05 mayo 2009

UN SEGUNDO DE VIDA



Los árboles no se mueven,
sólo agitan sus ramas.

Ese instante en que el pasado huye
y el futuro llega pronto; lo mágico
del presente te sumerge en la corriente
de la vida y el fluir de sus aguas,
con la vivencia de un momento único.

En ese laberinto del tiempo,
cada segundo transcurrido cobra vida
ignorando la existencia del siguiente,
y mientras tanto los pensamientos
se refugian en la memoria.

E intentas descubrir lo que haces
y lo que dejas de hacer, o saber quien eres
y cómo eres.

Sólo el presente no es suficiente por exíguo,
y es sin duda el cómputo de los tres,
con pasado y futuro lo que hace posible lograrlo.

Y no preguntas a qué segundo pertenece
cada uno; eres entonces tu propio ser y lo
que surja dentro de ti, su resultado y su consecuencia.

Marcelino Menéndez González

07 abril 2009

¿A QUIEN CONTAR LO QUE SIENTO?



Cuando se va el tiempo, navegan por el alma
inviernos donde la nieve es olvido,
con los aromas de las ausencias, como soplos
de vida en los corazones cansados,
marcándonos su ritmo y su silencio.

Se sueña entonces, que en toda oscuridad
vive un fragmento de luz que mantiene
aún viva la esperanza y abandonarse en ella
es un consuelo interior, como algo que
está en uno y existe, aunque no se sepa a veces
lo que es...

Y aunque nos rodeen los colores grises de la vida,
con días de tormenta y miedos, y no se encuentren
las lágrimas lloradas, ni las sonrisas desaparecidas,
mantenerse en ese vacío, -apenas con una luz
mortecina- pero llenándolo todo de amor y respirando
aún el aliento de la existencia viéndonos tal vez,
como un viejo gorrión asido a su rama, bajo la lluvia..

Marcelino Menéndez González

ALEGRÍAS


Cuántas veces buscas hallar
la ubicación de lo desconocido...
y es cuando surgen los momentos
inesperados, que hacen que un instante,
abandone a otro instante y encuentres
la expresión de lo sensato,
ante realidades diferentes como,
talento y carácter.

Si bien la tarde trae consigo su propia lámpara
crepuscular, es a través del transcurrir
de la vida y no al final, cuando hay que hallar
esas pequeñas alegrías, que hacen dorado
cualquier paisaje otoñal, pero aprendiendo
a disfrutarlo con intensidad, como si fuera
la mejor partitura de la música.

Si las vivencias no se olvidan y resucitan,
-también a veces como postigos corroídos
por el tiempo-serán como la espiga que siempre
transforma su sabiduría en pan, y así
los recuerdos en renovadas alegrías.

Marcelino Menéndez González

CUESTIONES


Hay cosas en las que nunca reparamos
como el ojo de la aguja, o los canales
de cinc de las casas para evacuar el agua
de lluvia, o averiguar ¿cuál es el principio
del vacío? y desde adentro hacia fuera
o viceversa, ¿cómo llenarlo y de qué?...

¿De cosas nuevas?, ¿de algo que te plantea
retos?, ¿de inocencias?, ¿de algo íntimo como
la delicadeza y la armonía?, ¿de espontánea
ternura?...

Mirando hacia atrás, todo se puede comprender
pero vivir, sólo mirando hacia adelante y, en ese
futuro, no puede dejar de existir el sentimiento;
y es que debemos saber escoger a quien dejamos
penetrar en nuestro mundo y surjan sensaciones,
vibraciones y emociones, dignas de ser creadas
y disfrutadas.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra,
detrás de las palabras.

Marcelino Menéndez González

EL SUBCONSCIENTE


Quisiera controlar la fuerza de la mente
subconsciente y su actividad, que existe
por encima de la voluntad y aquello
en lo que se piensa y crece, rodearlo
de conocimiento y sentimiento, como
sus dos factores precisos...

Se dice que la práctica es el precio
de la pericia y es así como deberíamos
desenvolver nuestros actos, para considerarlos
lo más adecuados para evitar los errores,
siendo preconscientes de ellos.

Encontrar una armonía vibracional
consecuente, al cambiar los pensamientos
negativos por positivos y ponerlos en práctica
de forma consciente, dentro de esa ley
de la actividad. Los resultados sin duda serían
diferentes..

Marcelino Menéndez González

EL INSOMNIO MIDE EL TIEMPO


Cuando no hay casi nadie
a quien mentir, y el insomnio
mide el tiempo, es cuando se miran
las cosas de forma diferente..
¿es acaso que es uno distinto?...

Cuando se está solo, como dentro
de un sueño, es quizá porque al soñar
existe libertad y no caemos con perfecta
intolerancia sobre los techos del mundo,
aunque en ese caos de sueños algo me dice,
¡tienes que ser más! con una convicción
que es mía, y es cuando pregunto a la soledad
¿por qué siempre viene conmigo?.

Sobre todo cuando recorro esos caminos
de sollozos y pena triste, en un continuo
evitar que la amargura llene el aire,
esperando el último resquicio de dulzura
en una agonía de dolor interno, a la que
no me puedo permitir llegar, y extraviarme
en un mundo perdido.

Marcelino Menéndez González

EL MISTERIO ESCONDIDO


Cuando la mente se detiene
un apacible momento y permanece
quieta para pensar, en ese resquicio
es cuando más consciente soy,
de mi propia fragilidad y de mi
palpable impaciencia...

Y es quizá, con ese vacío de esencias
y esos silencios que hablan sin palabras,
cuando medito, que siempre hay un misterio
que nos rodea y envuelve; sólo falta
encontrarlo, en un color, en una mirada,
o una sonrisa, ya que siento que las mejores
cosas que nos ocurren, son a su vez, las que
nos sorprenden con lo inesperado...

Como ese trébol de 4 hojas que tanto
buscamos, en el jardín de la vida, y es entonces
el disfrutar, lo que nos hace felices.

Marcelino Menéndez González

ESA ES LA VIDA


Siempre es necesario saber
cuando se acaba una etapa de la vida
y seguir adelante.
es como la raíz al arrancarse,
es el tronco desgarrado y todas las cosas
que me inundan y me ahogan, y donde
siento que ya no me queda sitio, ni tiempo,
y descubro la acción de las sombras
y la incertidumbre.

Sin embargo, no trato de entender
los por qué, ante lo que fue todo y no es
nada; sé también que hay que lograr
los procesos interiores de superación,
que te catapulten y reactiven para vivir,
con lo que se tiene en el presente aunque
por ahora, el sonido del tiempo y la soledad,
me salvan de estar solo.

Esa es la vida...

Marcelino Menéndez González

LAS COSAS MEJORES


Hace unos días sin saber cómo,
fui capaz de ver espacios desconocidos
y mirar las cosas con distancia,
sembrando en cada abismo, una incógnita;
escuchaba la voz de la nada y percibía
esos ocres otoñales y gorriones presos
de un mismo viento y luces fatigadas.

Pensaba que hay que saber lo que hay
que callar, tratando de captar lo que los demás
piensan. También sentía, como una lluvia
silenciosa, fina y suave, mojaba los árboles
y empapaba los pájaros, a pesar
del cobijo y resguardo de las hojas.

Y sabiendo que todo lo consume el tiempo
y lo acaba la muerte, también advertía
que las cosas mejores y más bellas que casi nunca
pueden verse ni tocarse, sí vibran y viven
en el propio corazón, haciéndonos ser
y sentir distintos.

Marcelino Menéndez González

LO NO CONSEGUIDO


No es el pasado en sí
sino los pensamientos acerca del pasado
-lo que llamamos recuerdos-, que matizamos
de añoranzas y melancolías.

Cuántas veces nos aferramos a esas raíces
y vivencias, para sostener nuestra vida
y llenar nuestros vacíos; buscamos entonces
la realidad que se esconde tras las apariencias,
con elementos esenciales, más que con
detalles, como percibir y sentir creando,
las sensaciones de un estado emocional.

A veces no sé si se huye de esa realidad
que surge dentro de uno mismo, buscando
las salidas que aparezcan inocentes, para excluir
la intención de una culpabilidad consciente,
entre lo que se dice y lo que se hace.

Y no pudiendo ser niños eternos, ¿cómo se mide
la vida?...y es tiempo, el día, el mar, la oscuridad
y el aire, aire que dilata las sombras y la inquietud
de su curso irrefrenable, porque la vida es otra
cosa que lo material; son los sentimientos, la fe,
la esperanza, la ilusión y también los miedos,
pero aprendiendo a darla a los demás en gestos,
acciones, agradecimientos, amistad y amor.

Aunque habría que empezar, por dejar de exigir
a los demás, aquello que ni para ti, has
conquistado aún...

Marcelino Menéndez González

LOS SUEÑOS


Siguiendo tus sueños
Transformarás tu vida.
Paulo Coelho.

Como un fluir de sueños,
aquello en lo que uno aspira y desea,
se alimenta de continuas inquietudes
que difícilmente se realizan, porque están
sin lugar, sin espacio y como
si no hubiese otro tiempo.

Y es que en la oquedad de un instante,
hay que atrapar esos sueños como si fueran
la última luz del ocaso, el amor en el aire
o lo intangible de los anhelos.

Y con la llave mágica que abra horizontes
de luz interior, guardarlos en la parte
más íntima del alma, para que ahí pervivan
sin cumplir más tiempo, que el inicial
de aquel entonces.

Y ¿sabes?...cuando transcurra el ocaso
hasta el alba y el día acabe de nacer,
volver a establecerlos de nuevo y reiniciar
su flujo, hasta lograr abrazarlos de realidad,
y surja entre todas las esencias de primavera,
la crisálida de ese sueño, convertida
en la más bella mariposa.

Si bien, nadie llega a saber dónde ni cuándo,
empiezan y acaban, porque son como
inefables momentos que sólo se retienen
en el pensamiento y terminan quizá, como
lágrimas derramadas en las blondas de un pañuelo.

Marcelino Menéndez González

PRIMER DÍA DE PRIMAVERA


Cuando el aire se agita en libertad,
parece como si las hojas se unieran más
a sus ramas, en un abrigo de complicidad;
mientras en una encrucijada malsonante,
en los oídos de los árboles, aún se escuchan
las estridencias de grillos y cigarras...

Y todo ataviado con eslabones cosiendo
lazos de escarcha matinal, por la hierba
que crece, salpicada de últimos copos de nieve
deshaciéndose en rocío, dejándole tiempo
al frescor del amanecer.

Y se perciben ya las voces de los pájaros,
para no estar más a merced de los silencios
llenando de trinos los espacios y los vacíos
con sus vuelos, acariciando los primeros
rayos solares.

Es una mañana llena de luz y primavera,
que consigue alterar el estado de ánimo
despertando el optimismo logrando así
acercar a nuestros ojos la belleza de la
naturaleza y que ésta nos conduzca a su vez,
a iluminar cualquier penumbra interior.

Marcelino Menéndez González

02 marzo 2009

ESENCIA VITAL


A veces quisieras averiguar tantas cosas...
como,¿de quién era el soplo del aire
dentro de la burbuja de jabón?,
o ¿cómo ignora el perdigón el blanco
y quién lo dispara?, o lo reversible
de la cinta de la máquina de escribir,
o ¿por qué ladra un perro desde el cancel
de una casa vacía?...

Otras veces, creo que por un factor de
ósmosis y empatía, siento trasmitir
parte de mi alma a las cosas, y soy capaz
de entablar monólogos con una planta
o una roca, como si estableciera con ello
una simbiosis callada de entendimiento.

¿O es el carácter o el temperamento
el termómetro que mide tus impulsos
y conducta?; instantes, momentos, espacios,
tiempo, ¿en dónde permanece la esencia vital
y cómo lograr hacerla perdurar y hasta cuando?

Marcelino Menéndez González

LO INESPERADO


Ni yo soy el mismo
ni el entorno es igual;
cuando naufraga una relación
y sólo queda el rumor de las palabras,
es como algo que arde sin verlo
y ves el humo de un desdén...
y se perfilan los bordes de la tristeza
y la tarde va a morir en los caminos.

Son hechos que pasan pero, hay que
dejarlos ir, desprenderse de ellos,
porque ya no se encaja allí, en ese lugar,
en ese corazón, en esa casa. ya que
nada se queda quieto ni permanece estático.

Eso sí, dejando la puerta entreabierta
ante sensaciones que no clausuran, ya que
el cauce no debe esclavizar al río y la vida
sigue y es así, un desafío permanente
ante lo inesperado...

Marcelino Menéndez González

LO QUE ERES (toti en einai)


A mi amigo Soren Peñalver.

Sólo sé que no sé, lo que son los tonos
de un misterio invisible, ya que todos
los sonidos te los da el silencio.

Y cuando los caminos se pierden,
habrá que buscar allí el cómo hallar
el sendero que pueda llevarte a tu destino,
ya que a veces donde estoy es, donde
no debo estar, pareciendo lo que no soy.

Y me pregunto ¿para qué soñar si no hay
sueños? y en la nada ¿ todo es infinito?.

A veces pienso que somos como una peonza
de distintas franjas de colores pero que,
al girar a gran velocidad se diluyen en uno solo,
y así acabamos siéndolo, como un ser
finito creado, en su propio crisol de vida,
rotando alrededor de nuestro propio mundo.

Marcelino Menéndez González

MÁGICO EQUILIBRIO


Quiero ser optimista
y grabar en las pupilas
el nacer de las auroras
y las caricias disfrutadas.

Olvidar los caminos equivocados
y no confundirme, creando la luz
en la noche sin luna, con el brillo
de las estrellas; imaginar cómo el sol
ignora las sombras y olvidar que,
en el andén de la soledad los viajes
son interiores y los trenes se marchan...

Quiero pues, generar mis propias vibraciones
que estén en movimiento, con un flujo
constante de energía vital y que me proyecte
siempre hacia la realidad, de un sano bienestar
y un logro espiritual capaz de darme
un sosiego interno, llenando los espacios vacíos
de equilibrio, esencia, sentido y vida.
Marcelino Menéndez González

RECAPITULAR


¿Es que la luz en lo oscuro
de la paz interior, sólo es a través
de la conciencia y la espiritualidad?
¿o dónde la existencia es la realización
de la esencia, hasta que se transforme
como espíritu de luz?...

Y como dijo Aristóteles, para que algo
sea lo que es; aunque, ¿ tanto ser sea
como forma?.

Y es que seguimos abrazándonos
en falsedades de palabras, actitudes
y sentimientos, para esconder nuestro miedo;
y es que no tomamos ese riesgo
de no destruir esas pesadas paredes,
que insistimos en construir.

Al final, la tarde se va llevándose la luz
y se marcha sin hacer ruido...

Marcelino Menéndez González

SIN NOMBRE



En un contacto imprevisto e insospechado
con la conciencia, supe aprender que
hay que dejar ir, desprender y soltar lo
que ha sucedido, ya que lo pasado
no se puede cambiar...

Hay que llenar entonces los espacios
de pensamientos e inquietudes, y tratar
de centrarlos en objetivos razonables,
manteniendo el control de una ingeniería
mental y espiritual, sin desprenderse de
la sensibilidad con la realidad, unificando
la voluntad en un sólo sentido, renunciando
a lo que no se necesita, sin esperar
que todo se haga por sí mismo...

Marcelino Menéndez González

28 enero 2009

LOS CANTILES


Quiero estremecerme
de la escritura de un paisaje,
con líneas trazadas en un lienzo
para esbozar y dibujar
diversidad de formas y colores.

Al presenciar lo austero
de laberintos pétreos,
en umbrales de intemperie
propios de litorales,
con paredes abruptas
de masas calcáreas
y crear un mundo subterráneo,
de cuevas, galerías y grutas.

Pedreras en sus laderas
y esteras cortadas, que escalan
los cantiles para vestirse
y arroparse de matorrales,
con líquenes que adornan
sus grises de piedra milenaria,
ante los incansables embates
de olas desesperadas,
que erosionan sus entrañas.

Y sus aristas como lanzas,
para armarse ante los ocasos
y defender en la distancia
ser cegados por su luz,
dando sentido a los espacios
al contemplar los contrastes de la vida
entre tierra, mar y cielo
y el sentir de mi mirada.

Marcelino Menéndez González

LA BELLEZA IGNORADA



Quisiera dejarme dormir,
para penetrar en esas sombras que te llevan
fuera de la realidad, en una huida fugaz
ante el espacio vacío circundante
en el húmedo aire nocturno.

Y en un bosque ya sin luz del ocaso,
encontrar instantes mágicos e imaginar
cuantos rincones permanecen olvidados
a pesar de su belleza ignorada.

Sentir, cómo sería aprender a descifrar
mensajes sin palabras, como el primer canto
al alba, antes de amanecer, de un solitario
petirrojo anticipándose a todos, o el observar
cómo surge el caracol de su concha, o el inicio
de la construcción de nidos, ante el frenesí
de la primavera.

Descubrir la luz que se halla encerrada
en la materia y que determina la estructura
de un lugar. Y sabiendo que todas las jornadas
llegan a su término y estos sueños también,
recapacito y sigo pensando que hay cosas
que no llego a entender, como la de no saber
disfrutar de tanta belleza como existe.

Marcelino Menéndez González

INSOMNIO


Corta la distancia
pero largo el camino.

Aunque apague la luz
el insomnio me acompaña,
con las aristas de mi cuarto
y el frío abrazándome los pies.

Mi mente sin lazos, sin recuerdos,
sin mensajes, sólo la conciencia
de una fuga hacia la nada y su infinito,
pretendiendo ocultarme su oquedad
cruzando el horizonte, donde el sueño
se confunda y se pierda en las horas
vacías y yo, sin conseguirlo.

Mientras, se desliza el tiempo y el agua
busca orillas donde descansar...

Marcelino Menéndez González

INQUIETUD



Después de una noche
profundamente dormido, sin soñar,
me despertó la inquietud con la luz
de la mañana, como si estuviera
dentro de una esfera de cristal...
y me dije...son los momentos de impregnarse
de introspección y meditación y asear,
los sentidos ante lo mágico de la vida.

Hay que reflexionar para buscar, sentir
y comprender, la naturaleza de ese alma
que llevamos dentro y, si somos nuestra alma,
iniciar ese camino que comienza en la creencia.

Y me pregunto, ¿es que escribo para conocerme?,
¿y cuál es la fecha límite?, ¿existe acaso?,
¿o llega cuando la tarde va a morir en los caminos?,
¿queda aún espacio y tiempo?,mientras, el sosiego
me mantiene expectante y a la espera, a pesar
de ondulaciones en el aire ¿en la percepción
de esa esencia?...

Marcelino Menéndez González

CRECER


Quisiera pensar que los pájaros
también anidan sueños,
ansiando no dejar de volar
cada mañana, con la primera luz del alba,
o imaginar como determinadas hojas
nos llegan en una taza de té.

Quisiera hacer una pausa y reflexionar,
y que esa reflexión sea un arroyo de ideas,
con sus mensajes de calidad humana
capaces, de conectar con el alma.

En la vida misma, recibimos malos momentos
pero hay que aprender a filtrarlos,
y quedarse sólo con lo positivo, como algo
que así se defina y nos construya,
y nos haga crecer como personas de bien
aunque, para algunas cosas,
no deberíamos crecer nunca.

Marcelino Menéndez González

07 enero 2009

CON UN HILO DE LUZ


Con un hilo de luz,
como una línea dentro de una sombra
adivinando el límite, el viento pulsa
el instante, de los sueños que me quedan.

Merodeando las dudas, se acercan los ecos
de la vida y las respuestas del tiempo,
que pierden altura sobre los recuerdos
ante el idioma dormido de las cosas,
mezclando el paso de las nubes y el vacío,
con raíces oscuras debajo de la tierra.

Y en esa incertidumbre, como un sueño
recién llegado, siento que me acerco a las
orillas de la plenitud para evitar,
que muera la palabra en el verso y la
ciegue la luz del silencio y prevalezca
junto a la voz del mar de las caracolas
evitando su naufragio, en el hueco
de cualquier propósito, llenándolo
de espacios de ilusiones, sueños y realidades.

Marcelino Menéndez González

EXPERIENCIA AJENA


Cuando abre sus ojos la inquietud
arrancada de las ramas del tiempo,
quiero recordar una historia que nunca viví
y de un sitio que no estuve jamás.

Por mí oída, era la de una persona
que iba con paso presuroso hacia un lugar,
diciendo que vivir es vibrar a cada instante
y que ya no le quedaba tiempo, pues sólo le
restaba un pequeño espacio de vida.

Su andar era, por caminos internos queriendo
llegar a su propio yo y conocerse así mismo,
frente a realidades diferentes, ante expresiones
de conciencia en su búsqueda espiritual
de armonía, llevando a cabo una continua
meditación, como estado de cognición intensa
e inmediata, en donde su personalidad
se hallaba absorta, en una relación intensa
aunque infinita.

Al final decía sentir, una sensación muy plácida
al apreciar una intensa luz, que dejaba
a la sombra vencida pero, sin haber culminado
su especial propósito y con un escozor de ojos
antes de las lágrimas, expresó...a mi lado
ha pasado la vida y yo sin haber logrado sentir
vivirla ..pero vivirla.¡dentro!.
Marcelino Menéndez González

LUZ Y SOMBRAS


Lo que está despierto en mi
mientras duermo, me llevó a penetrar
en las sombras y las tinieblas
de la duda y la ansiedad, y al perderme
en ellas, tomé conciencia de lo absurdo
y de las sombras que viven en el alma.

Parece entonces como si se abrazaran
a lo complicado, lo difícil, lo arduo
y hasta lo húmedo. Pero ¿cómo saber
que sólo son unas sombras?...

De repente, sin esperarlo, en lo más lejano
de ese espacio de penumbras, surge un haz
de luz que se acerca poco a poco y se
despliega y lo abarca todo con una fuerza
de intensidad inmensa y se desplaza sobre ellas,
y las invade y las vence, convirtiendo
lo complejo en lo más simple, sencillo, fácil
y natural y todo se transforma en un estado
propicio, para cualquier creación nueva
y positiva de un espíritu de luz.

Mientras en mí, se fue creando la vejez
y me siento como hierba de soledad, hierba vieja
sepultada en escarcha con signos y vacíos
de invierno.

Entonces, Elfo y el frío me despertaron....

Marcelino Menéndez González

MÁS ALLÁ DEL HORIZONTE


Quisiera poder penetrar
en cada ocasión de búsqueda
en la que pueda resultar
un momento de encuentro,
y quizá tal vez hallar esa llave
que abra la puerta de los misterios.

Entregarme a cada instante de vida
buscando lo mágico que pueda caber en un día,
o el sabor que puede tener una tarde,
creyendo eso sí, que todo es posible
a pesar de la realidad, que quiera cambiarlo.

Y aunque la edad se me echó encima
y ya confundo las cosas en el recuerdo,
nada me impide todavía, apreciar que
la luz, la sombra y la música son, el medio
de comunicación desprovisto de palabras,
y que siempre hay algo en la conciencia
que permanece más allá del horizonte,
que te dice, que si no hay luz no hay colores
y que todo, no es por casualidad.

Marcelino Menéndez González

UN INSTANTE QUE ME TOCA


Indiferente cayó la tarde,
pero me dejó descubrir, ese campo
de energía que está en nuestro interior,
y que puede alterar los estados de conciencia.

En su sentido tonal, donde en su parte
racional y sensorial todo y nada es posible;
es un mundo de apariencias y de ilusiones
no consensuadas, donde nada debe darse
por supuesto.

Es algo que no puedo llegar a explicar
y que desconozco para descifrarlo, pero
que sin embargo, ¡está aquí!.

Es como aceptar que las nubes que cubren
lo alto tienen un solo lado –el que vemos-,
y lo imposible que resulta encontrar cómo dos
hojas pueden ser iguales, en ningún bosque.

Y del cómo ese instante que me toca,
me hizo sentir un espacio desnudo que
genera vacío y es que, el frío que tenía en
ese momento,,,estaba en mí.

Fue entonces cuando se perfilaron los bordes
de las sombras cuando cae la oscuridad,
y la noche apareció con el silencio.
Marcelino Menéndez González

03 enero 2009

UN BREVE SUEÑO


“Porqué sólo aquellos que se arriesgan
a ir muy lejos, pueden llegar a saber
que pueden ir”... T.S.Eliot

Esta tarde, después de sentarme placidamente,
con las piernas extendidas y las manos entrecruzadas,
en medio del silencio me quedé dormido.

Soñé en algo que era mío en mi y se fundió
en mi pensamiento e inicié un viaje, a distancias
impensables y sentí como se rompían los días
en los silencios, y ví auroras que cantaban,
y cómo la flama era compendio del fuego
y de la brasa y contemplé lágrimas sin ser
lloradas y supe que mi alma existe aunque no la veo.

Aprecié cuando resbala lo oscuro a la luz,
y la dulzura amortigua la aspereza;
noté que las palabras tienen relieve;
y mientras se perfilaban los bordes de las cosas,
y de las piedras de un camino, viví la sensación
de que algo entraba en mi sin más, como un zureo
de palomas ... un no deseado despertar...
Marcelino Menéndez González

PENSAMIENTOS



Cuántas veces quiero averiguar y saber
lo que siento dentro de mí y que no soy
capaz de ver, por invisible...

También me asombra por infrecuente,
ver como algunas hojas que aún bullen
y respiran en los chopos, resisten ante
el frío otoñal y como todo acaba cayendo
del lado que se inclina, aunque se distribuyan
espacios, entre raras distancias y presencias...

Marcelino Menéndez González

LA PERCEPCIÓN


Quiero abrir la puerta de la percepción
y a través de los sentidos,
recibir, elaborar y descifrar
la información que proviene de vivir
todas las sensaciones posibles,
dándoles significado e interpretación.

Que si la noche preludia amaneceres,
del cómo ver la niebla desaparecer en ellos,
percibir la pureza y lo nítido del silbido del tordo,
distinguir los colores según la luz, o del cómo
se enjutan los rostros con el frío, cuando no
les llega el sol.

Todas las distorsiones, cambios y deformaciones,
y del cómo la soledad no hace preguntas
cuando se vuelve infinita...y, en el ámbito
de las meditaciones, ver cómo surge aquella
en la que te detienes, porque no encuentras la respuesta
ya que se necesita poseer una inteligencia
que juzgue y un conocimiento previo que sea
la base, en que se apoye un juicio moral y que
a veces llamamos conciencia...

Qué difícil resulta entonces, saber la justa
medida del tiempo.

Marcelino Menéndez González

ESA LUZ DE TUS SILENCIOS



Es en tu compañía casi callada
en la que, cuando me hablas con voz
muy queda, sólo escucho el susurro ligero
de palabras desvaídas, con distinta luz
de un prolongado silencio.

Pero, al penetrar en lo mágico
de esa quietud, siento deslizarse en mí
un sexto sentido con el que me invades
de tu energía subliminal y que percibo
en el marco intenso de los estímulos;
es entonces, cuando descubro el misterio
de tu esencia, admiro el control de tu fuerza
emocional y llego a contemplar,
esa luz de tus silencios...

Marcelino Menéndez González

ENSUEÑO



Fue un momento sublime
entre espacio y tiempo; lo increíble
surgió pleno de encanto y luz,
con la caricia tierna de la brisa y fue
cuando tu mirada invadió la mía
y la adornó de una sensación profunda
rodeándola de todas las orillas
del ensueño y me hizo sentir la emoción
más intensa de lo grato y latió la realidad
en medio de lo que sólo era un sueño.

Viví entonces la vibración de creer
transformarme en un ave y volar, volar
por los espacios de lo inaudito, aspirando
y libando la pura esencia de lo bello.

Marcelino Menéndez González

29 octubre 2008

VOLUNTAD

Cuando las sombras invaden nuestro día
con un mundo de ausencias y penas,
es necesario encontrar un lugar
donde la escena sea la luz,
y transmutar energías negativas en positivas
con auto confianza, equilibrio y tranquilidad
y con ello recrear la energía y recuperar
el entusiasmo.

Con esa auto estima, hacer cambiar
los aspectos, las formas, los tonos y hasta
el color de circunstancias adversas,
y proyectarlas a la cúspide de una pirámide
de luz y recoger, nuevos momentos del tiempo
sin esperar, como si las cosas tuvieran
que aguardar su turno, hasta el momento
de surgir.

Restaurar la conciencia y hacer un juicio
de la razón, por el cual se reconozca el valor
de las cosas y su justa medida, y no depender
de lo frágil de un hilo que una las frases
del vacío, restañando un nuevo mundo de sueños
con la curva anaranjada de un fresco sol...

Marcelino Menéndez González

TAMBIÉN EN LOS JARDINES ANOCHECE

Una música suave...
la tarde quieta, tranquila
y el ánimo sereno;
emana una sensación de estar receptivo
a cualquier vibración emocional
que pueda surgir y mientras, se acerca
una ligera brisa grata y refrescante
que acaricia y trae consigo, un aroma
delicado de inspiración y, con su fragancia,
cierro los ojos y sueño...

Me siento volar hacia distancias
insospechadas, de añoranzas felices y únicas,
y a su encuentro, me hallo ante una laxitud
incomparable en la que flaquea mi cuerpo,
y me relaja de forma absoluta para captar
y absorber a través de mil poros abiertos,
ese momento especial transformado en vida
que me invade y se apodera de mí, con sensaciones
en las que desfallezco y me entrego colmado
de satisfacción mental y espiritual.

Todo transcurre plácido, tranquilo y tenue...
pero lentamente va siendo invadido por las sombras,
hasta que un suspiro profundo con los dientes
entrecerrados me despierta y de repente
desaparece; es cuando pienso que, también
en los más bellos jardines anochece...

Marcelino Menéndez González

QUIERO DEJARME SER VIEJO

Analizar los límites de lo incierto
es algo que cada vez hago menos;
lo que si tengo claro, es el realismo
de la vejez con el arte de la reflexión
y la experiencia de los fracasos,
aunque sigo encontrando en ese movimiento
pendular, respuestas diferentes a las mismas
preguntas.

Quiero dejarme ser viejo y con la plasticidad
cognitiva de la vejez, ya que es algo maravilloso,
si es digna y con salud pero eso sí,
sin dejar de ser fiel a mí mismo y sintiéndome
agradable en la auto estima.

Seguir con el ánimo despierto en ese continuo
rastreo para encontrar mi real forma de
expresarme, sin etiquetas y con sencillez y no
dejar de pasearme por las tardes-noches, oliendo
la tierra mojada, el galán de noche y el jazmín.

Proceder con la conciencia tranquila, como
acto generador y continuado, siempre en esa
búsqueda de lo simple y de la ingenua ternura,
y hallar por fin, la esencia vital que culmina
con su final.

Marcelino Menéndez González

EL ESCENARIO

En el escenario de la memoria
se respira con un aliento lejano,
tratando de recuperar la magia
de la autenticidad, para capturar
aquella belleza de lo sencillo
y llenarla de esperanza...

Quisimos vivir de lo simple, pero
olvidamos el arte, la delicadeza,
y la grandeza de su belleza temprana
pensando que en ello podía estar todo,
y vimos que no fue así, ya que creamos
lo complejo, lo difícil y lo complicado.

Todo pudo permanecer inmutable, como
cosas y momentos que nunca se olvidan,
como una mirada que jamás se repite
y la tuya así lo fue, una luz pura plena
de dulzura reflejándose en mí y, aunque
el tiempo transcurrió como frío afilado
y terrible de un cierzo invernal, al final
no encontré sitio donde volver, pues estuve
siempre de paso y en donde todo se fue
quedando tan lejos, distancia, tan lejos,
recordando aún la impotencia de rodillas
temblorosas...

Y hoy, vivo sin mí, sin ti, sin nada...

Marcelino Menéndez González

05 octubre 2008

PREÁMBULOS

Cuando silenciosa yace la noche
y puedo serenar lo emocional
dentro del campo de energía de mi cuerpo,
llego a percatarme que no importa
el movimiento de oscilación de las cosas
y los sucesos, pero el ritmo sí, y suele ser
la compensación y respuesta que buscas,
ya que los colores, las densidades
y las formas, sólo son apariciones ocasionales.

Y entonces percibo lo simple, lo simple
que no tiene partes y si no hay partes,
no hay extensión, ni figura, ni divisibilidad,
y me apoyo en la experiencia y en la
observación, ¡vaya! en lo empírico,

Aún despierto y con los ojos cerrados,
desvío mi pensamiento y quiero entonces
hurtar inspiración al infinito, disfrazándome
de poeta y vivo mi cama vacía en busca
de un último verso, que no llega.

Al final cojo un ramo al azar de mi mismo,
y lo arrojo para que caiga donde sea y espero,
a que me despierte mi espíritu tras iniciar
ese viaje de los sueños...

Marcelino Menéndez González

LO SIMPLE

Se desliza en mi entorno una suave brisa
y el momento se hace agradable,
y siento que estoy a gusto al descubrir
matices imprevistos y llenos de esencia.

Pienso que lo sencillo no adolece de pobreza;
es fácil de hacer, natural, sin complicaciones,
simple y sin embargo eh ahí, su importancia
y su valor para no tornarse complejo.

Diría que lo difícil es conseguirlo sintiéndolo,
palpándolo, viviéndolo y expresándolo
como ser humano, con actitudes y gestos
exentos de artificio y carentes de adorno;
quizá es con ello como nacen valores
inescrutables, que marcan diferencias y conceptos.

En fin, quisiera poder llegar a vivir así
dentro de lo natural, lejos de lo material
para descubrir valores ignorados y cultivarlos
para mi venero personal.

Marcelino Menéndez González

VISLUMBRAR

Llega el fin del día
y la noche tiene su propia música;
no siempre el tiempo necesita la nostalgia
que nos hace meditar, viendo el agua
de los puertos en la que se refleja la luz,
meciéndose al compás de ondas tranquilas,
que parecen idear formas y crear figuras.

En todo hay algo que cambia y algo
que permanece y a veces, muchas veces,
ni siquiera nos percatamos de ello.

Y así, pasa la vida...
y continuamos, perdiéndonos cada noche
de contemplar los miles de luces que existen
en el cielo y ese vislumbre fugaz del paraíso...

Marcelino Menéndez González

CAMINOS, VEREDAS Y SENDAS

¿Cómo se empieza a construir un nido
desde la primera rama?,
si bien la luz determina la estructura de un lugar,
la vida nos depara también, caminos oscuros
y caminos sin prisa, como veredas de viento
y sendas de arena...pero, ¿ adónde conducen
los caminos?, ¿donde van y donde irán?.

Sin embargo todo mantiene su esencia que hace,
que una cosa sea, lo que es, en lo inminente
inteligible en cualquier realidad y existencia,
-como el nido y el camino-.

Ese camino que a veces se hace inescrutable,
pero que tenemos que andar y, habiéndolo hecho,
aprender a dejar ir, desprender y soltar lo sucedido,
y que ya no se puede cambiar, aunque
volvamos sobre nuestros pasos...; hay que seguir adelante,
y no perder el control de la esperanza, para
continuar disfrutando cosas como la gloria del otoño
con sus ocres y dorados tan diversos y bellos,
o del cómo se adornan los pénsiles, con el hermoso
color de las mariposas en movimiento primaveral,
o a veces el sólo hecho de conocer a alguien hace
que algo cambie en ti.

¿Lo llamaríamos entonces por-venir?...

Marcelino Menéndez González

21 septiembre 2008

¿QUIÉN ERES?

Ni yo huyo del tiempo
ni él me persigue, sólo sé
que atardecía y... no puse impedimento
alguno y me dejé habitar...

¿Quién eres?
¿eres el que me despierta?,
¿el que me habla en silencio?,
¿el que me acompaña?
¿el que a veces me riñe?,
¿eres el que vive en mí y me dice
que las cosas hablan entre ellas?,
¿acaso el que siento cuando más lo necesito?,

¿Quién eres?...
¿fuerza, esencia, luz, mónada,
quién eres?.

Y si permaneces inefable, intangible, infinito,
¿qué eres?
¿la percepción, la reflexión, la conciencia?...

Marcelino Menéndez González

UN MOMENTO

Como resbaladizo ingrediente de ansiedad,
busco el momento; el momento
y qué es lo que lo rodea, en un espesor
de sensaciones...

Como si fuera un silencio rasgado en
la oscuridad o como ruidos sin luz, formando
el azar que urde sombras, ante
el tejido del tiempo; como algo que
se estuviera deviniendo a pesar de
mis convicciones de magnitudes absolutas,
como la de que el cielo siempre está
en su lugar y no puedes perderlo.

Pero el momento continúa intangible,
vacío, infinito entre espacio y lejanía
esperando ser realizado...y llenarse de vida.

Marcelino Menéndez González

MÓNADA

Me gustaría viajar en lo astral
en medio de su ingravidez infinita,
sin distancias ni límites en ese espacio
incoloro y eterno, convertido en
el punto de luz de una mónada.

Como energía simple de percepción,
con la reflexión y la conciencia diáfanas,
de un acto generador de materia
acaecida en el tiempo...

Sería entonces ¿un alma?...

Marcelino Menéndez González

ENERGÍA EMOCIONAL


Estoy habitando una serie de sensaciones
en mi interior, que me trasladan
a emociones de diversa intensidad.

Quiero definirlas pero son amorfas,
sin bordes, sin estructura ni figura, aunque
poseen su lugar plenas de esencia y fuerza,
y me hacen vivir de distinta manera,
como materia de percepción de un proceder
activo, y como acto generador de decisiones
cargadas de sentido.

Se vinculan entre mente y realidad en forma
recíproca y vibran, y surgen rodeadas
de constancia y se desplazan en ese espacio interno,
capaces de significar su razón de existir
y su consecuencia, a través de reacciones positivas
que me llevan de forma paulatina, al conocimiento
de mi propio centro de energía emocional...

Marcelino Menéndez González

24 agosto 2008

UN INSTANTE DE INSPIRACIÓN

Desposeídas de su aureola de lo inefable,
unas cuantas emociones quisieron erigirse
en sensaciones e invadieron para ello,
el espacio de un instante de inspiración.

Se introdujeron en él, moviéndose inquietas
como reflejos de luz iluminando sombras,
eludiendo la impaciencia de la prisa,
y se manifestaron como un manantial de vibraciones
de agua pura y cristalina, con los chasquidos
de su alegría por vivir, ocupando
la estancia incesante de ese breve tiempo,
convirtiéndola en una fuente de vida,
serena, tranquila y bella.

Marcelino Menéndez González

SOMBRA PENSATIVA

Con un leve contorno de claridad,
iba asomándose el amanecer
en el horizonte...

Absorto lo contemplaba como una invocación
en mi portal solitario, tratando de absorber
sus más bellos matices naturales.

Y con tu soledad en la mía, evoqué
los recuerdos, de aquellos momentos
que tanto disfrutamos y que hoy
sólo son melancolía.
Fui tuyo, fuiste mía, en una entrega
de plenitud de amor y fantasía,
en la que sólo nuestro mundo existía.

Hoy, sólo oscila el pasado balanceándose
en una constante sombra pensativa y,
según transcurre el tiempo, se agiganta
insondable e infinita...

Marcelino Menéndez González

SABIDURIA SIN SOMBRA

Leyendo las páginas del tiempo,
se tejen las hebras de la vida
en una urdimbre de matices diversos;
a veces en medio de una oscuridad eterna
surgiendo sólo luces fantasmales
y con la decepción hecha añicos,
como sombra agazapada sin la percepción
de un estímulo y sin conciencia de existir.

Y con sabiduría sin sombra, aprender
a reconducir el camino del pensamiento,
hacia tiempos sutiles, leyendo que llegan
atisbos felices y no permanecer, -como la castaña
escondida en la corteza de su erizo-,
aguardando la gran felicidad, sino vivir intensamente
las pequeñas alegrías, armonizándolas
como luces crepusculares, iluminando los alcores...

Marcelino Menéndez González

PROPÓSITOS


Por el camino de las horas vacías
en días vestidos de otro tiempo,
y sin separar la sombra del perfil,
encontré palabras escondidas por la prisa
y contemplé espejos que miran
y nos devuelven las imágenes que les damos,
alentando los ritmos del pasado.

Sin embargo, despierto ya de esa impaciencia
dormida, penetro bajo la piel de las cosas
en busca de su esencia y ya que hay vida
antes de la muerte, quiero vivirla, y quizá
perderme en mi propósito cerrando capítulos,
cerrando círculos, cerrando puertas,
-lo importante es poder cerrarlas- sabiendo eso sí,
cuando se acaba cada etapa de la vida y no
permanecer en ella mas allá del tiempo necesario.

¿Posibilidades de regreso?...a qué.
Marcelino Menéndez González

ELUCUBRACIONES


Lo tierno, lo tibio, lo tenue
de una mirada...

Lo trémulo, lo trivial, lo triste
de una sonrisa...

Como un gesto sin razón,
un gesto y...un nombre...

Y sólo con cierta perplejidad,
que no llega al asombro
me quedé esperando,
con imágenes color pastel
y la música de un vals...

Y como todas las cosas
en camino a alguna parte,
sin preguntar el ¡porqué!;
sabiendo eso sí, que a veces el reflejo
equivoca el color...

Al final todo quedó, como espejo astillado
en el suelo de los días.

Marcelino Menéndez González