11 abril 2010

MI PROPIA AUTO ESTIMA


Me oigo mis silencios,
y quiero configurarme
en medio de la conciencia
como lo hago en mis sueños
para, permaneciendo en mí
en medio de este universo,
vivir con mis sentíres en ese espacio
donde no haya que huir a la deriva
sino centrarme en una serena armonía
compartida de emoción, sin agotar el latir
de mi propia auto estima, ya que
necesito tiempo para ser…

Marcelino Menéndez González

PARAISO INTERIOR


Hace poco tiempo, me encontraba sentado
en el borde de un muro, ensimismado viendo
toda la magnitud de un bello atardecer.

En un momento determinado, sentí la capacidad
de entender las “es” de entusiasmo, energía
y empatía, y pensé en la máxima filosófica
de “así como piensas, eres”…

Recapacité en que, nuestros pensamientos
han hecho lo que somos, pero que, sin embargo,
tenemos la capacidad de convertirlos en lo
que deseamos y, para conseguirlo, necesitamos
dirigir nuestra propia energía para crearlos,
con una voluntad consciente de ello, ya que
todo comienza y termina en nosotros.

Y con la facultad de “sentirse dentro”, entender
los pensamientos y emociones ajenas, compartiendo
los sentimientos, poniéndose en lugar de los demás,
con la sensación más diáfana de la empatía.

Todo acompañado del entusiasmo, como una fuerza
proyectada y libre que corre como el agua del río,
sintiendo que uno mismo es su propio cauce y con ello,
la afirmación también de si mismo, con la capacidad
de resolver las cosas transformándolas siempre,
en algo positivo.

Así, como una nueva y renovada energía, vivir
la percepción de que lo mejor está aún por venir;
podría decir que hoy he visto junto al crepúsculo
un paraíso interior, como un Dios activo dentro de mí.

Marcelino Menéndez González

11 febrero 2010

APRENDER


Hay que aprender a ser sin desesperar,
cuestionándose las propias certezas
como los fracasos y tratando de saber,
que cada edad tiene su placer y su dolor
y es inevitable que surjan, para hacernos
cavilar y apreciar su significado.

Aprender a respetar, a valorar, a reflexionar
y a apreciar las pequeñas cosas;
y para descubrir la alegría y la risa,
conocer la tristeza alguna vez; si bien
la falta de luz agranda la oscuridad,
aprender a sufrir sin lamentarse y si es
necesario llorar, para después tratar
de olvidar no guardando rencores.

Como tratar de sentirse bien…por nada,
ya que se puede vivir y permanecer
en el mundo que uno quiera, pero siempre
habrá que volver a la realidad, como la de
las golondrinas revoloteando el paisaje,
o el jilguero irguiéndose con su canto matinal.

Marcelino Menéndez González

CUANDO EL SOL


Cuando el sol se recuesta en el regazo del mar
y adquiere su azul oscuro, es uno
de los momentos en que siento que hay cosas
que se escapan al poder de la voluntad
y sólo rige la naturaleza con sus gestos
de increíble magnificencia.

Parece así mismo, como si la llegada del crepúsculo
con su generoso esplendor de colores
y el matiz de lo bello, ocupara el lugar de los sueños
e intentara privarte de ellos, haciéndote
despertar a su realidad; o cómo cuando el ruiseñor
con su silbo, crea luz en el ramaje sombrío.

Y también sentí, cómo se perciben las inquietudes
y los atardeceres sin responsabilidad ninguna,
y las cosas se proyectan y vuelan a través
de la luz de mi melancolía, acompañadas de cielos,
nubes y vacío en busca de armonía y de innovación.

Marcelino Menéndez González

CUANDO SE CALLE EL VIENTO


Con las causas y las angustias de la mente,
hay que quitar los cerrojos y abrir las puertas
sabiendo que, el camino recorrido absorbe la marcha
aunque se vuelve estela, y sin olvidar
que, por mucho que el viento esparza y desordene,
no mueve montañas, a pesar de su rigor,
su tensión y su intensidad.

Y cuando se calle el viento, pensar de forma pasiva
en lo que se mira y no se ve, sino que espera…

Cuando uno sabe que el futuro se hace más frágil
y más escaso, parece que el tiempo se vuelve
infalible y los sueños, un recuerdo,
y como una línea constante en mi horizonte,
donde tenga que estar, ahí estaré, dando y buscando
una sonrisa final.

Marcelino Menéndez González

EL AZAR


Siempre cuento con lo súbito y la incertidumbre
de escribir; también cuando la música
da forma a mi silencio y, con la utopía de insistir
desprenderme de la sombra de mi cuerpo,
que me sigue en ese continuo viaje de la vida,
como la luna que platea el agua y navega
con su destello.

Mientras, sigo pretendiendo hallar dónde
termina el arco iris de secreta soledad y belleza,
y me pregunto ante sucesos imprevistos
y ocurrencias inesperadas, si es ahí donde el azar
abraza su libertad , y si aquello que encuentro
y no tiene respuesta es Dios…

Marcelino Menéndez González

SI YO


Si yo pudiera restaurar cosas del pasado
y hacer las paces…

Si yo supiera como enlazar la energía
para atraer la armonía, en un tranquilo
equilibrio emocional…

Si yo supiera la adecuada proporción entre
unas cosas y otras, y poder aprovechar
sus mejores posibilidades…

Si yo supiera del cómo se comprende el qué
y el por qué, cuando ya no se ni qué…

Si yo pudiera procesar mi propia conciencia
en busca de la armonía interior…

Si yo pudiera recuperar los espacios del silencio
ante los sonidos del día…

Si yo supiera vivir mi propia realidad
en armonía con las emociones…

Qué difícil es pensar sin suspirar ante lo impreciso,
y donde el comienzo del sueño es el olvido
y donde la memoria es el porvenir del pasado…

Y entonces, cuando salga el sol, despertar
a una nueva vida y…continuar.
Marcelino Menéndez González

02 enero 2010

AÑADIR LA MEMORIA AL INSTANTE


Estoy en un intento continuo
de resolver una nebulosa interna;
los desarrollos de la sensación con la idea,
en buscar las palabras aisladas y luego,
al unirlas, proyectar su sentido preciso
para que, de forma muda, culminen
en lo real de mi inspiración y que tengan
un sentido de transmisión de un pensamiento
que pueda producir, la acción de una mente
sobre el texto, de un disfrute análogo
pero no idéntico y donde la metáfora sea, lo informe
de un equilibrio de actitudes.

Marcelino Menéndez González

CABALAS


Qué conveniente puede ser,
aprender a detenernos de vez en cuando
para valorar lo andado.

Y ya que uno es lo que dices, y otro
es lo que haces, -ya sabes eso de, a mi manera-
pero, cuando el alma no sigue el mismo camino,
hay que poner el dedo índice sobre los labios
y decirnos ¡no! y ¡silencio! aunque…
siempre seguiré deseando tener unos ojos
pendientes de los míos y sentirme acompañado,
de la belleza de la sencillez.

Y sin dejar de ser consciente, que la soledad
no es el silencio aunque se complementan
en muchas ocasiones, seguiré buscando
la esencia de las cosas y su significado,
en el resto del camino.

Marcelino Menéndez González

ENCUENTRO


Sólo sentía distancia, y viendo a lo lejos
deslizarse lo bello del ocaso,
arrastraba mi inquietud queriendo
acercarla a la armonía y establecer así,
un equilibrio emocional para contemplarlo
reflejado en mi interior…

Y sentirlo, vivirlo y disfrutarlo,
como un tierno sentimiento que me abraza
y me acaricia, en el marco de la belleza
de lo simple y sin embargo de lo excelso;
y al hacerme distinto y feliz en el péndulo
del vaivén del tiempo, transitar palpando
los matices ocultos hasta ahora, de la bondad
y la dulzura.

Marcelino Menéndez González

LA ENERGIA INTERIOR


No es en sí dónde estás,
sino lo que sientes y cómo lo sientes
donde estás, y si al cambiar paisajes
y distancias, logras ver más allá,
ir si es necesario y si es que aún queda tiempo,
aunque tengas que romper silencios
con olvidos aplazados y guardar
tus pensamientos para tus deseos más íntimos.

A veces, es necesario intentar ir más allá,
para lograr lo soñado, y otras, aprender
a creer que la energía creadora, no es de los ángeles,
sino que está ¡dentro de uno mismo!,
esperando ser descubierta…

Ya que cada uno de nosotros, tiene una capacidad
interior de cambio y podemos llegar a ser
algo más grande de lo que somos,
como la oruga, que se transforma en mariposa…

Marcelino Menéndez González

LA IGNORANCIA


Me entregué a la noche
caminando entre espacios abiertos;
eludía los bordes del silencio
ignorado y profundo, buscando cómo hallar
el porqué del sentido de las cosas.

Quizá influenciado por la percepción
de un presentimiento, cuya huella me dejó
un inesperado estado emocional.

Sin embargo, los espacios son tan grandes
y tan vacíos, que no sé como indagar en ellos
ni llenarlos de respuestas, máxime cuando
no llego a conocer el límite de su horizonte.

Se que aprendí entonces, que tengo que aprender,
y cuando las cosas sean más intensas
que la propia realidad, sin averiguar ese sentido,
ni tampoco su contrasentido, abrigarme ante el frío
de la ignorancia, para no sentirme tan solo.

Marcelino Menéndez González

SOÑAR EL PENSAMIENTO


Si bien el azar es la libertad de las cosas,
la energía es la que las despierta y relaciona,
la sensación con la idea, la sensibilidad
con la inteligencia y la emoción con el sentimiento.

Y mientras sueña el pensamiento
en el oír de la armonía, cuando el horizonte
cierra mar y cielo y te hace reflexionar,
qué importante es saber lo que uno es
y no lo que cree ser…

Rechazando lo cuestionable y conocer
cómo poner límites, ya que tomar conciencia
es percibir lo posible.

Y así, uniendo riberas, vivir una nueva vida
al despertar.

Marcelino Menéndez González

SUEÑOS Y REALIDAD


Si pones los pies en el camino
y si no sabes o no tienes donde ir,
necesitarás entonces alas para volar
tras tus sueños, a esas distancias lejanas
en que se encuentren y así poder realizarlos.

Buscar lo tangible de su esencia
y su sereno equilibrio, adquiriendo toda
la fuerza de tu energía, para hallar y poseer
y también lograr, su realidad…

Y quizá tras ese tránsito de búsqueda
y anhelos al lograrlos, poder disfrutar
de todas las pequeñas alegrías que surjan.
haciéndolo sin prisa, pausadamente,
y conseguir así, aspirar todo el contenido
de la propia auto estima y el goce pleno
de haberlos alcanzado.

Marcelino Menéndez González

TU VOZ


Oigo tu voz
y me lleno de sentido
y sueño, y vivo, pleno de todo.

Me traslado a un mundo invisible
que mi sentimiento crea como real,
rebosante y completo de anhelos consumados
y de ansias inquietas, por saberte cerca…
Y te siento.

Ven, ven donde tu vibras y yo tiemblo,
en ese tu primero y yo después
y donde hemos aprendido a ser,
en la entrega y el deseo de estar juntos;
desprovistos de egoísmo y la mente,
dispuesta y fortalecida a nuestra manera,
sabiendo que nuestro disfrute, no es
tiempo perdido y sin ignorar el luego no te sé,
del amor.

Y tu voz culmina con el susurro, que me abraza
de añoranza y, me dice adiós y yo le digo..adiós
hasta volvernos a ver, la próxima vez…

Marcelino Menéndez González

UN BREVE MOMENTO


Fue un breve momento en que reparé,
el cómo las nubes ornamentaban de figuras
un cielo que me pareció más azul que nunca,
y me percaté entonces del surgir del reverdecer
de las ramas de los árboles que había
a mi alrededor, y escuché el murmullo con la cadencia
de su remanso de un río cercano, y todo,
con el bienestar de un estado de ánimo tranquilo,
que me permitía sentir, una emoción especial.

Algo penetraba por los poros de mi piel,
haciéndome vibrar de un disfrute de lo más
agradable, que me recorría con un escalofrío
por la espalda, con la dulce sensación de una amorosa
caricia, cruzando el muro invisible de lo imprevisto,
con una gota de silencio…

Es entonces cuando vives una comunión espiritual
con la naturaleza, que sin duda será difícil de olvidar,
por lo breve, por lo intenso y bello y por lo inesperado
y, porque el paisaje también se hace memoria.
Marcelino Menéndez González

03 diciembre 2009

ALTERNANCIAS


Es sentir un no se sabe qué,
inexplicable en su esencia;
son sensaciones que no puedo definir
y que me trasladan a estados de ánimo
donde surgen vivencias que no puedo olvidar,
con una raíz entrañable y profunda
como si estuvieran entrelazadas,
la sensibilidad, la melancolía y la tristeza.

Siento que existe algo que me une más
a las cosas tristes que a las alegres,
a la soledad que a la compañía,
a lo intenso que a lo leve y superficial,
y logro ver qué lejos pueden hallarse el goce
del sufrimiento y sin embargo, en un momento,
juntarse desplazando el uno al otro,
haciéndonos vivir situaciones imprevistas.

Todo cambia entonces y en esa alternancia es,
como muchas veces me siento y vivo
y de la armonía que emociona, salto de la conversión
de ventajas a desventajas y se descuelgan
aspectos negativos, y es cuando mido la talla
de mi cerebro y corazón a los espacios positivos,

Marcelino Menéndez González

DE FORMA INESPERADA


Todo cursa en realizar un trayecto de anhelos
y de ilusiones, surgiendo de la penumbra
una emergente luz que se cristaliza
en realidades inesperadas…

Como cuando de forma imprevista,
el sol brotó en el frío e inhóspito trigal
y calentó las mies, o la lluvia nutrió
la seca tierra, cayendo serena, mansa y en silencio,
de forma abundante e inesperada.

Marcelino Menéndez González

QUISE


Quise hallar en los recuerdos,
y cuántas cosas se extraviaron;
quise hallar en la memoria,
y cuántas cosas se disiparon en el tiempo;
quise hallar en la conciencia,
y cuántas veces volví de ningún sitio.

y sólo vi muchas gastadas mentiras
frente al rostro de la verdad, pues nada
conseguí en esas ilusorias impaciencias,
en las que recorrí resquicios, bordes,
márgenes y orillas, siempre sin encontrar
ninguna respuesta.

Y a pesar de querer acercar las sombras
a la luz para evitar el desconcierto, la realidad
es que nunca tuve junto a mi alma,
el color del alba cuando me perdí…

Marcelino Menéndez González

SER YO MISMO


Quiero refugiarme en esos sueños
para huir de la urdimbre y la trama,
con las que mis inquietudes me abrazan
hendiéndome en el éter de lo inconmensurable,
con tonos de un misterio inasible
en ese panorama infinito.

Es un laberinto al que me resisto a entrar,
de ideas tan diversas y sin el matiz
de un equilibrio propio, que origine
y no sea capaz de darme, sensatez y juicio.

Y es que no quiero perder el horizonte
de lo simple y lo normal, sino apreciar las cosas
dentro de una posible y razonada forma
de interpretarlas…

En ningún momento escapar de lo natural,
sólo ser mi propio juez de la conducta que asumo
y sus consecuencias y siempre con la disposición
de reconocer errores o mi incapacidad
-para determinadas cosas-, de un sabio criterio
que aún no poseo.

Todo ello me ha traído como resultado, ser yo mismo.
Marcelino Menéndez González

SUEÑOS


Me invaden sensaciones que siento
que me deslizan, a crear sueños y pensamientos
en los que realizo viajes que surgen
de lo increíble, mientras el tiempo sigue
ocupando el espacio que le corresponde.

Son momentos en que la tarde parece detenerse
en lo grana del ocaso, y me deja contemplarla
en la plenitud de su belleza y con su esplendor,
me acompaña y me hace vibrar de una emoción
especial, que me origina sentirme distinto.

Y en la que disfruto de forma plena y egoísta,
en esa traslación en la que se suscitan las ilusiones
que me sitúan en un mundo diferente.

Incluso llego a creer que todo lo que me rodea
es verdad y que soy poseedor de un privilegio,
en el que nada me falta y todo lo ocupa el goce
de vivir, poseído de una singular serenidad y
de una paz interior; hasta que, de repente, ¡despierto!.

Marcelino Menéndez González

SUPUESTOS


Quiero escribir, de aquella manera,
como hechos anónimos de cada día
escapando de toda pesadumbre,
y sin la eterna duda donde nunca amanece.

Ser como la lenta mansedumbre de la sombra,
o como árbol que se inclina a vientos dominantes
y sólo flotar, ante el silencio de las conjeturas.

Quizá habitar por un momento entre los recuerdos
de la memoria, esa tristeza que siempre
hay detrás del amor, para al final, recogerme
como mar que rescata su reflujo y fundirme
entre las cañas pacíficas del trigo, desenmascarando
mentiras, para rehacer la verdad…

Marcelino Menéndez González

UN MAR DE NIEVE



Sin meditarlo siquiera,
imaginé la inmensa gama de colores,
con sus matices y tonalidades
que existen en el cielo y en la naturaleza,
indescriptibles una gran mayoría;
y pensé que nunca aprecié junto a tu alma
ninguno de ellos…quizá porque eres
poseedora ¡del blanco puro de un mar de nieve!

Marcelino Menéndez González

03 noviembre 2009

SENSACIONES


Cuando unificas la voluntad en un solo sentido
es cuando se puede encontrar lo que se busca;
y yo quiero hurgar donde no se alcanza a ver,
donde se crean formas de oscuridad más intensas
de la propia oscuridad y a ráfagas aparecen
dándome sensaciones de duda y temor.

¿Es mi poesía el resultado de una búsqueda?,
¿es el hallazgo con la circundante luz de los
misterios de lo imprevisto?,
¿he sido capaz de mirar dentro de los poemas
cuando los versos adquieren un color pálido,
a punto de disiparse?, o ¿tocar en sus raíces
profundizando en la sensibilidad, emoción,
y sentimiento, para que se unifiquen y absorber
esa sabia, adquiriendo los valores precisos y necesarios?.
¿Hago mi mente y después hago mis libros como dijo
Valéry?...aunque sigo viviendo la pesarosa sensación
de la palabra no dicha y el poema no escrito.

Marcelino Menéndez González

PROPÓSITOS


Cuántos clamores logran permanecer
sin ser escuchados, cuántos anhelos
sin verse realizados, cuántos deseos
rodeados de ignominia y después de todo,
no dejan de seguir existiendo en cada instante.

Son como los retoños verdes en las ramas,
los sentimientos en los corazones,
el sol acariciando la espiga y las palabras amables,
aliviando las preocupaciones y el dolor.

Sin embargo, hay muchas cosas que nunca
sabré, decir, olvidar y sentir y a pesar de ello
quisiera aprenderlas y sensibilizarme con ellas
porque creo, que cuando más amplitud
tiene un paisaje, más ámbitos de belleza surgen
y existen, para contemplar y disfrutar

Marcelino Menéndez González

NOCHE


Poniéndome a sentir
he convertido el sentimiento en palabras
y las he despertado para que surjan
y abrazarme con ellas y consolarme,
ante el frío de la soledad y las ausencias.

Y mientras escucho como respira la noche,
quiero dormir con ellas en el silencio
para no sentirme tan sólo en la oscuridad…
Marcelino Menéndez González

IMPASSE


Cuando se transita por la soledad de los espacios
asido sólo a una esperanza o un sueño
y no se vislumbra ni un resquicio de luz,
cómo crecen entre las sombras las ansias
de encontrar un horizonte que sea capaz,
de generar un nuevo destello que fuera la meta
que nos capacite, para discernir lo adecuado
en esos momentos cruciales…

Y surja entonces la iluminación de ese camino,
que cree la terapia que nos ayude a encontrar
la armonía extraviada de nuestro equilibrio emocional.

Marcelino Menéndez González

31 octubre 2009

AQUELLAS TARDES DE INFANCIA


No pretendo filosofar, pero cuántas veces
nos asaltan recuerdos que en su día,
ignoramos darles explicación, si bien
porque en ese momento no la tenían,
o simplemente nada se nos ocurría.

Cuando era niño y me ocupaba de hacer
los deberes en el suelo, - no había muebles-, cerca de un taburete
donde mi madre se sentaba a coser, o bordar,
repetidas veces levantaba la cara para verla
y nunca ví en la suya nada que no fuera
un tenue sonrisa; a veces la movía ligeramente
haciendo gestos de asentimiento, otras negando
pero en esos momentos yo no ocupaba
sus pensamientos. Sólo de vez en cuando le oía
decirme, no borres tanto, o coge bien el lápiz,
o para de moverte.

Mientras ella seguía zurciendo o bordando,
seguramente en su mente a la par,
hilvanaba sus pensamientos, que sin duda
la trasladaban en el camino de las preocupaciones
y los recuerdos familiares.

Esas imágenes que se podría decir que no encierran
algo especial, sin embargo en la distancia y el tiempo
toman un matiz distinto, ya que para mi en la actualidad,
encierran un diálogo breve, de pocas palabras y silencios
pero de una armonía de amor fraternal inmenso.

Marcelino Menéndez González

15 octubre 2009

CONJETURAS


Tal vez es un buen momento para sentir y pensar,
que el vacío es un agujero eterno,
sin bordes, pleno de aire y detrás del aire,
el aire, y la nada colindando con la nada.

Sin embargo tenemos que llenarlo de razones,
de formas, de elementos compatibles
en vivencias y percepciones.

Sabiendo que todo retorna a los microespacios
y al cuerpo; así a una dilatación le corresponde
una contracción, a un pesar una alegría,
a un esfuerzo una compensación, creándose
el dualismo y los antónimos que conocemos.

Aunque eso sí, cada respuesta parece generar
nuevas preguntas y mientras el moho sigue
carcomiendo el hierro, que lo percibimos
en el gemido de un gozne oxidado, o el cómo
determinar en el agua las ondas concéntricas,
con la caída de un objeto hacerlo como ¿conjeturas?,
o sólo la rutina de percibir las cosas como naturales,
al ver la cera deslavarse sobre la vela encendida.

A veces quisiera que todo transcurriera sin más; quizá
aceptar que el tiempo se detendrá en su momento justo,
sin embargo la vida y el mundo seguirán y lo harán
sin dejar de regalárnos el arco iris.
Marcelino Menéndez González

DIÁLOGOS


Debo confesar que a veces,
mantengo cortos diálogos con mi conciencia
y que me resultan, muy necesarios.

Es como estar en el linde del ruido,
con la caricia del silencio y que,
te permite la comunicación;
¿medito?, quizá sería la palabra más adecuada
y diría, que necesito esa relajación mental
ya que siempre me despierta reflexión.

También a veces me pregunto, si estoy pleno
de cosas hechas ¿adonde voy a poner las que
aún tengo por hacer?...

Me gustaría entonces ser como el mar
que durante la noche, recoge la luz de las estrellas
y las deposita como delicadas ascuas, y las hace
resurgir de la mano del amanecer en el horizonte.

Marcelino Menéndez González

EL OCASO


Siempre me sorprenden los resultados inesperados
aunque los haya presentido en alguna ocasión.

Si bien el ocaso ocurre en el mismo horizonte
del poniente, no hay ocasiones iguales al cumplir
su rigurosa cita inaplazable, y es así como lo adorna
de múltiples y diversos matices de colores.

Se vuelve como un hilo que recorre y traslada
distancias y sensaciones, con emociones y vivencias
y es capaz de llenarlas de especial sensibilidad,
con la cualidad natural de descolgar ante nuestra mirada,
lo diverso y lo bello.

Es la llave natural que abre los sueños crepusculares.

Marcelino Menéndez González

EL SILENCIO


Mientras los campos húmedos duermen
con el rocío matinal, acariciados aún
por una incipiente luz de luna,
más allá de mi ventana
los árboles parecen flotar
en el aire de la mañana.

Alterando la prisa rutinaria
fue entonces cuando cerré los ojos
y me senté sin hacer nada, sin pensar en nada,
y me quedé quieto y, en esa actitud
sólo escuchaba…

Me acompañó el muy leve zumbido del silencio
más intenso y logré oír en mi fuero interno,
un leve susurro, como si intentase alcanzar
a hablar, a mi alma...

Marcelino Menéndez González

ENERGÍA MENTAL


La capacidad de crear la propia energía
e incluso de transformarla en el interior
de cada uno, podría ser uno de los misterios
de la vida.

El estar solo e inmóvil, no imposibilita
lo que ocurre en ese interior, donde hay
cambios y reacciones que son intangibles
y tampoco se ven; sin embargo es algo
que nunca se acaba hasta que llega el cese del latir.

Y sabiendo cultivar esa energía interna
y su equilibrio con el exterior, dirigida
desde el organismo en plenitud,
-con sus diversos fines- conseguiríamos
aglutinar toda la fuerza implícita que lleva consigo.

Aunque a veces, algunas veces, llego a sentir
que no soy yo quien controla ese instinto
de lo que hago o dejo de hacer, sino que surgen
como simples reacciones mecánicas y espontáneas.

Todo por lo tanto podría quedar incluido,
en esa falta de conocimiento de lo que somos

Marcelino Menéndez González

LAS COSAS BUENAS


Cada uno crea su propio estado de ánimo,
de acuerdo al estado emocional en el
que vive.


Mientras los pájaros desnudan el nuevo día,
mientras en ti algo esperas quizá
sin creer alcanzarlo, de improviso llega
ese algo que encuentras en una caricia,
en un gesto, en una mirada, hasta en una palabra
copándolo todo, con pequeñas gotas de bondad…

Se despierta entonces una sensación
de lo más agradable, que se desliza dentro de ti,
y te invade de un sentimiento, lo más dulce
y distinto a lo que hayas sentido antes.

Y percibes, que tu estado de ánimo se proyecta
con una luz distinta, plena de optimismo,
expresando así lo mejor que vive contigo.

Marcelino Menéndez González

SEGUIR LA SENDA


Cuando aún la energía despierta a la percepción
y surge lo sensible, quiero entrar
silencioso en la esperanza y hacerme
con la reflexión.

Con ese estímulo, pensar y sentir, y unir
pensamiento y sentimiento
y fluir, y deslizarme sin crear orillas
y sin hacer ruido, como arroyuelo que baja
de la montaña, sólo con el afán de llegar
al tramo final, sin proyectarme…
tranquilo, si acaso, con el temblor de una hoja
aún adherida a su rama.

Marcelino Menéndez González

UN ALGO


Me he detenido en el tiempo
y vivo una extraña sensación,
como la de estar poseído
de una rara actitud y forma de ser,
que no se corresponde con la mía.

Es como si fuera una música diferente,
que no conozco ni he escuchado nunca
y, sin embargo, me induce a seguir escuchándola
en espera de un algo…

Y es cuando mi corazón da un salto
durante el cual, transcurren los pasos de momentos
interminables; y mientras veo desde mi ventana
cómo salpican las gotas de lluvia en el asfalto,
las preguntas no llegan a surgir ni tampoco las respuestas,
sólo sigue existiendo…la misteriosa espera
de ése algo interno…

Marcelino Menéndez González

04 septiembre 2009

ALGO SUBLIMINAL


Como la percepción de un estímulo
y sin que tuviera conciencia de ello
-como algo subliminal-, he logrado romper
con el lazo que me unía a muchas cosas;
y siento con ello una liberación mental,
que me produce una sensación de descanso intenso.

En el mismo sentido, he tenido que aprender
a crear una armonía entre disparidades y conceptos,
para establecer así, una mejor relación
con lo que me rodea.

Es, a mi manera, hacer una innovación tal,
como si de repente intentara realizar lo imposible
dentro de lo posible, como una luminosidad
que me ha llegado, aclarándome las ideas
y los sentimientos…

Marcelino Menéndez González

BODAS DE ORO


Si bien era una tarde de invierno
como tantas otras, lo ocurrido entonces
la hizo distinta…

Tuve entonces el presentimiento
de que algo diferente sucedería, que lo envolviera
de magia y misterio, y así fue…

Era como si en el aire flotara un sentimiento
profundo y errante, buscando cobijo y calor
desprovisto de alas y prejuicios, con el deseo
inmenso de hallar un remanso donde descansar
y así ocurrió; fue una comunión con el mío
que, pletórico de miedos y desconfianza, se complementaron
en el vértice de la inquietud y la ansiedad,
en una convergencia tan anhelada, que se deslizaron
al unísono a ese encuentro, en momentos especiales
de entrega total y sin reservas.

Todo resultó especial, único y tan increíble,
que el propio transcurrir de los años nunca empañó y fue
abonando esa relación de tantas cosas bellas,
que aún existen y perduran con una inmensa
fuerza interior.

Siendo a través de haberse iniciado esa vivencia
-en aquella tarde de invierno hace más de diez lustros,-
en donde, si la pasión duerme, el cariño y la razón
permanecen despiertos con cada nuevo día y tardes
plenas de arrebol.

Marcelino Menéndez González

DE REPENTE


De repente surge ese algo que me reconcilia
con todo; es una sensación inesperada,
una emoción, un sentimiento profundo que nace
y que me lleva a ese encuentro que me dice,
que vale la pena vivir…

Y es que se suma a momentos, a diálogos
inolvidables que el transcurrir del tiempo,
no ha sido capaz de destruir y perviven así
por siempre, como algo inconcluso y grato.

Es como si el corazón se apretara hasta el final
de los sentimientos, de forma apacible y serena
y de él, se hiciera cargo el deseo despertando la razón,
para armonizar toda la energía y la esencia,
que laten conmigo en forma positiva y que hacen
desaparecer, ese muro de incomprensión que muchos
construimos, y que nos impide ver la luz del horizonte,
con sus imágenes, sus sensaciones y colores.

Es vivir sin falsos vaivenes, sin oscilaciones,
sin incertidumbres, sin brusquedades, sin imprevistos
que alteren o deformen la realidad y permanecer
en la adecuada altura y distancia de conseguir lograrlo
manteniendo despiertos los sentidos y en equilibrio.

Marcelino Menéndez González

MEDITAR Y CREAR


Estoy viviendo la grata sensación
de un estado anímico tranquilo;
no tengo prisa, no siento ansiedad alguna,
y la soledad en este momento es una
pareja estable y en libertad.

Llego a pensar que la idea y el intento
deberían de adelantarse al impulso
de la acción, es decir, meditar y analizar
nuestros actos, antes de ponerlos en práctica
sin más, y sin el conocimiento de los mismos.

Como estoy convencido cada vez más,
que el que crea no destruye, y es así como
yo sigo creando versos y poemas, sin atentar
contra nada ni nadie, incluido el respeto que se dice
debería de tener por mi obra literaria; y repito
que es un deleite y un disfrute escribir
y hacerlo, expresando con palabras emociones
y sentimientos arrancados de la vivencia propia,
escuchando en el silencio en el que viven
y es cuando, si la emoción dormita, se despierta
la razón de ser, estar y crear, entre espacio y tiempo…

Marcelino Menéndez González

TRANSFORMA CION


Con la capacidad de ir guardando en la mente
y la consciencia, hechos ocurridos que
provocaron sensaciones especiales y que,
de una manera singular se van asimilando
en el tiempo, como un recogimiento interior.

Y casi siempre, provocado por adversidades,
llegamos a hacer balance de nosotros mismos,
que nos hacen recapacitar sobre muchas cosas.

Son, como un alto en el camino de ese transitar
que hacemos, sin darle relativa o ninguna importancia,
-sabiendo que la tiene- y es cuando solemos
sintonizar con nuestro interior y nos ponemos a meditar,
debiendo hacerlo con una actitud pacífica, tranquila
y en calma, tratando de generar armonía…

Y encuentras respuestas como la de que el gozo,
no fluye de lo que hacemos sino, en lo que hacemos
desde el fondo de nosotros y es, cuando la conciencia
arrebata el poder al ego y te llenas de energía creativa
y positiva, impulsora de tu vida y si encaminas
esa fuerza, hallarás entonces que dejarás de ser sólo materia.

El resultado es, lo que tú eres, aquí y ahora; es la energía
que no muere porque es infinita, ilimitada.
y eterna, aunque resida temporalmente en tu cuerpo
y simplemente cambia de forma; y cuando se sepa
disfrutar esa energía-haciéndola un deleite-, no necesitarás
permiso para transitar, ya que lo que está dentro de ti, eres tú.

Marcelino Menéndez González

UN SENTIMIENTO ETERNO


A veces, con profunda emoción
no puedo evitar recordar el ayer,
y me invaden la tristeza y la soledad…

Y en ese pensar y sentir, y en ese sentir
y añorar, se me van momentos
de entrañable evocación, que perviven
en mi alma para siempre, por irrepetibles,
intensos e inolvidables.

¿Dónde fue tanto amor?, ¿Dónde se perdió?,
y es que, cuando a mi manera quiero evitarlo,
a pesar de ello la pregunta subyace
¿dónde fue tanto amor?, es que, ¿lo sabes tú?
porque… nunca dejó de existir y aún ¡vive!...
puro, claro, fresco, eterno, pero quizá
sólo, iluminando nuestro silencio.

Marcelino Menéndez González

09 agosto 2009

LA VIDA MISMA


Cuando surgen noches apoyadas
de misterio y de incertidumbre,
noches de frío y de palabras, de confidencias
fugaces que surgen de la orilla de los recuerdos,
y que se hallaban escondidas y refugiadas
en desvanes de oscuridad, encerrando el futuro
en la memoria, con las luces apagadas
de silencios. donde si bien hay algo que queda,
también existe algo que falta.

Hay que buscar entonces la memoria
que quiere ser presente, donde el aire
se mezcle con la luz, creando imágenes reales
poblando cualquier horizonte y como la vida misma,
no interrumpir las aguas del cauce de un río, sino
dejarlo seguir y sentir el correr de sus aguas sabiendo
disfrutarlas y amarlas, siendo sólo ellas mismas
las que encuentren su final.

Marcelino Menéndez González

ENERGIA INTERIOR


Es como una incuestionable lucha interior
por querer alcanzar, las sensaciones más sublimes
de la esencia propia y situarlas en el pináculo
de su logro, con la desesperación más acuciante
de sentir el no conseguirlo y en esa lucha, bordear
todas las situaciones que lo impiden, hasta hallar
abrir la puerta que parecía escondida, y culminar
esos desesperados intentos por la intensa emoción
de haber logrado conseguir, penetrar en lo inalcanzable.

Es vivir sintiendo ser un yo distinto, provisto de
estímulos diferentes inmersos en hasta ahora,
desconocidas vibraciones de energía que surgen
de ese algo ignorado, y que están ahí, pudiendo ser disfrutadas
y absorbidas con toda la fuerza de la que uno sea capaz
de hacerlo, y que poseen la cualidad de estar
desprovistas de inconformidad y eso sí, plenas
de indescriptible e insondable belleza.

Marcelino Menéndez González

DESEO


Las olas rivalizan
con sus movimientos y su espuma
y sin embargo, se entretejen…

Cuando se encuentra la voz de la memoria
con temas recurrentes, también puede surgir
de ellos la antesala de una visión distinta
de futuro, aprendiendo a vivir momentos
cargándolos de sentido midiendo los tiempos,
para que en ellos quepan tanto actitudes diversas,
como los estados de ánimo que las acompañen
ya que una forma de predecir el futuro,
es el cómo crearlo.

Y aunque no se puede pintar el canto de los grillos
o un croar en una charca, si encontrar ese remanso
que te procure el placer de disfrutar las sombras
ante una intensa luz, -como si fueran el cobijo
de paraguas verdes de las copas, debajo de un
frondoso árbol- sintiendo que se detiene el tiempo,
en lo más profundo del alma.

Marcelino Menéndez González

CUÁNTAS VECES


Cuántas veces quiero penetrar
en la morada de lo increíble, incursionando
en todos sus rincones, captando las
sensaciones de lo infinito e indescifrable;
y según intento descubrirlas, más se alejan
de poder conseguirlo y es que surgen nuevos
atisbos que provocan lo imprevisto y me desvían
del propósito de lograrlo, para tener que volver
siempre al incierto comenzar…

Marcelino Menéndez González


13 julio 2009

LAS DESPEDIDAS



Es una tarde parda y fría,
con huellas de pisadas sonámbulas
y una pálida piedad…

Hay una memoria de las cosas,
que trae el dolor de todas las despedidas
consigo, como una monotonía de
lluvia en los cristales.

Es una incertidumbre agolpándose
en los propósitos, tratando de vulnerar
los principios y la dignidad que aún,
permanece estática y firme.

Han sido vivencias que trasladaron sentimientos
en distintos vaivenes, y diferentes emociones,
cuyos desenlaces determinaron imprevistos finales;
sólo transcurrieron sin invadir normas por caminos
no deseados, y es cuando dejaron esas huellas
que perduran como pisadas inquietas de ansiedad,
y que nunca culminaron en lo deseado.

Y mientras la tarde agonizaba y ya sólo quedaba
un polvo muy fino bailando en la luz, la noche
asomó su llegada y lo cubrió todo de una gélida sombra
y un sempiterno adiós…


Marcelino Menéndez González

LO INESPERADO



Cuando todo empieza a decaer,
de repente surge lo inesperado y hace
que una fuerza nueva vibre
con una intensidad plena y total,
capaz de recuperar el tiempo y lo perdido.

Siento entonces un hablar muy quedo
que me concita al recogimiento
huyendo de las soledades, y despierto
a todos los sentidos para que estén vigilantes
a lo que me rodea, y no vuelva a aparecer
el desencanto y no se sostenga por sí sola
la esperanza firme de vivir, sino unida
por la fuerza del cariño.

Y si para entonces te hubieras ido,
cimentaré mi estado de ánimo de una nueva
entereza, para no lamentar envuelto en las sombras,
el vacío de mi propio desaparecer, pero manteniendo
una línea de vida constante en mi horizonte.


Marcelino Menéndez González

NO ES



No es lo que miras,
no es lo que oyes,
no es lo que tocas, es…
¡Lo que sientes!.

No es lo que dices,
no es lo que intuyes,
no es lo que piensas, es…
¡Lo que callas!.

No es lo que esperas,
no es lo que das por hecho,
no es lo que sueñas, es…
¡Lo que vives!.

Y si de esos silencios a cuestas,
de esas vivencias intensas
y de esos sentimientos profundos, los unes
y aún crees, podrá surgir la respuesta que es…
¡La razón por la que escribo!.

Marcelino Menéndez González

NOCHE ESTEPARIA


El remanso y la magnificencia
representados en una noche serena
y oscura de eriales extensos;
viviendo sensaciones distintas a todo
al sentir esos grandes espacios de oscuridad
casi total, y la majestuosidad infinita
de un cielo indescifrable de estrellas.

Una vivencia única en que, al no existir
los contornos, puede significar todo
lo inimaginable; distancias enormes, miedo,
estupor, con la invasión de soledades y silencios,
con temperaturas extremas y diferentes.

Son vivencias insondables en las que te percatas
del sentido de la pequeñez, ante tanta magnitud
y donde todo parece permanecer estático.

Sin duda puede llegar a ser uno de los escenarios
naturales más imponentes, desoladores
y espectaculares, en los que uno pueda hacer
acto de presencia, tratando de describirlo
con la realidad más increíble vivida, en ese espacio
donde deja de existir el horizonte.


Marcelino Menéndez González