03 mayo 2010

EN LA BÚSQUEDA


Veo las olas rompiendo en los espigones,
salpicándome con su espuma, haciéndome
revivir aquellos momentos, en que la ternura
perfumó con su paso mis sueños.

Con el fervor de la lucidez positiva
y la lluvia del sol, digo que me gustan
algunas tardes tristes, porque me llenan
de melancolía y entonces parece,
como si los sentimientos cobraran
un mayor significado y se deslizaran
con una nítida transparencia…

Son esos momentos en los que me sumerjo,
con la sensación de penetrar en busca
de lo intangible e inefable, como si fueran
paredes sin aristas, o como si mi corazón
tuviera que caber en un poema;
y continúo queriendo hallar esa mirada de mirar
intenso en la que me perdí, entre la pasión
y la razón, lo real y la apariencia.

Y sin dar explicaciones,- porque hay quien no
las necesitaría y otros a quien dándolas,
no me escucharían-, me sitúo donde nadie lo creería,
si supiera lo que deshecho y se sorprendería de
lo mucho que conservo, para alcanzar mi propósito.

Marcelino Menéndez González

A TU MANERA


Los momentos sustanciales son los más silenciosos
y me parece a veces, como si navegara en el vacío
donde hay espacios en los que me pierdo, y son
la soledad y el miedo y sin embargo existe luz…

Luz que me ilumina de esperanza en ese caminar
errante, hacia la realidad que tantas veces
nos resistimos a aceptar y en la que no pensamos
en lo que tenemos, sino en lo que nos falta.

Y donde todo y nada parece entre lo perdido
y lo ganado, entre lo sufrido y lo gozado, entre
lo reído y lo llorado y es entonces cuando
nos llega el final; y entre el parecer y el ser,
con nudos en la garganta te das cabal cuenta,
de que el tránsito de tu vida ha sido simplemente…
a tu manera.




Marcelino Menéndez González

EL RECUERDO


Me pareció como si su cuerpo
llegara del sol y su alma de la lluvia,
limpia como cielo de abril,
leve como brisa matinal y como si
toda ella fuera la caricia del silencio…

Creó una nueva energía en mi vida
poniendo paz con mi pasado y cerrando
la herida abierta del remordimiento;
con ello me hizo amalgamar nuevos sueños
para continuar el viaje, uniendo mis deseos
más íntimos ya que sentía que era verdad,
y lo veían mis ojos…

Pero de repente todo cambió y tal como vino,
desapareció… y me dejó en un encuentro,
sin encuentro y su ausencia creando
todas las ausencias, formando con su añoranza
el matiz de una leyenda y así ha permanecido
constante en mi horizonte, ya que supo crear
en mi interior un increíble equilibrio emocional,
que me permite seguir llevando la vida en armonía,
como si fuera una suave lluvia capaz de rociar mis raíces,
en silencio, serena y mansamente, con la esencia
de su recuerdo.

Marcelino Menéndez González

EL REENCUENTRO


Era una noche tibia,plácida y serena
adornada de otoño;el caminar por la calle
empedrada a la luz de los faroles que
de forma tenue alumbraban nuestro apacible
andar, daban al momento una sensación especial
de remembranzas pasadas…

Resonaban nuestros pasos con un rumor cadencioso,
que acompasaba el latido de mi corazón,unido
al silencio de las palabras y en las que,el pensamiento
seguía forjando ideas que permanecían calladas,
a pesar del intento de querer pronunciarlas.

De repente, al unisono, hablamos los dos con un
lo siento, que provocó una leve sonrisa
entre ambos, pero suficiente para romper el mutismo
que nos precedía, y nuevamente quisimos a la vez,
iniciar el diálogo interrumpido, que creó la cesión
de que fuera uno solo el que hablara, y fue cuando
nos percatamos de lo que nos rodeaba; la noche, la calle,
y los faroles que despedian esa pálida luz,que hizo posible
vernos alumbrados de razones creando un deseo mutuo
de enmienda y reconocimiento, y que despertó
el cariño que había permanecido alertagado,haciendonos
capaces de vivir ese momento,con el ánimo de disfrutar
su singular belleza y nuestro,hasta entonces,
extraviado reencuentro.

Marcelino Menéndez González

LOS PASOS QUE NOS QUEDAN


Como si la luz fuera asomándose temerosa
ante las sombras, nos vamos dando cuenta
que aprendemos a vivir, después de que la vida
se nos ha pasado, buscando soluciones
entre pesares y alegrías, añoranzas y futuro,
queriendo atrapar el goteo del tiempo ido,
ante la dictadura de las horas.

Hemos perdido en ese caminar multitud de pequeños
detalles y, ante nudos de nostalgia, nos surge
algún perdido recuerdo de la infancia, algún momento
especialmente vivido y aquello que ocurrió
por algún motivo y cuando menos se esperaba.

Fueron sensaciones que emanaron de circunstancias
diversas en las que, -sin saberlo- pusimos rejas
en nuestras ventanas que nos impidieron tocar las flores
que adornaban nuestra vida de libertad y nos privaron
de su aroma, dejándonos en un oasis ante el deseo
de nuestros propósitos y anhelos.

Hoy ya no juzgamos los títulos antes que los contenidos
y necesitamos sin embargo, los puentes para cruzar
con los pasos que nos quedan, sin olvidar eso sí,
que el agua de un río no pasa dos veces por el mismo lugar.
Marcelino Menéndez González

LUZ Y SOMBRAS


Qué circunstancia ocurre, en el instante
de surgir lo claro ante lo oscuro y que
me confunde sin podérmelo creer…

Sabiendo que muchas veces me oigo y no me veo,
¿por qué se vuelve sensible lo que percibo?;
¿es acaso algo que llega de repente y se define
como casual?...

Lo que sé es, que fue un precioso momento
en el tiempo, y ver cómo se amalgamaban
las luces y las sombras unidas por un ficticio
vértice, que sin embargo impidió su fusión
en ese marco de un paisaje de infinitud;
fue así mismo, como escribir con el presentimiento
de una filosofía de algo irrealizable y, en la que
cada cual, siguió ocupando su espacio definido
de contraste.

Marcelino Menéndez González

SUEÑO IMPOSIBLE


Quizá es, entre todas las cosas, un sueño perdido;
como algo sin sonrisa, sin eco.

Es como algo que no se rompe, y late en mí
con un silencio que percibo sin ruido y que sigo
sin encontrar…

Veré si lo alcanzo alguna vez donde sea que esté,
aún sabiendo que no conozco ni su nombre,
ni su estampa, ni su voz y si es de niebla o es de luz,
también si hallaré las respuestas en los días
de los tiempos, para acallar mi incertidumbre…

Marcelino Menéndez González

SUEÑO POÉTICO


Si encontrase ese sueño inesperado
que llegara a mí…

Aunque sé muy bien que hay que aprender
a esperar y a crecer, como lo hace el bambú
que tarda cinco años en hacerlo, tiempo
que ocupa para echar sus raíces,
con el propósito de un crecimiento diferente
que después lo supera todo en fuerza y tamaño.

También se me ocurre pensar, cuando las nubes
desplazan su manto de escarcha preñadas de agua,
que vierten suavemente por los toboganes
de las hojas de plantas y árboles, deslizando
las gotas de lluvia convertidas en lágrimas de rocío
que alimentan la tierra y la savia.

Todo sucede entonces cuando llega; y es
que soñaba y soñé y lo hice con un sueño poético
que llegó a mi alma y me invadió de una sensibilidad
y un sentimiento tan especiales, que se colmaron
de una emotiva inspiración, que es la que me hizo
escribir y que escribo sintiendo una soledad tranquila,
como el inmenso espacio en el que se mueven
las estrellas, latiendo en mi infinito.

Marcelino Menéndez González

11 abril 2010

AMOR INOLVIDABLE



Se desprenden los sueños desde mi añoranza,
y fluyen como aguas de un manantial impregnado
de sentimientos; se entrelazan en una urdimbre
increíble de sensaciones, acariciando de sutil goce
la orilla más profunda de mi propio ego.

Y me hacen estar, ser y sentir, dentro de un bienestar
infinito, que me proporciona el disfrute más intenso
y sereno, de un estado grato de armonía.

Todo se impregna entonces de cosas positivas, energía,
esencia y de una diáfana luz, que ilumina cualquier
vestigio de penumbras y en donde además persiste,
una fuerza intensa de vida, que me abraza hasta
el último suspiro de mi aliento.

Y sin robarle inspiración a la tristeza, guardo
en el equipaje de los recuerdos estos sueños,
como si fueran una renovada realidad, que inunda
de pequeñas grandes cosas mi estado emocional.

Sé que por siempre será así, porque pervivirá como
algo mágico y distinto a todo, mientras en mí haya
conciencia de que sigo vivo y, sin poder dejar de amarte,
seguirás siendo algo más que un afán y
una eterna ansiedad…

Marcelino Menéndez González

DISTANCIA


Sé que no estoy en tu mente
salvo en contados momentos y, sin embargo,
me conformo sólo de conocer
que no puede ser de otra forma…

Iluso y absorto, quizá soy capaz
de imaginar que puedo crear
una bella armonía de estados de ánimo,
que me hacen permanecer evocándote,
viviendo y soñando con tu recuerdo,
y preciso que sólo aquellos que son capaces
de percibir vibraciones similares, son los que
pueden llegar a apreciar el valor más sencillo
de los sentimientos y las emociones,
y que encierren el sentido del bienestar,
a pesar de la distancia.

Me siento entonces tranquilo y plácido
en un soñar despierto, que me procura
la sensación de que si bien la vida puede ser
una bella realidad, el lograr alcanzarla
requerirá de la voluntad y la fuerza que
permanezca inalterable, fortalecida en el tiempo
por lo que nos une y no por lo que nos separa…

Marcelino Menéndez González

ENVOLTORIO VACÍO


En los murmullos cuando sueño
entre esa tenue oscuridad, surge
un mortecino haz de luz que en un
continuo fluir, me descubre
un inabarcable infinito de conclusiones
temerarias, en el que recapacito sobre
promesas no cumplidas, desabridas actitudes,
y con ello, desconsoladas percepciones
en el alma.

No quiero entonces almacenar esos residuos
de la indiferencia, ni resentimientos oscuros
llenando con ellos la sensación de vacío
en mi interior, porque no se llena; sólo a través
de pinceladas de amor, soñando un proyecto de vida
e insistir hasta que ese proyecto se realice,
y que todo pueda resultar un aventura maravillosa,
y no, un envoltorio vacío con un montón de nada…
Marcelino Menéndez González

EQUILIBRIO VITAL


Qué necesario es encontrar
un equilibrio vital y, al descubrir
los límites de lo posible no ir más
allá de ellos, y es que no existen
vientos favorables para el marinero
que no sabe donde ir, ya que la vida
es una dura travesía y a veces
necesitamos una tregua y así abundar
en lo que piensas y no convertirte
en lo que miras, para tratar de establecer
una estabilidad emocional de serena actitud.

Y al lograrlo, saber sacar el mejor provecho
posible de cada momento que transcurre,
ya que en la eternidad todo está empezando
como una incierta aventura de frecuentes
suspiros solitarios, y disfrutar hoy, quizá es
más tarde de lo que uno cree y donde todo y nada
espera, y se transforma…

Marcelino Menéndez González

EXPERIENCIAS


A veces convendría dejarse llevar por las emociones,
arriesgando consecuencias previsibles
tratando de valorar su resultado; quizá sería
un medio de conocer, de lo que somos capaces
de sentir, sufrir o disfrutar, en ese recorrido
por el filo de una navaja, de especiales momentos
de nuestra vida.

Evadirnos de actos rutinarios y penetrar
en nuevas experiencias, empleando las mejores
cualidades que poseemos, para poder evolucionar
a tiempo ante imprevistos, pero averiguando también
nuestras posibilidades y determinar nuestra capacidad
de reaccionar ante situaciones límite y con ello
asumir una forma de comportamientos.

Porque no se pueden dibujar las raíces de una planta,
de la que sólo se ven las hojas, ni tampoco poder imaginar
una llama y sus colores hasta que no se enciende, viendo
que sube, que baja, que tiembla y se apaga, según
las variaciones del aire que la circunda.

Ya que muchas veces también, se atribuye
más importancia a lo que ignoras, que a lo que conoces,
aunque hay otras muchas cosas que sólo se pueden ver
y apreciar con la reflexión…

Marcelino Menéndez González

INTENCIONES


Siempre fue, es y será necesario,
establecer una sintonía con lo que
nos depara la vida…

Tratar de armonizar los imprevistos
y las sorpresas, con nuestros cambiantes
estados de ánimo, y buscar ese equilibrio
necesario que estabilice de forma adecuada
nuestras actitudes y sentimientos, ante
lo que nos rodea y permanecer usando
el sentido común, la ponderación y la serenidad,
en los momentos cruciales.

Sin duda el goce de la vida será entonces
más positivo, y ya que pasamos sólo una vez
por aquí y no volveremos a pasar, tratar de hacerlo
lo mejor posible para nuestra propia satisfacción,
y la de los demás, alcanzando –ojala- a poseer,
el valor más sencillo de las cosas.

Desacelerando nuestras prisas y abandonando
el egoísmo y la rutina darnos tiempo de vivir,
y al hacerlo disfrutar, de tanta belleza como hay
libando cada instante de lo que existe y que no somos
capaces de contemplar alrededor nuestro, aún
sabiendo eso sí, que al final siempre sale el sol…

Marcelino Menéndez González

LO IMPREVISTO


No soy capaz de averiguar el porqué;
pero cuando menos lo esperas distraído en
otros menesteres, de repente te surge
algún determinado recuerdo…

Quizá es el resultado de que en ese momento,
ocurre algo parecido que lo asocia, pero
sin embargo otras veces sin más, está ahí
con toda su estela de lo inesperado.

Y lo curioso de todo es, que te hace revivir
las sensaciones de lo sucedido entonces, incluso
con detalles hasta de lo menos importante,
pero eso sí, con plena vivencia del estado emocional
de lo ocurrido.

Es un revivir que muchas de las veces, te deja
un singular estado de ánimo que acusas sin más
y que, de acuerdo a lo recordado, lo asimilas
de manera diferente; es como de tanto verlas,
acabas por no ver las cosas y están ahí, ya que
son como esos flash imprevistos que te asolan
en momentos puntuales, aunque sigues
desconociendo la razón…

Marcelino Menéndez González

MI PROPIA AUTO ESTIMA


Me oigo mis silencios,
y quiero configurarme
en medio de la conciencia
como lo hago en mis sueños
para, permaneciendo en mí
en medio de este universo,
vivir con mis sentíres en ese espacio
donde no haya que huir a la deriva
sino centrarme en una serena armonía
compartida de emoción, sin agotar el latir
de mi propia auto estima, ya que
necesito tiempo para ser…

Marcelino Menéndez González

PARAISO INTERIOR


Hace poco tiempo, me encontraba sentado
en el borde de un muro, ensimismado viendo
toda la magnitud de un bello atardecer.

En un momento determinado, sentí la capacidad
de entender las “es” de entusiasmo, energía
y empatía, y pensé en la máxima filosófica
de “así como piensas, eres”…

Recapacité en que, nuestros pensamientos
han hecho lo que somos, pero que, sin embargo,
tenemos la capacidad de convertirlos en lo
que deseamos y, para conseguirlo, necesitamos
dirigir nuestra propia energía para crearlos,
con una voluntad consciente de ello, ya que
todo comienza y termina en nosotros.

Y con la facultad de “sentirse dentro”, entender
los pensamientos y emociones ajenas, compartiendo
los sentimientos, poniéndose en lugar de los demás,
con la sensación más diáfana de la empatía.

Todo acompañado del entusiasmo, como una fuerza
proyectada y libre que corre como el agua del río,
sintiendo que uno mismo es su propio cauce y con ello,
la afirmación también de si mismo, con la capacidad
de resolver las cosas transformándolas siempre,
en algo positivo.

Así, como una nueva y renovada energía, vivir
la percepción de que lo mejor está aún por venir;
podría decir que hoy he visto junto al crepúsculo
un paraíso interior, como un Dios activo dentro de mí.

Marcelino Menéndez González

11 febrero 2010

APRENDER


Hay que aprender a ser sin desesperar,
cuestionándose las propias certezas
como los fracasos y tratando de saber,
que cada edad tiene su placer y su dolor
y es inevitable que surjan, para hacernos
cavilar y apreciar su significado.

Aprender a respetar, a valorar, a reflexionar
y a apreciar las pequeñas cosas;
y para descubrir la alegría y la risa,
conocer la tristeza alguna vez; si bien
la falta de luz agranda la oscuridad,
aprender a sufrir sin lamentarse y si es
necesario llorar, para después tratar
de olvidar no guardando rencores.

Como tratar de sentirse bien…por nada,
ya que se puede vivir y permanecer
en el mundo que uno quiera, pero siempre
habrá que volver a la realidad, como la de
las golondrinas revoloteando el paisaje,
o el jilguero irguiéndose con su canto matinal.

Marcelino Menéndez González

CUANDO EL SOL


Cuando el sol se recuesta en el regazo del mar
y adquiere su azul oscuro, es uno
de los momentos en que siento que hay cosas
que se escapan al poder de la voluntad
y sólo rige la naturaleza con sus gestos
de increíble magnificencia.

Parece así mismo, como si la llegada del crepúsculo
con su generoso esplendor de colores
y el matiz de lo bello, ocupara el lugar de los sueños
e intentara privarte de ellos, haciéndote
despertar a su realidad; o cómo cuando el ruiseñor
con su silbo, crea luz en el ramaje sombrío.

Y también sentí, cómo se perciben las inquietudes
y los atardeceres sin responsabilidad ninguna,
y las cosas se proyectan y vuelan a través
de la luz de mi melancolía, acompañadas de cielos,
nubes y vacío en busca de armonía y de innovación.

Marcelino Menéndez González

CUANDO SE CALLE EL VIENTO


Con las causas y las angustias de la mente,
hay que quitar los cerrojos y abrir las puertas
sabiendo que, el camino recorrido absorbe la marcha
aunque se vuelve estela, y sin olvidar
que, por mucho que el viento esparza y desordene,
no mueve montañas, a pesar de su rigor,
su tensión y su intensidad.

Y cuando se calle el viento, pensar de forma pasiva
en lo que se mira y no se ve, sino que espera…

Cuando uno sabe que el futuro se hace más frágil
y más escaso, parece que el tiempo se vuelve
infalible y los sueños, un recuerdo,
y como una línea constante en mi horizonte,
donde tenga que estar, ahí estaré, dando y buscando
una sonrisa final.

Marcelino Menéndez González

EL AZAR


Siempre cuento con lo súbito y la incertidumbre
de escribir; también cuando la música
da forma a mi silencio y, con la utopía de insistir
desprenderme de la sombra de mi cuerpo,
que me sigue en ese continuo viaje de la vida,
como la luna que platea el agua y navega
con su destello.

Mientras, sigo pretendiendo hallar dónde
termina el arco iris de secreta soledad y belleza,
y me pregunto ante sucesos imprevistos
y ocurrencias inesperadas, si es ahí donde el azar
abraza su libertad , y si aquello que encuentro
y no tiene respuesta es Dios…

Marcelino Menéndez González

SI YO


Si yo pudiera restaurar cosas del pasado
y hacer las paces…

Si yo supiera como enlazar la energía
para atraer la armonía, en un tranquilo
equilibrio emocional…

Si yo supiera la adecuada proporción entre
unas cosas y otras, y poder aprovechar
sus mejores posibilidades…

Si yo supiera del cómo se comprende el qué
y el por qué, cuando ya no se ni qué…

Si yo pudiera procesar mi propia conciencia
en busca de la armonía interior…

Si yo pudiera recuperar los espacios del silencio
ante los sonidos del día…

Si yo supiera vivir mi propia realidad
en armonía con las emociones…

Qué difícil es pensar sin suspirar ante lo impreciso,
y donde el comienzo del sueño es el olvido
y donde la memoria es el porvenir del pasado…

Y entonces, cuando salga el sol, despertar
a una nueva vida y…continuar.
Marcelino Menéndez González

02 enero 2010

AÑADIR LA MEMORIA AL INSTANTE


Estoy en un intento continuo
de resolver una nebulosa interna;
los desarrollos de la sensación con la idea,
en buscar las palabras aisladas y luego,
al unirlas, proyectar su sentido preciso
para que, de forma muda, culminen
en lo real de mi inspiración y que tengan
un sentido de transmisión de un pensamiento
que pueda producir, la acción de una mente
sobre el texto, de un disfrute análogo
pero no idéntico y donde la metáfora sea, lo informe
de un equilibrio de actitudes.

Marcelino Menéndez González

CABALAS


Qué conveniente puede ser,
aprender a detenernos de vez en cuando
para valorar lo andado.

Y ya que uno es lo que dices, y otro
es lo que haces, -ya sabes eso de, a mi manera-
pero, cuando el alma no sigue el mismo camino,
hay que poner el dedo índice sobre los labios
y decirnos ¡no! y ¡silencio! aunque…
siempre seguiré deseando tener unos ojos
pendientes de los míos y sentirme acompañado,
de la belleza de la sencillez.

Y sin dejar de ser consciente, que la soledad
no es el silencio aunque se complementan
en muchas ocasiones, seguiré buscando
la esencia de las cosas y su significado,
en el resto del camino.

Marcelino Menéndez González

ENCUENTRO


Sólo sentía distancia, y viendo a lo lejos
deslizarse lo bello del ocaso,
arrastraba mi inquietud queriendo
acercarla a la armonía y establecer así,
un equilibrio emocional para contemplarlo
reflejado en mi interior…

Y sentirlo, vivirlo y disfrutarlo,
como un tierno sentimiento que me abraza
y me acaricia, en el marco de la belleza
de lo simple y sin embargo de lo excelso;
y al hacerme distinto y feliz en el péndulo
del vaivén del tiempo, transitar palpando
los matices ocultos hasta ahora, de la bondad
y la dulzura.

Marcelino Menéndez González

LA ENERGIA INTERIOR


No es en sí dónde estás,
sino lo que sientes y cómo lo sientes
donde estás, y si al cambiar paisajes
y distancias, logras ver más allá,
ir si es necesario y si es que aún queda tiempo,
aunque tengas que romper silencios
con olvidos aplazados y guardar
tus pensamientos para tus deseos más íntimos.

A veces, es necesario intentar ir más allá,
para lograr lo soñado, y otras, aprender
a creer que la energía creadora, no es de los ángeles,
sino que está ¡dentro de uno mismo!,
esperando ser descubierta…

Ya que cada uno de nosotros, tiene una capacidad
interior de cambio y podemos llegar a ser
algo más grande de lo que somos,
como la oruga, que se transforma en mariposa…

Marcelino Menéndez González

LA IGNORANCIA


Me entregué a la noche
caminando entre espacios abiertos;
eludía los bordes del silencio
ignorado y profundo, buscando cómo hallar
el porqué del sentido de las cosas.

Quizá influenciado por la percepción
de un presentimiento, cuya huella me dejó
un inesperado estado emocional.

Sin embargo, los espacios son tan grandes
y tan vacíos, que no sé como indagar en ellos
ni llenarlos de respuestas, máxime cuando
no llego a conocer el límite de su horizonte.

Se que aprendí entonces, que tengo que aprender,
y cuando las cosas sean más intensas
que la propia realidad, sin averiguar ese sentido,
ni tampoco su contrasentido, abrigarme ante el frío
de la ignorancia, para no sentirme tan solo.

Marcelino Menéndez González

SOÑAR EL PENSAMIENTO


Si bien el azar es la libertad de las cosas,
la energía es la que las despierta y relaciona,
la sensación con la idea, la sensibilidad
con la inteligencia y la emoción con el sentimiento.

Y mientras sueña el pensamiento
en el oír de la armonía, cuando el horizonte
cierra mar y cielo y te hace reflexionar,
qué importante es saber lo que uno es
y no lo que cree ser…

Rechazando lo cuestionable y conocer
cómo poner límites, ya que tomar conciencia
es percibir lo posible.

Y así, uniendo riberas, vivir una nueva vida
al despertar.

Marcelino Menéndez González

SUEÑOS Y REALIDAD


Si pones los pies en el camino
y si no sabes o no tienes donde ir,
necesitarás entonces alas para volar
tras tus sueños, a esas distancias lejanas
en que se encuentren y así poder realizarlos.

Buscar lo tangible de su esencia
y su sereno equilibrio, adquiriendo toda
la fuerza de tu energía, para hallar y poseer
y también lograr, su realidad…

Y quizá tras ese tránsito de búsqueda
y anhelos al lograrlos, poder disfrutar
de todas las pequeñas alegrías que surjan.
haciéndolo sin prisa, pausadamente,
y conseguir así, aspirar todo el contenido
de la propia auto estima y el goce pleno
de haberlos alcanzado.

Marcelino Menéndez González

TU VOZ


Oigo tu voz
y me lleno de sentido
y sueño, y vivo, pleno de todo.

Me traslado a un mundo invisible
que mi sentimiento crea como real,
rebosante y completo de anhelos consumados
y de ansias inquietas, por saberte cerca…
Y te siento.

Ven, ven donde tu vibras y yo tiemblo,
en ese tu primero y yo después
y donde hemos aprendido a ser,
en la entrega y el deseo de estar juntos;
desprovistos de egoísmo y la mente,
dispuesta y fortalecida a nuestra manera,
sabiendo que nuestro disfrute, no es
tiempo perdido y sin ignorar el luego no te sé,
del amor.

Y tu voz culmina con el susurro, que me abraza
de añoranza y, me dice adiós y yo le digo..adiós
hasta volvernos a ver, la próxima vez…

Marcelino Menéndez González

UN BREVE MOMENTO


Fue un breve momento en que reparé,
el cómo las nubes ornamentaban de figuras
un cielo que me pareció más azul que nunca,
y me percaté entonces del surgir del reverdecer
de las ramas de los árboles que había
a mi alrededor, y escuché el murmullo con la cadencia
de su remanso de un río cercano, y todo,
con el bienestar de un estado de ánimo tranquilo,
que me permitía sentir, una emoción especial.

Algo penetraba por los poros de mi piel,
haciéndome vibrar de un disfrute de lo más
agradable, que me recorría con un escalofrío
por la espalda, con la dulce sensación de una amorosa
caricia, cruzando el muro invisible de lo imprevisto,
con una gota de silencio…

Es entonces cuando vives una comunión espiritual
con la naturaleza, que sin duda será difícil de olvidar,
por lo breve, por lo intenso y bello y por lo inesperado
y, porque el paisaje también se hace memoria.
Marcelino Menéndez González

03 diciembre 2009

ALTERNANCIAS


Es sentir un no se sabe qué,
inexplicable en su esencia;
son sensaciones que no puedo definir
y que me trasladan a estados de ánimo
donde surgen vivencias que no puedo olvidar,
con una raíz entrañable y profunda
como si estuvieran entrelazadas,
la sensibilidad, la melancolía y la tristeza.

Siento que existe algo que me une más
a las cosas tristes que a las alegres,
a la soledad que a la compañía,
a lo intenso que a lo leve y superficial,
y logro ver qué lejos pueden hallarse el goce
del sufrimiento y sin embargo, en un momento,
juntarse desplazando el uno al otro,
haciéndonos vivir situaciones imprevistas.

Todo cambia entonces y en esa alternancia es,
como muchas veces me siento y vivo
y de la armonía que emociona, salto de la conversión
de ventajas a desventajas y se descuelgan
aspectos negativos, y es cuando mido la talla
de mi cerebro y corazón a los espacios positivos,

Marcelino Menéndez González

DE FORMA INESPERADA


Todo cursa en realizar un trayecto de anhelos
y de ilusiones, surgiendo de la penumbra
una emergente luz que se cristaliza
en realidades inesperadas…

Como cuando de forma imprevista,
el sol brotó en el frío e inhóspito trigal
y calentó las mies, o la lluvia nutrió
la seca tierra, cayendo serena, mansa y en silencio,
de forma abundante e inesperada.

Marcelino Menéndez González

QUISE


Quise hallar en los recuerdos,
y cuántas cosas se extraviaron;
quise hallar en la memoria,
y cuántas cosas se disiparon en el tiempo;
quise hallar en la conciencia,
y cuántas veces volví de ningún sitio.

y sólo vi muchas gastadas mentiras
frente al rostro de la verdad, pues nada
conseguí en esas ilusorias impaciencias,
en las que recorrí resquicios, bordes,
márgenes y orillas, siempre sin encontrar
ninguna respuesta.

Y a pesar de querer acercar las sombras
a la luz para evitar el desconcierto, la realidad
es que nunca tuve junto a mi alma,
el color del alba cuando me perdí…

Marcelino Menéndez González

SER YO MISMO


Quiero refugiarme en esos sueños
para huir de la urdimbre y la trama,
con las que mis inquietudes me abrazan
hendiéndome en el éter de lo inconmensurable,
con tonos de un misterio inasible
en ese panorama infinito.

Es un laberinto al que me resisto a entrar,
de ideas tan diversas y sin el matiz
de un equilibrio propio, que origine
y no sea capaz de darme, sensatez y juicio.

Y es que no quiero perder el horizonte
de lo simple y lo normal, sino apreciar las cosas
dentro de una posible y razonada forma
de interpretarlas…

En ningún momento escapar de lo natural,
sólo ser mi propio juez de la conducta que asumo
y sus consecuencias y siempre con la disposición
de reconocer errores o mi incapacidad
-para determinadas cosas-, de un sabio criterio
que aún no poseo.

Todo ello me ha traído como resultado, ser yo mismo.
Marcelino Menéndez González

SUEÑOS


Me invaden sensaciones que siento
que me deslizan, a crear sueños y pensamientos
en los que realizo viajes que surgen
de lo increíble, mientras el tiempo sigue
ocupando el espacio que le corresponde.

Son momentos en que la tarde parece detenerse
en lo grana del ocaso, y me deja contemplarla
en la plenitud de su belleza y con su esplendor,
me acompaña y me hace vibrar de una emoción
especial, que me origina sentirme distinto.

Y en la que disfruto de forma plena y egoísta,
en esa traslación en la que se suscitan las ilusiones
que me sitúan en un mundo diferente.

Incluso llego a creer que todo lo que me rodea
es verdad y que soy poseedor de un privilegio,
en el que nada me falta y todo lo ocupa el goce
de vivir, poseído de una singular serenidad y
de una paz interior; hasta que, de repente, ¡despierto!.

Marcelino Menéndez González

SUPUESTOS


Quiero escribir, de aquella manera,
como hechos anónimos de cada día
escapando de toda pesadumbre,
y sin la eterna duda donde nunca amanece.

Ser como la lenta mansedumbre de la sombra,
o como árbol que se inclina a vientos dominantes
y sólo flotar, ante el silencio de las conjeturas.

Quizá habitar por un momento entre los recuerdos
de la memoria, esa tristeza que siempre
hay detrás del amor, para al final, recogerme
como mar que rescata su reflujo y fundirme
entre las cañas pacíficas del trigo, desenmascarando
mentiras, para rehacer la verdad…

Marcelino Menéndez González

UN MAR DE NIEVE



Sin meditarlo siquiera,
imaginé la inmensa gama de colores,
con sus matices y tonalidades
que existen en el cielo y en la naturaleza,
indescriptibles una gran mayoría;
y pensé que nunca aprecié junto a tu alma
ninguno de ellos…quizá porque eres
poseedora ¡del blanco puro de un mar de nieve!

Marcelino Menéndez González

03 noviembre 2009

SENSACIONES


Cuando unificas la voluntad en un solo sentido
es cuando se puede encontrar lo que se busca;
y yo quiero hurgar donde no se alcanza a ver,
donde se crean formas de oscuridad más intensas
de la propia oscuridad y a ráfagas aparecen
dándome sensaciones de duda y temor.

¿Es mi poesía el resultado de una búsqueda?,
¿es el hallazgo con la circundante luz de los
misterios de lo imprevisto?,
¿he sido capaz de mirar dentro de los poemas
cuando los versos adquieren un color pálido,
a punto de disiparse?, o ¿tocar en sus raíces
profundizando en la sensibilidad, emoción,
y sentimiento, para que se unifiquen y absorber
esa sabia, adquiriendo los valores precisos y necesarios?.
¿Hago mi mente y después hago mis libros como dijo
Valéry?...aunque sigo viviendo la pesarosa sensación
de la palabra no dicha y el poema no escrito.

Marcelino Menéndez González

PROPÓSITOS


Cuántos clamores logran permanecer
sin ser escuchados, cuántos anhelos
sin verse realizados, cuántos deseos
rodeados de ignominia y después de todo,
no dejan de seguir existiendo en cada instante.

Son como los retoños verdes en las ramas,
los sentimientos en los corazones,
el sol acariciando la espiga y las palabras amables,
aliviando las preocupaciones y el dolor.

Sin embargo, hay muchas cosas que nunca
sabré, decir, olvidar y sentir y a pesar de ello
quisiera aprenderlas y sensibilizarme con ellas
porque creo, que cuando más amplitud
tiene un paisaje, más ámbitos de belleza surgen
y existen, para contemplar y disfrutar

Marcelino Menéndez González

NOCHE


Poniéndome a sentir
he convertido el sentimiento en palabras
y las he despertado para que surjan
y abrazarme con ellas y consolarme,
ante el frío de la soledad y las ausencias.

Y mientras escucho como respira la noche,
quiero dormir con ellas en el silencio
para no sentirme tan sólo en la oscuridad…
Marcelino Menéndez González

IMPASSE


Cuando se transita por la soledad de los espacios
asido sólo a una esperanza o un sueño
y no se vislumbra ni un resquicio de luz,
cómo crecen entre las sombras las ansias
de encontrar un horizonte que sea capaz,
de generar un nuevo destello que fuera la meta
que nos capacite, para discernir lo adecuado
en esos momentos cruciales…

Y surja entonces la iluminación de ese camino,
que cree la terapia que nos ayude a encontrar
la armonía extraviada de nuestro equilibrio emocional.

Marcelino Menéndez González

31 octubre 2009

AQUELLAS TARDES DE INFANCIA


No pretendo filosofar, pero cuántas veces
nos asaltan recuerdos que en su día,
ignoramos darles explicación, si bien
porque en ese momento no la tenían,
o simplemente nada se nos ocurría.

Cuando era niño y me ocupaba de hacer
los deberes en el suelo, - no había muebles-, cerca de un taburete
donde mi madre se sentaba a coser, o bordar,
repetidas veces levantaba la cara para verla
y nunca ví en la suya nada que no fuera
un tenue sonrisa; a veces la movía ligeramente
haciendo gestos de asentimiento, otras negando
pero en esos momentos yo no ocupaba
sus pensamientos. Sólo de vez en cuando le oía
decirme, no borres tanto, o coge bien el lápiz,
o para de moverte.

Mientras ella seguía zurciendo o bordando,
seguramente en su mente a la par,
hilvanaba sus pensamientos, que sin duda
la trasladaban en el camino de las preocupaciones
y los recuerdos familiares.

Esas imágenes que se podría decir que no encierran
algo especial, sin embargo en la distancia y el tiempo
toman un matiz distinto, ya que para mi en la actualidad,
encierran un diálogo breve, de pocas palabras y silencios
pero de una armonía de amor fraternal inmenso.

Marcelino Menéndez González

15 octubre 2009

CONJETURAS


Tal vez es un buen momento para sentir y pensar,
que el vacío es un agujero eterno,
sin bordes, pleno de aire y detrás del aire,
el aire, y la nada colindando con la nada.

Sin embargo tenemos que llenarlo de razones,
de formas, de elementos compatibles
en vivencias y percepciones.

Sabiendo que todo retorna a los microespacios
y al cuerpo; así a una dilatación le corresponde
una contracción, a un pesar una alegría,
a un esfuerzo una compensación, creándose
el dualismo y los antónimos que conocemos.

Aunque eso sí, cada respuesta parece generar
nuevas preguntas y mientras el moho sigue
carcomiendo el hierro, que lo percibimos
en el gemido de un gozne oxidado, o el cómo
determinar en el agua las ondas concéntricas,
con la caída de un objeto hacerlo como ¿conjeturas?,
o sólo la rutina de percibir las cosas como naturales,
al ver la cera deslavarse sobre la vela encendida.

A veces quisiera que todo transcurriera sin más; quizá
aceptar que el tiempo se detendrá en su momento justo,
sin embargo la vida y el mundo seguirán y lo harán
sin dejar de regalárnos el arco iris.
Marcelino Menéndez González

DIÁLOGOS


Debo confesar que a veces,
mantengo cortos diálogos con mi conciencia
y que me resultan, muy necesarios.

Es como estar en el linde del ruido,
con la caricia del silencio y que,
te permite la comunicación;
¿medito?, quizá sería la palabra más adecuada
y diría, que necesito esa relajación mental
ya que siempre me despierta reflexión.

También a veces me pregunto, si estoy pleno
de cosas hechas ¿adonde voy a poner las que
aún tengo por hacer?...

Me gustaría entonces ser como el mar
que durante la noche, recoge la luz de las estrellas
y las deposita como delicadas ascuas, y las hace
resurgir de la mano del amanecer en el horizonte.

Marcelino Menéndez González

EL OCASO


Siempre me sorprenden los resultados inesperados
aunque los haya presentido en alguna ocasión.

Si bien el ocaso ocurre en el mismo horizonte
del poniente, no hay ocasiones iguales al cumplir
su rigurosa cita inaplazable, y es así como lo adorna
de múltiples y diversos matices de colores.

Se vuelve como un hilo que recorre y traslada
distancias y sensaciones, con emociones y vivencias
y es capaz de llenarlas de especial sensibilidad,
con la cualidad natural de descolgar ante nuestra mirada,
lo diverso y lo bello.

Es la llave natural que abre los sueños crepusculares.

Marcelino Menéndez González

EL SILENCIO


Mientras los campos húmedos duermen
con el rocío matinal, acariciados aún
por una incipiente luz de luna,
más allá de mi ventana
los árboles parecen flotar
en el aire de la mañana.

Alterando la prisa rutinaria
fue entonces cuando cerré los ojos
y me senté sin hacer nada, sin pensar en nada,
y me quedé quieto y, en esa actitud
sólo escuchaba…

Me acompañó el muy leve zumbido del silencio
más intenso y logré oír en mi fuero interno,
un leve susurro, como si intentase alcanzar
a hablar, a mi alma...

Marcelino Menéndez González

ENERGÍA MENTAL


La capacidad de crear la propia energía
e incluso de transformarla en el interior
de cada uno, podría ser uno de los misterios
de la vida.

El estar solo e inmóvil, no imposibilita
lo que ocurre en ese interior, donde hay
cambios y reacciones que son intangibles
y tampoco se ven; sin embargo es algo
que nunca se acaba hasta que llega el cese del latir.

Y sabiendo cultivar esa energía interna
y su equilibrio con el exterior, dirigida
desde el organismo en plenitud,
-con sus diversos fines- conseguiríamos
aglutinar toda la fuerza implícita que lleva consigo.

Aunque a veces, algunas veces, llego a sentir
que no soy yo quien controla ese instinto
de lo que hago o dejo de hacer, sino que surgen
como simples reacciones mecánicas y espontáneas.

Todo por lo tanto podría quedar incluido,
en esa falta de conocimiento de lo que somos

Marcelino Menéndez González

LAS COSAS BUENAS


Cada uno crea su propio estado de ánimo,
de acuerdo al estado emocional en el
que vive.


Mientras los pájaros desnudan el nuevo día,
mientras en ti algo esperas quizá
sin creer alcanzarlo, de improviso llega
ese algo que encuentras en una caricia,
en un gesto, en una mirada, hasta en una palabra
copándolo todo, con pequeñas gotas de bondad…

Se despierta entonces una sensación
de lo más agradable, que se desliza dentro de ti,
y te invade de un sentimiento, lo más dulce
y distinto a lo que hayas sentido antes.

Y percibes, que tu estado de ánimo se proyecta
con una luz distinta, plena de optimismo,
expresando así lo mejor que vive contigo.

Marcelino Menéndez González

SEGUIR LA SENDA


Cuando aún la energía despierta a la percepción
y surge lo sensible, quiero entrar
silencioso en la esperanza y hacerme
con la reflexión.

Con ese estímulo, pensar y sentir, y unir
pensamiento y sentimiento
y fluir, y deslizarme sin crear orillas
y sin hacer ruido, como arroyuelo que baja
de la montaña, sólo con el afán de llegar
al tramo final, sin proyectarme…
tranquilo, si acaso, con el temblor de una hoja
aún adherida a su rama.

Marcelino Menéndez González