03 agosto 2010

OÍ VOCES


Emocionado en el recuerdo
en medio de una soledad desnuda,
oí voces llorando en mi interior
en ese viaje invisible que hacemos
por dentro, como viajeros del tiempo
recorriendo caminos hacia las respuestas
a tantas cosas, ignorando que están ahí.

A veces las buscamos queriendo volar
con las alas de los ánimos fatigados o
con la incertidumbre de la ignorancia y
también viviendo momentos transitorios
buscando en la noche el encuentro hacia
el alba, olvidando esa riqueza que existe
sin descubrirla en nuestro propio yo.

Y no tener que permanecer más tiempo, hurgando
en los ojos de la tristeza sino viviendo en
la auténtica realidad de nuestra forma de ser.

Marcelino Menéndez González

LA MÚSICA


Let the music play. Barry White

Ven y sube,
sube conmigo a la música y que suene
hasta que haya desaparecido la tristeza…

Dejémosla que venga hasta que desaparezca
mi dolor, utilizando los impulsos
y las sensaciones, sin tener que dar
ninguna explicación…

Estabilizando y armonizando las reacciones
sin enterrar el sentido común y sí hallar
el gusto y el disfrute de las cosas,
sabiéndolas vivir, sin que la fuerza de ánimo
nos abandone…

Ven, ven y sube conmigo a la música que suene
una y otra vez, permaneciendo así,
en el columpio de ese incomparable
equilibrio melódico y donde siempre te esperaré…

Marcelino Menéndez González

INCONCLUSO


Es el llegar al silencio, a la soledad a las sombras,
y perdido en el laberinto del vivir
con el tiempo agotado, -sabiendo quién se es-
llegar al vacío donde ya no hay nadie en el espejo,
en ese sin regreso, donde se halla…el final.

Y pensar que sólo quería que existiera ahora,
como entonces….

Marcelino Menéndez González

05 julio 2010

CUANDO SOPLE EL VIENTO


Quiero hallar el aliciente de un nuevo camino
y la rutina me lo impide; obstaculiza los intentos
de iniciarlo, haciendo surgir lo imprevisto
y ahí estoy, estático e inseguro como si fuera,
no lo primero ni lo último sino lo único que quiero hacer.

Y es que deseo mirarme en un rostro del que emane
al unísono, la sonrisa en los labios y en la mirada;
esa sonrisa que no empobrece a nadie
y si enriquece al que la recibe… y tú eres esa respuesta…

Eres el aroma que ,me gusta, la mirada que quiero ver,
y eres la que me hace sentir así…y yo no puedo fingir
que no te veo y tú… ¿es que no ves que eres tú?...
como el transcurrir silencioso de la armonía, el bienestar
de una agradable brisa, el remanso tranquilo de un arroyo,
la caricia de un rocío matinal o la noche plagada
de estrellas, con la luz de luna reflejando el sol.

Eres como lo diáfano,, lo sutil y verdadero,
como la realidad de cada día surgiendo
en cada amanecer y eres…lo irrepetible
de una maravilla; eres pues, la senda que tanto
sueño y tanto ansío andar…

Aunque quizá la respuesta llegue, cuando sople
el viento…

Marcelino Menéndez González

PRESENTIMIENTO


Vivo la sensación de un presentimiento
que me hace intuir que algo se mueve
dentro de mi; es el sentir el nacer una pizca
nueva, inocente, limpia, pero muy diferente
e intensa; diría que es la expresión más cálida
de un sentimiento.

Es percibir la tranquilidad y el sosiego,
del transcurrir apacible de las aguas de un arroyuelo,
sin apenas ruido para no despertar a los silencios,
y con un leve chasquido que te permite notar
y asociar reflexiones diversas, sensibilizando
tu consciencia.

Enlazando así mismo estados de ánimo positivos,
que alimenten actitudes responsables, serias
y plenas de sentido, capaces de brindar comprensión
y afecto.

Sin duda es algo especial y muy grato;
es el sentirse bien y a gusto consigo mismo

Marcelino Menéndez González

RINCONES SIN LUZ


Estoy y me siento receptivo a muchas cosas;
son sensaciones como la de saber que las estrellas
que no ves, siempre siguen ahí…

Y siguiendo el camino de la reflexión,
encontrar y contemplar el rostro del horizonte,
pudiendo disfrutar el oro crepuscular de un paisaje
de aguas mansas y en los mundos del sentimiento
matizarlo todo con la belleza de la plenitud y el universo
de la sensibilidad.

Sintiendo así, en lo profundo del encantamiento interior,
la lectura de lo sublime y lo tierno.

Aprender a alumbrar los rincones despojados de luz
cuando todo oscurece, con el resplandor de las luces
del amor y aceptar que muchas veces, por largo
y deliciosamente maravilloso que nos parezca el silencio,
siempre existirá la palabra que lo rompa

Marcelino Menéndez González

SAKURA


A veces, sólo a veces,
con los matices simples de lo espontáneo,
siento estremecerse el alma
en una dulce armonía de luz de colores diversos,
llenando de viva emoción
la orilla profunda del sentimiento,
y lo más pleno y sensible del espíritu…

Y como blancas flores del cerezo, caer de sus ramas
en plenitud, sin marchitarse…
celebrando la vida sabia de la naturaleza,
con el símbolo de la delicadeza…

Marcelino Menéndez González

02 junio 2010

AMBICIOSO ANHELO


A veces, como el cuerpo y la sombra,
lo real y la apariencia, así surge el sueño
de una poesía que viene hacia mí y cuyos
versos escucho, con el aire de la mañana.

Es el sueño del que uno se despierta una sola vez
y que te hace ver,- por la curva del cielo-, como vuela
el sol en esa bóveda celeste bajo las estrellas
y como alas de un pegaso se detienen, generando
la chispa de la inspiración…

Es la ansiedad manifiesta que sientes y no ves;
es el disfrute de un goce pleno pero intangible
y es la alegría de un estado de ánimo con
la necesidad de trasmitirlo, invadiendo todo
lo que te rodea.

Es cuando en tu ego interior vives la satisfacción
inmensa, de haberlo podido hacer realidad y que
deseas comunicarlo a todos, por el logro de tu
más ambicioso anhelo.

Has logrado crear un poema…

Marcelino Menéndez González

ESPERO LOGRARLO


Cursan los días sin grandes cambios
en el recuadro de la vida y es que tengo
cada vez menos tiempo, de aquí en adelante.

La luz de la aurora invade las sombras
que regresan a las sombras y es cuando
la mañana aparece a mis pies..

Vuelve el dolor no dicho y la esperanza
que te mantiene como humano y es
que mi alma tiene prisa y quiero la esencia,
porque lo esencial es lo que hace que la vida
valga la pena de vivirla, con la intensidad
que sólo la madurez puede dar.

Y, a pesar de que lo que está quieto no se agita,
seguir caminando con los demás, como
ese último camello de una fila en el desierto
pero habiendo sabido encontrar la paz en la conciencia,
consolándome en sonreir en lugar de llorar,
y callar con ganas de gritar.

De verdad, espero lograrlo.

Marcelino Menéndez González

EXTRAÑOS EN LA NOCHE


Ignorando el porqué, he vuelto a sentir
lo que en ese momento determinado sentí.

Me encontré de repente envuelto por la noche,
las calles desiertas, y caía una ligera lluvia
que salpicaba de añoranza las farolas de luz,
surgiendo un eco lejano de una música que
identifiqué como “Extraños en la noche.”

Fue entonces cuando sentí y viví una
espesa y profunda soledad y las gotas de lluvia
se mezclaron en mis mejillas con lágrimas
de un llanto que surgía de mi interior,
acompañado de un gran dolor.

Ese momento se volvió eterno en el tiempo
porque ,estuvo lleno de pena y de una tristeza
única que me abrazó con desesperación; la razón
era que, ya no estabas tú…y no sabía donde encontrarte.

Supe que te habías ido para siempre
sin habérmelo podido decir y ello originó
que ésta vivencia se acrecentara en el transcurso
de los años, con la nostalgia de aquellos recuerdos
maravillosos vividos y que siguen formando parte
de mi vida y que de vez en cuando brotan -como ahora-
y lo hacen adornándose cada vez de mayor belleza,
aunque con la evocación de ese aciago día.

Marcelino Menéndez González

INTENCIONES


Siento que debo detener mi andar y recapacitar
para comprender, el delicado equilibrio de la vida.

Y es que no se puede seguir persiguiendo el arco iris
porque como surge, desaparece y es que nunca acabas
de acercarte a él, porque siempre se aleja…

Y la vida no funciona así como uno quiere, y hay
que rechazar muchas veces lo cuestionable y acercarnos
a lo justo y adecuado a nuestro forma de ser y sentir
no permaneciendo siempre asidos a la fe y a la esperanza,
como recurridos recursos, -que a veces no llegan-
sino aferrarnos a la entereza y al carácter, aprendiendo
a saber enfrentarnos a las vicisitudes, con la capacidad
de solucionarlas en positivo, a base de tenacidad,
esfuerzo y decisión.

Disipar las brumas del horizonte para apreciar la claridad
y la luz, consiguiendo con ello en cada nuevo día,
un renovado estado de ánimo apoyado en un sereno bienestar
sabiendo, que existen esos remansos capaces de hacernos
disfrutar lo mismo del olvidado gorjeo de los pájaros,
que de una plácida tarde contemplando el ocaso y su arrebol.

Marcelino Menéndez González

LA BELLEZA DEL AMOR


No sé qué espíritus de inspiración
se elevan conmigo, hacia esos confines
de excelsitud, que son capaces de unir
el lazo de la melodía y la armonía…

Y que de ellos surjan vibraciones sutiles
de sentimientos en plenitud, capaces
de trasmitir sensaciones únicas de un equilibrio
total y único, en el que se hallan abrazadas
en el alma, la expresión más exquisita de la
música y la belleza del amor sublime.

Marcelino Menéndez González

LA ESPERA


Vivo con la sensación de estar esperando algo;
siempre la siento e ignoro qué es.

Un eterno busco y no encuentro que a ratos,
me invade de incertidumbre; las palabras
que me acompañarían para poder describirlo,
no se donde están y mi caminar sigue
acompañado de vacío…

Es la interrogación en las preguntas
y el silencio en las respuestas, es como
el zumbido de un insecto que no se ve
y todo se mantiene como algo misterioso
y mágico.

A veces descubro mi miedo y escribo
con el ánimo de resolver esa nebulosa interna,
que tanto me inquieta y sobrecoge, aunque sé,
que cuando menos lo espere con callada quietud,
como algo subliminal, ¡llegará!...

Marcelino Menéndez González

SER YO


Es lo que llevo de desconocido en mí mismo,
lo que me hace ser yo.
Paul Valéry

A veces, mis palabras salen de otra voz,
de otra persona que me habita y no conozco
pero sé lo que siente, y sé también
que no soy yo, aunque vive en mí.

Tan diferentes somos los dos, en el mismo cuerpo…

Y es lo que llevo de desconocido en mi mismo,
lo que me hace ser yo.

Marcelino Menéndez González

03 mayo 2010

EN LA BÚSQUEDA


Veo las olas rompiendo en los espigones,
salpicándome con su espuma, haciéndome
revivir aquellos momentos, en que la ternura
perfumó con su paso mis sueños.

Con el fervor de la lucidez positiva
y la lluvia del sol, digo que me gustan
algunas tardes tristes, porque me llenan
de melancolía y entonces parece,
como si los sentimientos cobraran
un mayor significado y se deslizaran
con una nítida transparencia…

Son esos momentos en los que me sumerjo,
con la sensación de penetrar en busca
de lo intangible e inefable, como si fueran
paredes sin aristas, o como si mi corazón
tuviera que caber en un poema;
y continúo queriendo hallar esa mirada de mirar
intenso en la que me perdí, entre la pasión
y la razón, lo real y la apariencia.

Y sin dar explicaciones,- porque hay quien no
las necesitaría y otros a quien dándolas,
no me escucharían-, me sitúo donde nadie lo creería,
si supiera lo que deshecho y se sorprendería de
lo mucho que conservo, para alcanzar mi propósito.

Marcelino Menéndez González

A TU MANERA


Los momentos sustanciales son los más silenciosos
y me parece a veces, como si navegara en el vacío
donde hay espacios en los que me pierdo, y son
la soledad y el miedo y sin embargo existe luz…

Luz que me ilumina de esperanza en ese caminar
errante, hacia la realidad que tantas veces
nos resistimos a aceptar y en la que no pensamos
en lo que tenemos, sino en lo que nos falta.

Y donde todo y nada parece entre lo perdido
y lo ganado, entre lo sufrido y lo gozado, entre
lo reído y lo llorado y es entonces cuando
nos llega el final; y entre el parecer y el ser,
con nudos en la garganta te das cabal cuenta,
de que el tránsito de tu vida ha sido simplemente…
a tu manera.




Marcelino Menéndez González

EL RECUERDO


Me pareció como si su cuerpo
llegara del sol y su alma de la lluvia,
limpia como cielo de abril,
leve como brisa matinal y como si
toda ella fuera la caricia del silencio…

Creó una nueva energía en mi vida
poniendo paz con mi pasado y cerrando
la herida abierta del remordimiento;
con ello me hizo amalgamar nuevos sueños
para continuar el viaje, uniendo mis deseos
más íntimos ya que sentía que era verdad,
y lo veían mis ojos…

Pero de repente todo cambió y tal como vino,
desapareció… y me dejó en un encuentro,
sin encuentro y su ausencia creando
todas las ausencias, formando con su añoranza
el matiz de una leyenda y así ha permanecido
constante en mi horizonte, ya que supo crear
en mi interior un increíble equilibrio emocional,
que me permite seguir llevando la vida en armonía,
como si fuera una suave lluvia capaz de rociar mis raíces,
en silencio, serena y mansamente, con la esencia
de su recuerdo.

Marcelino Menéndez González

EL REENCUENTRO


Era una noche tibia,plácida y serena
adornada de otoño;el caminar por la calle
empedrada a la luz de los faroles que
de forma tenue alumbraban nuestro apacible
andar, daban al momento una sensación especial
de remembranzas pasadas…

Resonaban nuestros pasos con un rumor cadencioso,
que acompasaba el latido de mi corazón,unido
al silencio de las palabras y en las que,el pensamiento
seguía forjando ideas que permanecían calladas,
a pesar del intento de querer pronunciarlas.

De repente, al unisono, hablamos los dos con un
lo siento, que provocó una leve sonrisa
entre ambos, pero suficiente para romper el mutismo
que nos precedía, y nuevamente quisimos a la vez,
iniciar el diálogo interrumpido, que creó la cesión
de que fuera uno solo el que hablara, y fue cuando
nos percatamos de lo que nos rodeaba; la noche, la calle,
y los faroles que despedian esa pálida luz,que hizo posible
vernos alumbrados de razones creando un deseo mutuo
de enmienda y reconocimiento, y que despertó
el cariño que había permanecido alertagado,haciendonos
capaces de vivir ese momento,con el ánimo de disfrutar
su singular belleza y nuestro,hasta entonces,
extraviado reencuentro.

Marcelino Menéndez González

LOS PASOS QUE NOS QUEDAN


Como si la luz fuera asomándose temerosa
ante las sombras, nos vamos dando cuenta
que aprendemos a vivir, después de que la vida
se nos ha pasado, buscando soluciones
entre pesares y alegrías, añoranzas y futuro,
queriendo atrapar el goteo del tiempo ido,
ante la dictadura de las horas.

Hemos perdido en ese caminar multitud de pequeños
detalles y, ante nudos de nostalgia, nos surge
algún perdido recuerdo de la infancia, algún momento
especialmente vivido y aquello que ocurrió
por algún motivo y cuando menos se esperaba.

Fueron sensaciones que emanaron de circunstancias
diversas en las que, -sin saberlo- pusimos rejas
en nuestras ventanas que nos impidieron tocar las flores
que adornaban nuestra vida de libertad y nos privaron
de su aroma, dejándonos en un oasis ante el deseo
de nuestros propósitos y anhelos.

Hoy ya no juzgamos los títulos antes que los contenidos
y necesitamos sin embargo, los puentes para cruzar
con los pasos que nos quedan, sin olvidar eso sí,
que el agua de un río no pasa dos veces por el mismo lugar.
Marcelino Menéndez González

LUZ Y SOMBRAS


Qué circunstancia ocurre, en el instante
de surgir lo claro ante lo oscuro y que
me confunde sin podérmelo creer…

Sabiendo que muchas veces me oigo y no me veo,
¿por qué se vuelve sensible lo que percibo?;
¿es acaso algo que llega de repente y se define
como casual?...

Lo que sé es, que fue un precioso momento
en el tiempo, y ver cómo se amalgamaban
las luces y las sombras unidas por un ficticio
vértice, que sin embargo impidió su fusión
en ese marco de un paisaje de infinitud;
fue así mismo, como escribir con el presentimiento
de una filosofía de algo irrealizable y, en la que
cada cual, siguió ocupando su espacio definido
de contraste.

Marcelino Menéndez González

SUEÑO IMPOSIBLE


Quizá es, entre todas las cosas, un sueño perdido;
como algo sin sonrisa, sin eco.

Es como algo que no se rompe, y late en mí
con un silencio que percibo sin ruido y que sigo
sin encontrar…

Veré si lo alcanzo alguna vez donde sea que esté,
aún sabiendo que no conozco ni su nombre,
ni su estampa, ni su voz y si es de niebla o es de luz,
también si hallaré las respuestas en los días
de los tiempos, para acallar mi incertidumbre…

Marcelino Menéndez González

SUEÑO POÉTICO


Si encontrase ese sueño inesperado
que llegara a mí…

Aunque sé muy bien que hay que aprender
a esperar y a crecer, como lo hace el bambú
que tarda cinco años en hacerlo, tiempo
que ocupa para echar sus raíces,
con el propósito de un crecimiento diferente
que después lo supera todo en fuerza y tamaño.

También se me ocurre pensar, cuando las nubes
desplazan su manto de escarcha preñadas de agua,
que vierten suavemente por los toboganes
de las hojas de plantas y árboles, deslizando
las gotas de lluvia convertidas en lágrimas de rocío
que alimentan la tierra y la savia.

Todo sucede entonces cuando llega; y es
que soñaba y soñé y lo hice con un sueño poético
que llegó a mi alma y me invadió de una sensibilidad
y un sentimiento tan especiales, que se colmaron
de una emotiva inspiración, que es la que me hizo
escribir y que escribo sintiendo una soledad tranquila,
como el inmenso espacio en el que se mueven
las estrellas, latiendo en mi infinito.

Marcelino Menéndez González

11 abril 2010

AMOR INOLVIDABLE



Se desprenden los sueños desde mi añoranza,
y fluyen como aguas de un manantial impregnado
de sentimientos; se entrelazan en una urdimbre
increíble de sensaciones, acariciando de sutil goce
la orilla más profunda de mi propio ego.

Y me hacen estar, ser y sentir, dentro de un bienestar
infinito, que me proporciona el disfrute más intenso
y sereno, de un estado grato de armonía.

Todo se impregna entonces de cosas positivas, energía,
esencia y de una diáfana luz, que ilumina cualquier
vestigio de penumbras y en donde además persiste,
una fuerza intensa de vida, que me abraza hasta
el último suspiro de mi aliento.

Y sin robarle inspiración a la tristeza, guardo
en el equipaje de los recuerdos estos sueños,
como si fueran una renovada realidad, que inunda
de pequeñas grandes cosas mi estado emocional.

Sé que por siempre será así, porque pervivirá como
algo mágico y distinto a todo, mientras en mí haya
conciencia de que sigo vivo y, sin poder dejar de amarte,
seguirás siendo algo más que un afán y
una eterna ansiedad…

Marcelino Menéndez González

DISTANCIA


Sé que no estoy en tu mente
salvo en contados momentos y, sin embargo,
me conformo sólo de conocer
que no puede ser de otra forma…

Iluso y absorto, quizá soy capaz
de imaginar que puedo crear
una bella armonía de estados de ánimo,
que me hacen permanecer evocándote,
viviendo y soñando con tu recuerdo,
y preciso que sólo aquellos que son capaces
de percibir vibraciones similares, son los que
pueden llegar a apreciar el valor más sencillo
de los sentimientos y las emociones,
y que encierren el sentido del bienestar,
a pesar de la distancia.

Me siento entonces tranquilo y plácido
en un soñar despierto, que me procura
la sensación de que si bien la vida puede ser
una bella realidad, el lograr alcanzarla
requerirá de la voluntad y la fuerza que
permanezca inalterable, fortalecida en el tiempo
por lo que nos une y no por lo que nos separa…

Marcelino Menéndez González

ENVOLTORIO VACÍO


En los murmullos cuando sueño
entre esa tenue oscuridad, surge
un mortecino haz de luz que en un
continuo fluir, me descubre
un inabarcable infinito de conclusiones
temerarias, en el que recapacito sobre
promesas no cumplidas, desabridas actitudes,
y con ello, desconsoladas percepciones
en el alma.

No quiero entonces almacenar esos residuos
de la indiferencia, ni resentimientos oscuros
llenando con ellos la sensación de vacío
en mi interior, porque no se llena; sólo a través
de pinceladas de amor, soñando un proyecto de vida
e insistir hasta que ese proyecto se realice,
y que todo pueda resultar un aventura maravillosa,
y no, un envoltorio vacío con un montón de nada…
Marcelino Menéndez González

EQUILIBRIO VITAL


Qué necesario es encontrar
un equilibrio vital y, al descubrir
los límites de lo posible no ir más
allá de ellos, y es que no existen
vientos favorables para el marinero
que no sabe donde ir, ya que la vida
es una dura travesía y a veces
necesitamos una tregua y así abundar
en lo que piensas y no convertirte
en lo que miras, para tratar de establecer
una estabilidad emocional de serena actitud.

Y al lograrlo, saber sacar el mejor provecho
posible de cada momento que transcurre,
ya que en la eternidad todo está empezando
como una incierta aventura de frecuentes
suspiros solitarios, y disfrutar hoy, quizá es
más tarde de lo que uno cree y donde todo y nada
espera, y se transforma…

Marcelino Menéndez González

EXPERIENCIAS


A veces convendría dejarse llevar por las emociones,
arriesgando consecuencias previsibles
tratando de valorar su resultado; quizá sería
un medio de conocer, de lo que somos capaces
de sentir, sufrir o disfrutar, en ese recorrido
por el filo de una navaja, de especiales momentos
de nuestra vida.

Evadirnos de actos rutinarios y penetrar
en nuevas experiencias, empleando las mejores
cualidades que poseemos, para poder evolucionar
a tiempo ante imprevistos, pero averiguando también
nuestras posibilidades y determinar nuestra capacidad
de reaccionar ante situaciones límite y con ello
asumir una forma de comportamientos.

Porque no se pueden dibujar las raíces de una planta,
de la que sólo se ven las hojas, ni tampoco poder imaginar
una llama y sus colores hasta que no se enciende, viendo
que sube, que baja, que tiembla y se apaga, según
las variaciones del aire que la circunda.

Ya que muchas veces también, se atribuye
más importancia a lo que ignoras, que a lo que conoces,
aunque hay otras muchas cosas que sólo se pueden ver
y apreciar con la reflexión…

Marcelino Menéndez González

INTENCIONES


Siempre fue, es y será necesario,
establecer una sintonía con lo que
nos depara la vida…

Tratar de armonizar los imprevistos
y las sorpresas, con nuestros cambiantes
estados de ánimo, y buscar ese equilibrio
necesario que estabilice de forma adecuada
nuestras actitudes y sentimientos, ante
lo que nos rodea y permanecer usando
el sentido común, la ponderación y la serenidad,
en los momentos cruciales.

Sin duda el goce de la vida será entonces
más positivo, y ya que pasamos sólo una vez
por aquí y no volveremos a pasar, tratar de hacerlo
lo mejor posible para nuestra propia satisfacción,
y la de los demás, alcanzando –ojala- a poseer,
el valor más sencillo de las cosas.

Desacelerando nuestras prisas y abandonando
el egoísmo y la rutina darnos tiempo de vivir,
y al hacerlo disfrutar, de tanta belleza como hay
libando cada instante de lo que existe y que no somos
capaces de contemplar alrededor nuestro, aún
sabiendo eso sí, que al final siempre sale el sol…

Marcelino Menéndez González

LO IMPREVISTO


No soy capaz de averiguar el porqué;
pero cuando menos lo esperas distraído en
otros menesteres, de repente te surge
algún determinado recuerdo…

Quizá es el resultado de que en ese momento,
ocurre algo parecido que lo asocia, pero
sin embargo otras veces sin más, está ahí
con toda su estela de lo inesperado.

Y lo curioso de todo es, que te hace revivir
las sensaciones de lo sucedido entonces, incluso
con detalles hasta de lo menos importante,
pero eso sí, con plena vivencia del estado emocional
de lo ocurrido.

Es un revivir que muchas de las veces, te deja
un singular estado de ánimo que acusas sin más
y que, de acuerdo a lo recordado, lo asimilas
de manera diferente; es como de tanto verlas,
acabas por no ver las cosas y están ahí, ya que
son como esos flash imprevistos que te asolan
en momentos puntuales, aunque sigues
desconociendo la razón…

Marcelino Menéndez González

MI PROPIA AUTO ESTIMA


Me oigo mis silencios,
y quiero configurarme
en medio de la conciencia
como lo hago en mis sueños
para, permaneciendo en mí
en medio de este universo,
vivir con mis sentíres en ese espacio
donde no haya que huir a la deriva
sino centrarme en una serena armonía
compartida de emoción, sin agotar el latir
de mi propia auto estima, ya que
necesito tiempo para ser…

Marcelino Menéndez González

PARAISO INTERIOR


Hace poco tiempo, me encontraba sentado
en el borde de un muro, ensimismado viendo
toda la magnitud de un bello atardecer.

En un momento determinado, sentí la capacidad
de entender las “es” de entusiasmo, energía
y empatía, y pensé en la máxima filosófica
de “así como piensas, eres”…

Recapacité en que, nuestros pensamientos
han hecho lo que somos, pero que, sin embargo,
tenemos la capacidad de convertirlos en lo
que deseamos y, para conseguirlo, necesitamos
dirigir nuestra propia energía para crearlos,
con una voluntad consciente de ello, ya que
todo comienza y termina en nosotros.

Y con la facultad de “sentirse dentro”, entender
los pensamientos y emociones ajenas, compartiendo
los sentimientos, poniéndose en lugar de los demás,
con la sensación más diáfana de la empatía.

Todo acompañado del entusiasmo, como una fuerza
proyectada y libre que corre como el agua del río,
sintiendo que uno mismo es su propio cauce y con ello,
la afirmación también de si mismo, con la capacidad
de resolver las cosas transformándolas siempre,
en algo positivo.

Así, como una nueva y renovada energía, vivir
la percepción de que lo mejor está aún por venir;
podría decir que hoy he visto junto al crepúsculo
un paraíso interior, como un Dios activo dentro de mí.

Marcelino Menéndez González

11 febrero 2010

APRENDER


Hay que aprender a ser sin desesperar,
cuestionándose las propias certezas
como los fracasos y tratando de saber,
que cada edad tiene su placer y su dolor
y es inevitable que surjan, para hacernos
cavilar y apreciar su significado.

Aprender a respetar, a valorar, a reflexionar
y a apreciar las pequeñas cosas;
y para descubrir la alegría y la risa,
conocer la tristeza alguna vez; si bien
la falta de luz agranda la oscuridad,
aprender a sufrir sin lamentarse y si es
necesario llorar, para después tratar
de olvidar no guardando rencores.

Como tratar de sentirse bien…por nada,
ya que se puede vivir y permanecer
en el mundo que uno quiera, pero siempre
habrá que volver a la realidad, como la de
las golondrinas revoloteando el paisaje,
o el jilguero irguiéndose con su canto matinal.

Marcelino Menéndez González

CUANDO EL SOL


Cuando el sol se recuesta en el regazo del mar
y adquiere su azul oscuro, es uno
de los momentos en que siento que hay cosas
que se escapan al poder de la voluntad
y sólo rige la naturaleza con sus gestos
de increíble magnificencia.

Parece así mismo, como si la llegada del crepúsculo
con su generoso esplendor de colores
y el matiz de lo bello, ocupara el lugar de los sueños
e intentara privarte de ellos, haciéndote
despertar a su realidad; o cómo cuando el ruiseñor
con su silbo, crea luz en el ramaje sombrío.

Y también sentí, cómo se perciben las inquietudes
y los atardeceres sin responsabilidad ninguna,
y las cosas se proyectan y vuelan a través
de la luz de mi melancolía, acompañadas de cielos,
nubes y vacío en busca de armonía y de innovación.

Marcelino Menéndez González

CUANDO SE CALLE EL VIENTO


Con las causas y las angustias de la mente,
hay que quitar los cerrojos y abrir las puertas
sabiendo que, el camino recorrido absorbe la marcha
aunque se vuelve estela, y sin olvidar
que, por mucho que el viento esparza y desordene,
no mueve montañas, a pesar de su rigor,
su tensión y su intensidad.

Y cuando se calle el viento, pensar de forma pasiva
en lo que se mira y no se ve, sino que espera…

Cuando uno sabe que el futuro se hace más frágil
y más escaso, parece que el tiempo se vuelve
infalible y los sueños, un recuerdo,
y como una línea constante en mi horizonte,
donde tenga que estar, ahí estaré, dando y buscando
una sonrisa final.

Marcelino Menéndez González

EL AZAR


Siempre cuento con lo súbito y la incertidumbre
de escribir; también cuando la música
da forma a mi silencio y, con la utopía de insistir
desprenderme de la sombra de mi cuerpo,
que me sigue en ese continuo viaje de la vida,
como la luna que platea el agua y navega
con su destello.

Mientras, sigo pretendiendo hallar dónde
termina el arco iris de secreta soledad y belleza,
y me pregunto ante sucesos imprevistos
y ocurrencias inesperadas, si es ahí donde el azar
abraza su libertad , y si aquello que encuentro
y no tiene respuesta es Dios…

Marcelino Menéndez González

SI YO


Si yo pudiera restaurar cosas del pasado
y hacer las paces…

Si yo supiera como enlazar la energía
para atraer la armonía, en un tranquilo
equilibrio emocional…

Si yo supiera la adecuada proporción entre
unas cosas y otras, y poder aprovechar
sus mejores posibilidades…

Si yo supiera del cómo se comprende el qué
y el por qué, cuando ya no se ni qué…

Si yo pudiera procesar mi propia conciencia
en busca de la armonía interior…

Si yo pudiera recuperar los espacios del silencio
ante los sonidos del día…

Si yo supiera vivir mi propia realidad
en armonía con las emociones…

Qué difícil es pensar sin suspirar ante lo impreciso,
y donde el comienzo del sueño es el olvido
y donde la memoria es el porvenir del pasado…

Y entonces, cuando salga el sol, despertar
a una nueva vida y…continuar.
Marcelino Menéndez González

02 enero 2010

AÑADIR LA MEMORIA AL INSTANTE


Estoy en un intento continuo
de resolver una nebulosa interna;
los desarrollos de la sensación con la idea,
en buscar las palabras aisladas y luego,
al unirlas, proyectar su sentido preciso
para que, de forma muda, culminen
en lo real de mi inspiración y que tengan
un sentido de transmisión de un pensamiento
que pueda producir, la acción de una mente
sobre el texto, de un disfrute análogo
pero no idéntico y donde la metáfora sea, lo informe
de un equilibrio de actitudes.

Marcelino Menéndez González

CABALAS


Qué conveniente puede ser,
aprender a detenernos de vez en cuando
para valorar lo andado.

Y ya que uno es lo que dices, y otro
es lo que haces, -ya sabes eso de, a mi manera-
pero, cuando el alma no sigue el mismo camino,
hay que poner el dedo índice sobre los labios
y decirnos ¡no! y ¡silencio! aunque…
siempre seguiré deseando tener unos ojos
pendientes de los míos y sentirme acompañado,
de la belleza de la sencillez.

Y sin dejar de ser consciente, que la soledad
no es el silencio aunque se complementan
en muchas ocasiones, seguiré buscando
la esencia de las cosas y su significado,
en el resto del camino.

Marcelino Menéndez González

ENCUENTRO


Sólo sentía distancia, y viendo a lo lejos
deslizarse lo bello del ocaso,
arrastraba mi inquietud queriendo
acercarla a la armonía y establecer así,
un equilibrio emocional para contemplarlo
reflejado en mi interior…

Y sentirlo, vivirlo y disfrutarlo,
como un tierno sentimiento que me abraza
y me acaricia, en el marco de la belleza
de lo simple y sin embargo de lo excelso;
y al hacerme distinto y feliz en el péndulo
del vaivén del tiempo, transitar palpando
los matices ocultos hasta ahora, de la bondad
y la dulzura.

Marcelino Menéndez González

LA ENERGIA INTERIOR


No es en sí dónde estás,
sino lo que sientes y cómo lo sientes
donde estás, y si al cambiar paisajes
y distancias, logras ver más allá,
ir si es necesario y si es que aún queda tiempo,
aunque tengas que romper silencios
con olvidos aplazados y guardar
tus pensamientos para tus deseos más íntimos.

A veces, es necesario intentar ir más allá,
para lograr lo soñado, y otras, aprender
a creer que la energía creadora, no es de los ángeles,
sino que está ¡dentro de uno mismo!,
esperando ser descubierta…

Ya que cada uno de nosotros, tiene una capacidad
interior de cambio y podemos llegar a ser
algo más grande de lo que somos,
como la oruga, que se transforma en mariposa…

Marcelino Menéndez González

LA IGNORANCIA


Me entregué a la noche
caminando entre espacios abiertos;
eludía los bordes del silencio
ignorado y profundo, buscando cómo hallar
el porqué del sentido de las cosas.

Quizá influenciado por la percepción
de un presentimiento, cuya huella me dejó
un inesperado estado emocional.

Sin embargo, los espacios son tan grandes
y tan vacíos, que no sé como indagar en ellos
ni llenarlos de respuestas, máxime cuando
no llego a conocer el límite de su horizonte.

Se que aprendí entonces, que tengo que aprender,
y cuando las cosas sean más intensas
que la propia realidad, sin averiguar ese sentido,
ni tampoco su contrasentido, abrigarme ante el frío
de la ignorancia, para no sentirme tan solo.

Marcelino Menéndez González

SOÑAR EL PENSAMIENTO


Si bien el azar es la libertad de las cosas,
la energía es la que las despierta y relaciona,
la sensación con la idea, la sensibilidad
con la inteligencia y la emoción con el sentimiento.

Y mientras sueña el pensamiento
en el oír de la armonía, cuando el horizonte
cierra mar y cielo y te hace reflexionar,
qué importante es saber lo que uno es
y no lo que cree ser…

Rechazando lo cuestionable y conocer
cómo poner límites, ya que tomar conciencia
es percibir lo posible.

Y así, uniendo riberas, vivir una nueva vida
al despertar.

Marcelino Menéndez González

SUEÑOS Y REALIDAD


Si pones los pies en el camino
y si no sabes o no tienes donde ir,
necesitarás entonces alas para volar
tras tus sueños, a esas distancias lejanas
en que se encuentren y así poder realizarlos.

Buscar lo tangible de su esencia
y su sereno equilibrio, adquiriendo toda
la fuerza de tu energía, para hallar y poseer
y también lograr, su realidad…

Y quizá tras ese tránsito de búsqueda
y anhelos al lograrlos, poder disfrutar
de todas las pequeñas alegrías que surjan.
haciéndolo sin prisa, pausadamente,
y conseguir así, aspirar todo el contenido
de la propia auto estima y el goce pleno
de haberlos alcanzado.

Marcelino Menéndez González

TU VOZ


Oigo tu voz
y me lleno de sentido
y sueño, y vivo, pleno de todo.

Me traslado a un mundo invisible
que mi sentimiento crea como real,
rebosante y completo de anhelos consumados
y de ansias inquietas, por saberte cerca…
Y te siento.

Ven, ven donde tu vibras y yo tiemblo,
en ese tu primero y yo después
y donde hemos aprendido a ser,
en la entrega y el deseo de estar juntos;
desprovistos de egoísmo y la mente,
dispuesta y fortalecida a nuestra manera,
sabiendo que nuestro disfrute, no es
tiempo perdido y sin ignorar el luego no te sé,
del amor.

Y tu voz culmina con el susurro, que me abraza
de añoranza y, me dice adiós y yo le digo..adiós
hasta volvernos a ver, la próxima vez…

Marcelino Menéndez González

UN BREVE MOMENTO


Fue un breve momento en que reparé,
el cómo las nubes ornamentaban de figuras
un cielo que me pareció más azul que nunca,
y me percaté entonces del surgir del reverdecer
de las ramas de los árboles que había
a mi alrededor, y escuché el murmullo con la cadencia
de su remanso de un río cercano, y todo,
con el bienestar de un estado de ánimo tranquilo,
que me permitía sentir, una emoción especial.

Algo penetraba por los poros de mi piel,
haciéndome vibrar de un disfrute de lo más
agradable, que me recorría con un escalofrío
por la espalda, con la dulce sensación de una amorosa
caricia, cruzando el muro invisible de lo imprevisto,
con una gota de silencio…

Es entonces cuando vives una comunión espiritual
con la naturaleza, que sin duda será difícil de olvidar,
por lo breve, por lo intenso y bello y por lo inesperado
y, porque el paisaje también se hace memoria.
Marcelino Menéndez González

03 diciembre 2009

ALTERNANCIAS


Es sentir un no se sabe qué,
inexplicable en su esencia;
son sensaciones que no puedo definir
y que me trasladan a estados de ánimo
donde surgen vivencias que no puedo olvidar,
con una raíz entrañable y profunda
como si estuvieran entrelazadas,
la sensibilidad, la melancolía y la tristeza.

Siento que existe algo que me une más
a las cosas tristes que a las alegres,
a la soledad que a la compañía,
a lo intenso que a lo leve y superficial,
y logro ver qué lejos pueden hallarse el goce
del sufrimiento y sin embargo, en un momento,
juntarse desplazando el uno al otro,
haciéndonos vivir situaciones imprevistas.

Todo cambia entonces y en esa alternancia es,
como muchas veces me siento y vivo
y de la armonía que emociona, salto de la conversión
de ventajas a desventajas y se descuelgan
aspectos negativos, y es cuando mido la talla
de mi cerebro y corazón a los espacios positivos,

Marcelino Menéndez González

DE FORMA INESPERADA


Todo cursa en realizar un trayecto de anhelos
y de ilusiones, surgiendo de la penumbra
una emergente luz que se cristaliza
en realidades inesperadas…

Como cuando de forma imprevista,
el sol brotó en el frío e inhóspito trigal
y calentó las mies, o la lluvia nutrió
la seca tierra, cayendo serena, mansa y en silencio,
de forma abundante e inesperada.

Marcelino Menéndez González

QUISE


Quise hallar en los recuerdos,
y cuántas cosas se extraviaron;
quise hallar en la memoria,
y cuántas cosas se disiparon en el tiempo;
quise hallar en la conciencia,
y cuántas veces volví de ningún sitio.

y sólo vi muchas gastadas mentiras
frente al rostro de la verdad, pues nada
conseguí en esas ilusorias impaciencias,
en las que recorrí resquicios, bordes,
márgenes y orillas, siempre sin encontrar
ninguna respuesta.

Y a pesar de querer acercar las sombras
a la luz para evitar el desconcierto, la realidad
es que nunca tuve junto a mi alma,
el color del alba cuando me perdí…

Marcelino Menéndez González

SER YO MISMO


Quiero refugiarme en esos sueños
para huir de la urdimbre y la trama,
con las que mis inquietudes me abrazan
hendiéndome en el éter de lo inconmensurable,
con tonos de un misterio inasible
en ese panorama infinito.

Es un laberinto al que me resisto a entrar,
de ideas tan diversas y sin el matiz
de un equilibrio propio, que origine
y no sea capaz de darme, sensatez y juicio.

Y es que no quiero perder el horizonte
de lo simple y lo normal, sino apreciar las cosas
dentro de una posible y razonada forma
de interpretarlas…

En ningún momento escapar de lo natural,
sólo ser mi propio juez de la conducta que asumo
y sus consecuencias y siempre con la disposición
de reconocer errores o mi incapacidad
-para determinadas cosas-, de un sabio criterio
que aún no poseo.

Todo ello me ha traído como resultado, ser yo mismo.
Marcelino Menéndez González

SUEÑOS


Me invaden sensaciones que siento
que me deslizan, a crear sueños y pensamientos
en los que realizo viajes que surgen
de lo increíble, mientras el tiempo sigue
ocupando el espacio que le corresponde.

Son momentos en que la tarde parece detenerse
en lo grana del ocaso, y me deja contemplarla
en la plenitud de su belleza y con su esplendor,
me acompaña y me hace vibrar de una emoción
especial, que me origina sentirme distinto.

Y en la que disfruto de forma plena y egoísta,
en esa traslación en la que se suscitan las ilusiones
que me sitúan en un mundo diferente.

Incluso llego a creer que todo lo que me rodea
es verdad y que soy poseedor de un privilegio,
en el que nada me falta y todo lo ocupa el goce
de vivir, poseído de una singular serenidad y
de una paz interior; hasta que, de repente, ¡despierto!.

Marcelino Menéndez González