Cuando se estremece nuestro interior
de fuertes emociones,
y nos hace vibrar hasta la extenuación
convirtiéndolas en energía vital,
es cuando más cerca se puede sentir
el surgir del verdadero centro de la existencia,
-el más íntimo y profundo- del que emanan
los sentimientos más claros, limpios e intensos,
capaces de enriquecer la razón,
de la vida misma…
Marcelino Menéndez González
01 marzo 2011
MEDITANDO
En el diálogo entre el cuerpo y mente
buscando el verdadero centro de la existencia
y, como último espacio inerte
desprendido del tiempo, dentro de esa singular
intimidad, habría que hallar la armonía
y la ductibilidad en un movimiento
de equilibrio interior, que sea capaz de depararnos
un estado de bienestar único y placentero.
Como cuando los ríos fluyen, los pájaros pían,
las estrellas se mueven y todo sin prisa,
sin alboroto, sin preocupación, en una total
estabilidad emocional, relajando tu ser,
tu cuerpo, tus actos y pensamientos…meditando.
Y existe ese momento en el cual se une la existencia,
ya que vamos a estar aquí del principio al final,
en donde el interior pervive, aunque cambie lo externo,
y no tener que lamentarnos, buscando la salida
de donde no se ha entrado, no teniendo que decirnos…
¡ todo habría cambiado si aquella vez!…
Marcelino Menéndez González
buscando el verdadero centro de la existencia
y, como último espacio inerte
desprendido del tiempo, dentro de esa singular
intimidad, habría que hallar la armonía
y la ductibilidad en un movimiento
de equilibrio interior, que sea capaz de depararnos
un estado de bienestar único y placentero.
Como cuando los ríos fluyen, los pájaros pían,
las estrellas se mueven y todo sin prisa,
sin alboroto, sin preocupación, en una total
estabilidad emocional, relajando tu ser,
tu cuerpo, tus actos y pensamientos…meditando.
Y existe ese momento en el cual se une la existencia,
ya que vamos a estar aquí del principio al final,
en donde el interior pervive, aunque cambie lo externo,
y no tener que lamentarnos, buscando la salida
de donde no se ha entrado, no teniendo que decirnos…
¡ todo habría cambiado si aquella vez!…
Marcelino Menéndez González
MAR DE DUDAS
Donde más aprendo-con certeza-
es, en las horas más duras;
me digo entonces, depende de ti mismo
está entre tus manos
y es que tiene que haber
muchos algo, antes de llegar a nada
y sintiendo que aún queda tiempo.
Porque si quieres ver cosas que nunca
has visto, haz cosas que nunca has hecho;
y es que se subleva mi ser, vacilando en la duda
y en donde mi ego cree que lo sabe y yo,
en el importante diálogo interior me repito,
toma un momento de este silencio interno,
como el espejo que escucha energía
y la refleja, para no permanecer inerte,
pero siempre, como mar que recupera
la lluvia, sin alterar su propio nivel.
Marcelino Menéndez González
es, en las horas más duras;
me digo entonces, depende de ti mismo
está entre tus manos
y es que tiene que haber
muchos algo, antes de llegar a nada
y sintiendo que aún queda tiempo.
Porque si quieres ver cosas que nunca
has visto, haz cosas que nunca has hecho;
y es que se subleva mi ser, vacilando en la duda
y en donde mi ego cree que lo sabe y yo,
en el importante diálogo interior me repito,
toma un momento de este silencio interno,
como el espejo que escucha energía
y la refleja, para no permanecer inerte,
pero siempre, como mar que recupera
la lluvia, sin alterar su propio nivel.
Marcelino Menéndez González
MÚSICA INTERIOR
Fue un oír, fue un sentir
y en un instante, surgió
todo el esplendor de lo mágico y lo bello.
Fue vivir la armonía más dulce y exquisita
que nació hinchiendo de razón la vida misma,
y todo se llenó de sentimiento desde la orilla
más íntima del ensueño y la ilusión,
rozando con sus bordes la esencia toda
de la felicidad…
Y como algo único e increíble, profundo
e intenso, me invadió el alma dulcemente,
colmándola de plenitud de amor y de luz…
Marcelino Menéndez González
y en un instante, surgió
todo el esplendor de lo mágico y lo bello.
Fue vivir la armonía más dulce y exquisita
que nació hinchiendo de razón la vida misma,
y todo se llenó de sentimiento desde la orilla
más íntima del ensueño y la ilusión,
rozando con sus bordes la esencia toda
de la felicidad…
Y como algo único e increíble, profundo
e intenso, me invadió el alma dulcemente,
colmándola de plenitud de amor y de luz…
Marcelino Menéndez González
INVISIBLE INQUIETUD
Cuántas veces me he paseado por las soledades
enterrando sueños, en noches interminables
de horas suspendidas cavilando
sobre lo incierto; viviendo esos instantes
intangibles del sentir, pendiendo de los hilos
de los sentimientos y con el vibrar
de la energía emocional…
Otras, con las alas de los sueños que vuelan
conmigo, invado el infinito armónico de los pensamientos,
y vivo entonces la contemplación, buscando
si la razón es la morfología de la conciencia,
y si en una profunda reflexión se puede hallar,
la paz inverencial y la propia voluntad sosteniendo
la armonía espiritual.
Marcelino Menéndez González
enterrando sueños, en noches interminables
de horas suspendidas cavilando
sobre lo incierto; viviendo esos instantes
intangibles del sentir, pendiendo de los hilos
de los sentimientos y con el vibrar
de la energía emocional…
Otras, con las alas de los sueños que vuelan
conmigo, invado el infinito armónico de los pensamientos,
y vivo entonces la contemplación, buscando
si la razón es la morfología de la conciencia,
y si en una profunda reflexión se puede hallar,
la paz inverencial y la propia voluntad sosteniendo
la armonía espiritual.
Marcelino Menéndez González
INSPIRACIÓN
Cuando transito por la inspiración,
viajo por muchos caminos;
y en ese andar observo y reflexiono
buscando lo mejor, pero siempre
siendo yo mismo.
Reparo sin embargo, en cosas insignificantes,
en detalles sin importancia, pero todo
se vuelve una razón para pensar, como cuando
ves caer la semilla en el surco invernal, mientras
se derrite la escarcha mojando la yerba.
Si bien una cosa bella que podemos evidenciar,
es el misterio – es la fuente de la ciencia al descubrirlo-,
y que aparece ante nuestros ojos intangible,
o con el invisible poder de la sabiduría del silencio.
Y también sientes que hay tristezas que jamás
hallan su día, abrazándose al desaliento,
haciendo tambalear el equilibrio de la voluntad,
aunque al final surgen momentos agradables
y gratos, que te hacen penetrar en una
sensación positiva, con la cual desplazas
cualquier asomo de tensión que de forma imprevista,
fuera capaz de aparecer, tratando de alterar
tus sentidos y su capacidad de ser.
Marcelino Menéndez González
viajo por muchos caminos;
y en ese andar observo y reflexiono
buscando lo mejor, pero siempre
siendo yo mismo.
Reparo sin embargo, en cosas insignificantes,
en detalles sin importancia, pero todo
se vuelve una razón para pensar, como cuando
ves caer la semilla en el surco invernal, mientras
se derrite la escarcha mojando la yerba.
Si bien una cosa bella que podemos evidenciar,
es el misterio – es la fuente de la ciencia al descubrirlo-,
y que aparece ante nuestros ojos intangible,
o con el invisible poder de la sabiduría del silencio.
Y también sientes que hay tristezas que jamás
hallan su día, abrazándose al desaliento,
haciendo tambalear el equilibrio de la voluntad,
aunque al final surgen momentos agradables
y gratos, que te hacen penetrar en una
sensación positiva, con la cual desplazas
cualquier asomo de tensión que de forma imprevista,
fuera capaz de aparecer, tratando de alterar
tus sentidos y su capacidad de ser.
Marcelino Menéndez González
EXAMEN
Quisiera descansar el pensamiento
con el silencio interno y reconciliar la conciencia,
aunque es el presente el único momento que se posee
y hay que saber buscar y encontrar su plenitud.
Soy consciente de que hay que hallar el vehículo
que te lleve al viaje de tu evolución,
motivando tu verdad interior -que se volverá
invulnerable-, ya que, lo que más desees estará ahí
y será con el conocimiento de uno mismo.
Y para establecer vivir en equilibrio,
reconocer que la energía es parte de la inteligencia,
y hay que descubrir que reside en uno, y siendo
tu propio juez, saber el valor de ti mismo.
Si bien, bajo un pensamiento exacto y pleno,
ser paciente y no luchar contigo mismo,
aprendiendo a guiarte por la intuición
y no permitiendo que los juicios de otros te afecten.
Marcelino Menéndez González
con el silencio interno y reconciliar la conciencia,
aunque es el presente el único momento que se posee
y hay que saber buscar y encontrar su plenitud.
Soy consciente de que hay que hallar el vehículo
que te lleve al viaje de tu evolución,
motivando tu verdad interior -que se volverá
invulnerable-, ya que, lo que más desees estará ahí
y será con el conocimiento de uno mismo.
Y para establecer vivir en equilibrio,
reconocer que la energía es parte de la inteligencia,
y hay que descubrir que reside en uno, y siendo
tu propio juez, saber el valor de ti mismo.
Si bien, bajo un pensamiento exacto y pleno,
ser paciente y no luchar contigo mismo,
aprendiendo a guiarte por la intuición
y no permitiendo que los juicios de otros te afecten.
Marcelino Menéndez González
EQUILIBRIO
Cuando los pensamientos se depositan
entre las grietas de los años y habitan
en la memoria caminando en el trayecto
de la vida, ocupan algunas veces
la maraña del lamento y sin embargo otras,
surgen como emociones positivas
que generan una energía mental,
como ramos de diáfana luz fecundando la vida.
Mente y pensamientos, pensamientos y mente
se entrelazan de matices positivos y negativos
de esa energía, que hacemos corresponder
lo mismo en desalientos que optimismo,
como algo imprevisto que se desliza y fluye
y que puede crecer y agigantarse, igual
que disminuir y desaparecer, con el ansia
y el deseo que generes en tu interior.
Hasta que te percatas de la necesidad
de darte una tregua para aclarar la incertidumbre,
como si el camino a andar, saliera de pronto
a tu encuentro, y te señalara la senda a seguir
recorriendo los pasos del equilibrio.
Marcelino Menéndez González
entre las grietas de los años y habitan
en la memoria caminando en el trayecto
de la vida, ocupan algunas veces
la maraña del lamento y sin embargo otras,
surgen como emociones positivas
que generan una energía mental,
como ramos de diáfana luz fecundando la vida.
Mente y pensamientos, pensamientos y mente
se entrelazan de matices positivos y negativos
de esa energía, que hacemos corresponder
lo mismo en desalientos que optimismo,
como algo imprevisto que se desliza y fluye
y que puede crecer y agigantarse, igual
que disminuir y desaparecer, con el ansia
y el deseo que generes en tu interior.
Hasta que te percatas de la necesidad
de darte una tregua para aclarar la incertidumbre,
como si el camino a andar, saliera de pronto
a tu encuentro, y te señalara la senda a seguir
recorriendo los pasos del equilibrio.
Marcelino Menéndez González
EN EL FILO DE LA NAVAJA
Parece como si todo existiera
con mensajes ocultos y sus contrastes;
cosas con idioma propio en la textura de la vida,
aromas, sonidos, colores, armonía, equilibrio,
y es, con el incesante reclamo de mi propia conciencia,
que me pregunto…
Si el alma no nace ni muere, si el alma es permanente,
¿quién es uno?.
Si una cosa me envejece más, es estar en donde
no hay ni principio ni fin, sin capacidad, sin energía,
sin actividad propia y por ello busco,
el centro de la existencia, el más interno y real.
aquel en el que permanece el llanto de la niebla,
la humedad de los bosques en las horas tempranas,
y los retoños brotan y se suman a la rama vital.
Y a pesar de prisas, miedo, dudas, tensión,
como mallas cautelosas de la noche
circundado de acechanzas, permanezco
rebasado de ansiedad, preguntándome
¿qué parte de “no debes” no he entendido?…
Marcelino Menéndez González
con mensajes ocultos y sus contrastes;
cosas con idioma propio en la textura de la vida,
aromas, sonidos, colores, armonía, equilibrio,
y es, con el incesante reclamo de mi propia conciencia,
que me pregunto…
Si el alma no nace ni muere, si el alma es permanente,
¿quién es uno?.
Si una cosa me envejece más, es estar en donde
no hay ni principio ni fin, sin capacidad, sin energía,
sin actividad propia y por ello busco,
el centro de la existencia, el más interno y real.
aquel en el que permanece el llanto de la niebla,
la humedad de los bosques en las horas tempranas,
y los retoños brotan y se suman a la rama vital.
Y a pesar de prisas, miedo, dudas, tensión,
como mallas cautelosas de la noche
circundado de acechanzas, permanezco
rebasado de ansiedad, preguntándome
¿qué parte de “no debes” no he entendido?…
Marcelino Menéndez González
CUANDO ESCRIBO
La lámpara. el vaso, la música, la hoja en blanco,
y la nada: es… llegar a esta mesa…
Surge entonces la mansa y tranquila vocación
y busco el encuentro con ese inicio vacilante
con el papel, hallando el vértice de mi mano y lo negro
para llegar a escribir las primeras palabras, que poseo
y viven en ese mar interior de silencios
en el que moran confundidas.
Las acaricio de sensibilidad, emoción y sentimiento
y trato de asomarlas a la luz, llenándolas
de significado, sentido y armonía.
Y quiero habitar en mis palabras con lo verdadero
de mi ansiedad y el aspirar de su fragancia,
y es que me place, como si fuera el mas grato diálogo
entre mi mente y yo, disolviendo mi ego.
Cuando dejo de escribir siento que algo
se me escapa aún, como un resto de esa luz
de lo que quisiera fuera un inacabable espacio de tiempo
y que a mi pesar, se acaba y quiebra de forma inexorable
como una fugacidad feliz e incomparable.
Marcelino Menéndez González
y la nada: es… llegar a esta mesa…
Surge entonces la mansa y tranquila vocación
y busco el encuentro con ese inicio vacilante
con el papel, hallando el vértice de mi mano y lo negro
para llegar a escribir las primeras palabras, que poseo
y viven en ese mar interior de silencios
en el que moran confundidas.
Las acaricio de sensibilidad, emoción y sentimiento
y trato de asomarlas a la luz, llenándolas
de significado, sentido y armonía.
Y quiero habitar en mis palabras con lo verdadero
de mi ansiedad y el aspirar de su fragancia,
y es que me place, como si fuera el mas grato diálogo
entre mi mente y yo, disolviendo mi ego.
Cuando dejo de escribir siento que algo
se me escapa aún, como un resto de esa luz
de lo que quisiera fuera un inacabable espacio de tiempo
y que a mi pesar, se acaba y quiebra de forma inexorable
como una fugacidad feliz e incomparable.
Marcelino Menéndez González
CUANDO EL TIEMPO
Cuando el tiempo ha perdido su importancia
dibujando los hilos de la vida,
cuesta ser insensible viendo como la bruma
matinal se vuelve opaca y espesa, así cómo
la frialdad en la piedra permanece,
hasta que el sol penetra en ella y la calienta.
Cuando sientes que has perdido el espacio
donde ya no existe horizonte, llegas a pensar
que revivir la vida puede darnos la ocasión
de disfrutarla de nuevo, con las valiosas monedas
de los recuerdos, -ya que los seres queridos e idos
pertenecen a la añoranza-, y recobras un matiz
singular de melancolía, vistiendo la vida otra vez.
Es quizá cuando percibo la voz quebrada y opaca
de un susurro que me dice, que necesito una relajación
mental capaz de despertar mi reflexión y hallar
la tranquilidad, esa tranquilidad que encuentran
los ansares posándose en aguas lacustres, llenas
de quietud y armonía, surgiendo entonces,
como un sueño con polvo de estrellas el pensamiento
de que, si perdiste el amanecer de hoy, habrá otro mañana.
Marcelino Menéndez González
dibujando los hilos de la vida,
cuesta ser insensible viendo como la bruma
matinal se vuelve opaca y espesa, así cómo
la frialdad en la piedra permanece,
hasta que el sol penetra en ella y la calienta.
Cuando sientes que has perdido el espacio
donde ya no existe horizonte, llegas a pensar
que revivir la vida puede darnos la ocasión
de disfrutarla de nuevo, con las valiosas monedas
de los recuerdos, -ya que los seres queridos e idos
pertenecen a la añoranza-, y recobras un matiz
singular de melancolía, vistiendo la vida otra vez.
Es quizá cuando percibo la voz quebrada y opaca
de un susurro que me dice, que necesito una relajación
mental capaz de despertar mi reflexión y hallar
la tranquilidad, esa tranquilidad que encuentran
los ansares posándose en aguas lacustres, llenas
de quietud y armonía, surgiendo entonces,
como un sueño con polvo de estrellas el pensamiento
de que, si perdiste el amanecer de hoy, habrá otro mañana.
Marcelino Menéndez González
BUSCANDO EL EQUILIBRIO
Lograr conseguir un concepto de la unificación
de los conocimientos, como si fueran
partículas eléctricas llenando de magnetismo
la percepción de las cosas, con sensaciones
nuevas y misteriosas, tratando de forma asombrosa
e increíble, de situarme en el centro de mi sentir y ser…
Entonces, ser capaz de apreciar y diferenciar
las distintas vibraciones emocionales que surjan,
y distinguir con ellas, los estados de ánimo
más adecuados y lógicos, manteniendo esa ansiedad
por lograr – de esos estímulos exteriores-, una motivación
interior capaz de crear el equilibrio deseado.
Marcelino Menéndez González
de los conocimientos, como si fueran
partículas eléctricas llenando de magnetismo
la percepción de las cosas, con sensaciones
nuevas y misteriosas, tratando de forma asombrosa
e increíble, de situarme en el centro de mi sentir y ser…
Entonces, ser capaz de apreciar y diferenciar
las distintas vibraciones emocionales que surjan,
y distinguir con ellas, los estados de ánimo
más adecuados y lógicos, manteniendo esa ansiedad
por lograr – de esos estímulos exteriores-, una motivación
interior capaz de crear el equilibrio deseado.
Marcelino Menéndez González
AGUAS DE RÍO
Imagino y siento cómo se desprende el agua
del río, en una caída libre de su caudal
salpicada de blanca espuma, adornada de
frescura y sonoridad.
Desbocadas en su cauce salpicando de rocío,
las rañas y los meandros por sitios extraños
en su constante discurrir, trasladando
la colaboración mágica de los contrastes,
en la diversidad de colores de lo cristalino
de sus aguas, con el azul celeste y el verde hierba,
en busca del vértigo de lo bello y el matiz
de lo mágico.
Siempre camino al remanso anhelado,
en medio de paisajes desconocidos,
antes del encuentro agónico de su final…
Final que llega entrelazándose en las rías
con las aguas marinas, que las abrazan
al regreso a su origen, fundiéndose una vez más
con las marismas y su peregrinar.
Marcelino Menéndez González
del río, en una caída libre de su caudal
salpicada de blanca espuma, adornada de
frescura y sonoridad.
Desbocadas en su cauce salpicando de rocío,
las rañas y los meandros por sitios extraños
en su constante discurrir, trasladando
la colaboración mágica de los contrastes,
en la diversidad de colores de lo cristalino
de sus aguas, con el azul celeste y el verde hierba,
en busca del vértigo de lo bello y el matiz
de lo mágico.
Siempre camino al remanso anhelado,
en medio de paisajes desconocidos,
antes del encuentro agónico de su final…
Final que llega entrelazándose en las rías
con las aguas marinas, que las abrazan
al regreso a su origen, fundiéndose una vez más
con las marismas y su peregrinar.
Marcelino Menéndez González
01 febrero 2011
CAVILAR

He construido mi mundo
a veces de forma trémula
pero, sabiendo lo que me era necesario
y que siempre presentí dentro de mí;
una fuerza de vida que sigue
estando ahí, con lo importante que es hallar,
el porqué del sentido de las cosas
manteniendo el equilibrio vital preciso.
También a veces me sumerjo
en pensamientos donde apenas quedan rastros,
de recuerdos acabados con un exiguo resplandor,
y la sensación de haber tenido y haber perdido
vivencias y momentos, sintiendo entonces
no tener nada…a pesar de buscar alegrías
que jamás hallaron su día.
Hoy sigo conservando esa fuerza de vida,
que aprecio se esconde también en los árboles
y surge cada primavera, como símbolo
de la delicadeza de renovadas floraciones,
y a mí me permite seguir viendo arder las cumbres,
para alargar mi propio ocaso, aunque aún
quede tiempo para quemar la noche…
Marcelino Menéndez González
a veces de forma trémula
pero, sabiendo lo que me era necesario
y que siempre presentí dentro de mí;
una fuerza de vida que sigue
estando ahí, con lo importante que es hallar,
el porqué del sentido de las cosas
manteniendo el equilibrio vital preciso.
También a veces me sumerjo
en pensamientos donde apenas quedan rastros,
de recuerdos acabados con un exiguo resplandor,
y la sensación de haber tenido y haber perdido
vivencias y momentos, sintiendo entonces
no tener nada…a pesar de buscar alegrías
que jamás hallaron su día.
Hoy sigo conservando esa fuerza de vida,
que aprecio se esconde también en los árboles
y surge cada primavera, como símbolo
de la delicadeza de renovadas floraciones,
y a mí me permite seguir viendo arder las cumbres,
para alargar mi propio ocaso, aunque aún
quede tiempo para quemar la noche…
Marcelino Menéndez González
DESEO ESCONDIDO

Quisiera llegar a escribir,
con la conjunción de ideas, imágenes y palabras,
ante el encuentro de lo esencial y sensible,
asociándolas como la melodía más plena
de emoción y sentimiento.
Y mientras se exacerba el ritmo y la musicalidad
en la corriente de esas palabras –adquiriendo
su verdadero sentido y todo el deseo puro
de expresión-, lograr que se eleven, se impulsen
y se exalten, atrapadas por el misterio y la ensoñación,
alcanzando lo bello que resplandece mudo y con ello,
quizá también el cenit de mi poesía…
Marcelino Menéndez González
con la conjunción de ideas, imágenes y palabras,
ante el encuentro de lo esencial y sensible,
asociándolas como la melodía más plena
de emoción y sentimiento.
Y mientras se exacerba el ritmo y la musicalidad
en la corriente de esas palabras –adquiriendo
su verdadero sentido y todo el deseo puro
de expresión-, lograr que se eleven, se impulsen
y se exalten, atrapadas por el misterio y la ensoñación,
alcanzando lo bello que resplandece mudo y con ello,
quizá también el cenit de mi poesía…
Marcelino Menéndez González
LO INCIERTO

Hasta que una noche de un día
descubrí algo nuevo, el infinito
recomenzar del deseo despertando lo inacabado,
haciendo resurgir la sorpresa.
Busqué entonces en los detalles pequeños
envueltos en sueños, sabiendo lo que siento…
que la felicidad es interior y depende
no de lo que tenemos sino de lo que somos;
creo que la conciencia y el pensamiento
son inseparables, midiendo la energía
y la capacidad de cada uno, ya que la vida
se vive un momento.
Y cuando las aguas se quedan sin cauce,
llegas a preguntarte ¿cuál es el principio
inmortal de cada uno? y ¿es que se deja al final
un rastro del camino recorrido?...
Entonces, si que ya no se lo que pienso…
Marcelino Menéndez González
descubrí algo nuevo, el infinito
recomenzar del deseo despertando lo inacabado,
haciendo resurgir la sorpresa.
Busqué entonces en los detalles pequeños
envueltos en sueños, sabiendo lo que siento…
que la felicidad es interior y depende
no de lo que tenemos sino de lo que somos;
creo que la conciencia y el pensamiento
son inseparables, midiendo la energía
y la capacidad de cada uno, ya que la vida
se vive un momento.
Y cuando las aguas se quedan sin cauce,
llegas a preguntarte ¿cuál es el principio
inmortal de cada uno? y ¿es que se deja al final
un rastro del camino recorrido?...
Entonces, si que ya no se lo que pienso…
Marcelino Menéndez González
QUIERO SER EN TU VIDA

Quiero ser en tu vida
toda la ansiedad y la inquietud que tú,
eres en la mía… la misma ilusión,
el mismo amor, la misma música
y todo deslavándose, como la cera de un cirio
abrazado a tu lado, creándose con el calor
y la luz de esa flama que, sin temor, permanecerá
siempre encendida ardiendo y alumbrando
cualquier vestigio de dudas o sombras.
Ser, con la claridad de cada mañana,
soporte de esperanza y fe adornado de aromas
de un inmenso jardín florido, descubriendo sin cesar
sentimientos renovados de amor, ternura y pasión,
como esa savia que no cesa de alimentar a los árboles,
dando brillo y color a su follaje.
Ser soporte moral y razón de existir,
apoyándonos en cada paso en ese transitar
en busca de la armonía y el equilibrio,
que nos permita permanecer siempre juntos,
plenos de satisfacción y renovados sueños,
caracterizados de respeto, comprensión y tolerancia,
como hasta ahora en mi vida, has venido a ser tú…
Marcelino Menéndez González
toda la ansiedad y la inquietud que tú,
eres en la mía… la misma ilusión,
el mismo amor, la misma música
y todo deslavándose, como la cera de un cirio
abrazado a tu lado, creándose con el calor
y la luz de esa flama que, sin temor, permanecerá
siempre encendida ardiendo y alumbrando
cualquier vestigio de dudas o sombras.
Ser, con la claridad de cada mañana,
soporte de esperanza y fe adornado de aromas
de un inmenso jardín florido, descubriendo sin cesar
sentimientos renovados de amor, ternura y pasión,
como esa savia que no cesa de alimentar a los árboles,
dando brillo y color a su follaje.
Ser soporte moral y razón de existir,
apoyándonos en cada paso en ese transitar
en busca de la armonía y el equilibrio,
que nos permita permanecer siempre juntos,
plenos de satisfacción y renovados sueños,
caracterizados de respeto, comprensión y tolerancia,
como hasta ahora en mi vida, has venido a ser tú…
Marcelino Menéndez González
QUIERO DAR VIDA

Quiero dar vida a mis poemas
y siento que se las doy, encerrado
en sensaciones que matizaría como naturales,
así como otras solemnes, emocionantes
y espontáneas, eso sí, intentando no repetirme.
Aunque a veces uso la memoria
al instante de escribir y otras el sentimiento
y la sensibilidad hacia la posesión
de lo que quiero trasmitir y que me transportan
y me embelesan , a pesar de mi tímida imaginación.
Y donde apenas quedan rastros con el sabor
de recuerdos atrasados y donde prevalece
mi esencia y mi alma y, aunque queden en mi corazón
piedras preciosas de inspiración, no quiero
desperdiciar la última…
Marcelino Menéndez González
y siento que se las doy, encerrado
en sensaciones que matizaría como naturales,
así como otras solemnes, emocionantes
y espontáneas, eso sí, intentando no repetirme.
Aunque a veces uso la memoria
al instante de escribir y otras el sentimiento
y la sensibilidad hacia la posesión
de lo que quiero trasmitir y que me transportan
y me embelesan , a pesar de mi tímida imaginación.
Y donde apenas quedan rastros con el sabor
de recuerdos atrasados y donde prevalece
mi esencia y mi alma y, aunque queden en mi corazón
piedras preciosas de inspiración, no quiero
desperdiciar la última…
Marcelino Menéndez González
RECOMENZAR

Quiero dar voz al pensamiento
y gozando el placer de contemplar el sol
con su oro mudo, recomenzar
el encanto de la vida.
Abrir las ventanas a la tolerancia
y la paciencia con la capacidad de la madurez,
y poseer la sensibilidad de saber y poder decir,
me equivoqué, perdóname o te necesito…
Jamás desistir de mis propósitos
y que el viento no se quede entre el mirar y el ver,
descubriendo quien eres y cómo eres,
haciendo lo que hayas dejado de hacer,
hallando la razón y la forma de conseguirlo,
con una serenidad intoxicante si es preciso.
Entonces, abrazando todos los momentos, las ocasiones
surgirán, como semillas de frutas del paraíso,
atravesando el tiempo y como algo subliminal,
un nuevo amanecer…llegará.
Marcelino Menéndez González
y gozando el placer de contemplar el sol
con su oro mudo, recomenzar
el encanto de la vida.
Abrir las ventanas a la tolerancia
y la paciencia con la capacidad de la madurez,
y poseer la sensibilidad de saber y poder decir,
me equivoqué, perdóname o te necesito…
Jamás desistir de mis propósitos
y que el viento no se quede entre el mirar y el ver,
descubriendo quien eres y cómo eres,
haciendo lo que hayas dejado de hacer,
hallando la razón y la forma de conseguirlo,
con una serenidad intoxicante si es preciso.
Entonces, abrazando todos los momentos, las ocasiones
surgirán, como semillas de frutas del paraíso,
atravesando el tiempo y como algo subliminal,
un nuevo amanecer…llegará.
Marcelino Menéndez González
SIGO

Me encanta merodear por los contornos
de lo que me produce mayor goce y disfrute,
y con ello, hacerme sentir pleno de todo.
Es, cuando me deslizo por los toboganes
que me trasladan dentro de mí y percibo,
que son como mares que han estado en calma,
profundos, insondables aunque inquietos,
sin perder nunca su original energía.
Y con sabor a esencia contemplo,
como van llegando al final los atisbos
pero, aunque siento que apenas quepo
entre mi cabeza y mis pies, sigo, sigo…
impregnado de un aire nuevo que fluye
y que respiro y no espero detenerme
hasta morir…
Marcelino Menéndez González
de lo que me produce mayor goce y disfrute,
y con ello, hacerme sentir pleno de todo.
Es, cuando me deslizo por los toboganes
que me trasladan dentro de mí y percibo,
que son como mares que han estado en calma,
profundos, insondables aunque inquietos,
sin perder nunca su original energía.
Y con sabor a esencia contemplo,
como van llegando al final los atisbos
pero, aunque siento que apenas quepo
entre mi cabeza y mis pies, sigo, sigo…
impregnado de un aire nuevo que fluye
y que respiro y no espero detenerme
hasta morir…
Marcelino Menéndez González
SUEÑOS DE AMOR

Estoy perdido en un sueño, ¡tú!,
y envidio todo lo que te rodea
como lo que se llena de maravillosa belleza
con tu sólo recuerdo, acelerando mis latidos
a vibraciones de especial significación,
que exacerban mis sentidos a lo máximo
con sutil y dulce entrega.
La dichosa ocasión de caminar a tu lado
por el mismo sendero, escuchando la misma melodía,
entrecruzando nuestras miradas con la sensación
de sentir, la más dulce fantasía de amor
y el más delicioso de los sueños…
Déjame sentirme asido a tu mano; déjame
seguir soñando y deja que siga escuchando
nuestra música, imaginando que estás aquí
y que todo se convierte en la más ansiada realidad,
y yo estaré bien si lo logro, cuando mis tristezas
se hayan ido estando lejos de ti,
porque cerraré los ojos y se que ¡te veré!,
viviendo al unísono el tierno amor que compartimos.
Marcelino Menéndez González
y envidio todo lo que te rodea
como lo que se llena de maravillosa belleza
con tu sólo recuerdo, acelerando mis latidos
a vibraciones de especial significación,
que exacerban mis sentidos a lo máximo
con sutil y dulce entrega.
La dichosa ocasión de caminar a tu lado
por el mismo sendero, escuchando la misma melodía,
entrecruzando nuestras miradas con la sensación
de sentir, la más dulce fantasía de amor
y el más delicioso de los sueños…
Déjame sentirme asido a tu mano; déjame
seguir soñando y deja que siga escuchando
nuestra música, imaginando que estás aquí
y que todo se convierte en la más ansiada realidad,
y yo estaré bien si lo logro, cuando mis tristezas
se hayan ido estando lejos de ti,
porque cerraré los ojos y se que ¡te veré!,
viviendo al unísono el tierno amor que compartimos.
Marcelino Menéndez González
01 enero 2011
DILEMAS

Soñé un sueño y, aunque no pudo ser,
seguiré soñando…
Y así, en un grado de conciencia
distinguir entre pasado y presente,
entre lo que se piensa y lo pensado,
entre lo pensado y lo sentido,
entre lo formal y lo significativo
y entre lo observado y lo supuesto.
Y lo que acabo de ser, necesita
de lo que fui antes, y este exige
lo que voy a ser…
o estar sólo ¿es estar con uno mismo
y siempre ser dos?
¿Sería ambiguo lo que resulta buscar de
lo que se quiere hallar, no queriéndolo encontrar?
Marcelino Menéndez González
seguiré soñando…
Y así, en un grado de conciencia
distinguir entre pasado y presente,
entre lo que se piensa y lo pensado,
entre lo pensado y lo sentido,
entre lo formal y lo significativo
y entre lo observado y lo supuesto.
Y lo que acabo de ser, necesita
de lo que fui antes, y este exige
lo que voy a ser…
o estar sólo ¿es estar con uno mismo
y siempre ser dos?
¿Sería ambiguo lo que resulta buscar de
lo que se quiere hallar, no queriéndolo encontrar?
Marcelino Menéndez González
EL OPTIMISMO

Una vela no pierde su llama,
encendiendo otra.
Es como un fluir donde se desvelan los espacios
ebrios de tristeza y donde los signos están vacíos;
y caminas cauteloso hacia ti mismo
por un hilo de sombra buscando la luz,
tratando de llenar esos espacios para gestionar
tus propias emociones, con el sonido de la humildad
alejándote, de lágrimas tristes y tonos elegíacos.
Y esperar, como quien espera el alba, sintiendo
cuando amanece cómo gime la naturaleza ante la luz,
como fuerza y como brillo natural que te abraza,
de alegría y optimismo.
Marcelino Menéndez González
OIR ANTES DE VER

Mi sensibilidad y mi pensamiento
parecen desarrollarse más, cuando el oído
se hace cargo de lo que los ojos no ven;
y es que oigo pero no me veo…
Como lo que está dispuesto en mí mientras
yo duermo y se percibe, ante los efectos
de la sorpresa, la espontaneidad o la aparición,
aunque lo que no se escuche sea la humildad,
que calla, calla siempre por el que la posee…
Marcelino Menéndez González
parecen desarrollarse más, cuando el oído
se hace cargo de lo que los ojos no ven;
y es que oigo pero no me veo…
Como lo que está dispuesto en mí mientras
yo duermo y se percibe, ante los efectos
de la sorpresa, la espontaneidad o la aparición,
aunque lo que no se escuche sea la humildad,
que calla, calla siempre por el que la posee…
Marcelino Menéndez González
SUPUESTOS

Si bien pensar es esperar de forma pasiva
y la memoria es el cuerpo del pensamiento,
éste no existe si no expresado y está hecho
de elementos de la misma.
A su vez, ésta necesita el estímulo del presente,
para lo permanente y lo ocasional y, mientras,
la persona transporta su pasado, su lógica,
su esencia y su espacio y donde casi nadie valora,
el arrojo, la voluntad, el deseo de superación,
el carácter y la energía, para realizar cosas
en el único refugio de lo complejo que es,
lo simple…
Y donde sólo existe tiempo, cuando hay
diferencia y contraste.
Marcelino Menéndez González
12 diciembre 2010
CUANDO EL SILENCIO

Cuando el silencio está a la espera del ruido
y se despierta el alma dormida del paisaje,
-desprendiendo una música humilde-,
las hojas de las ramas con sus oscilaciones,
se recrean con ligeras cadencias meciéndose
al compás de una suave brisa.
Si bien las tinieblas necesitan de los ojos
y de la memoria de la luz, ésta, en una elegante
huida, se va cubriendo de penumbras hacia las sombras,
en busca de la noche quizá, tras un vago
secreto de ternura o ansiadas respuestas ocultas,
en esa profunda oscuridad.
Y haciendo inseparables mi pensamiento y conciencia,
-mientras subyace lo intangible- permanezco ocupando
los sentidos en el centro de su esencia y su capacidad de ser,
entre tanto siga flotando, el líquido de la transparencia
y la armonía del equilibrio emocional.
Marcelino Menéndez González
DESEO ETÉREO

Fue un andar hacia el azul ocaso,
y entre tanto, el alma iniciaba el tránsito
a las sombras, con la sensación
de que todo se acaba, revoloteando
la melancolía…
Mientras, la postrera luz rielaba en las aguas
palidecí entes del misterio y la soledad.
Y como una huida a espacios infinitos,
intenté buscar mi yo perdido ante esa ansiedad,
y sólo encontré el eterno silencio
de mi inmenso vacío…
Marcelino Menéndez González
ETERNAS DUDAS

A veces me es difícil sobrellevar
alguno de los días de alargadas sombras,
viendo como la luz se va encubriendo
a través de leves penumbras, en una elegante
huida hacia el encuentro con ellas.
Es entonces cuando no surgen las respuestas
que quiero hallar y no encuentro; y me pregunto…
¿qué tengo que hacer para encontrarlas?,
¿inquirir a quien y donde?, ¿hurgar en mis raíces?,
¿quizá en mis sentimientos? ¿habría que hacer
tambalear principios o razones? o ¿aceptarlo
simplemente como algo invisible que subyace?,
¿intangible tal vez?...
Y llego a pensar, que cuando se busca algo que no
existe, nunca se encontrará.
Marcelino Menéndez González
INSPIRACIÓN CREADORA

Imaginar disipar la oscuridad
con la luz y en esa luz, ver la inspiración
y cómo de ella surge de forma espontánea
y natural, lo que escribo desde
lo inquieto de mi espíritu
Se acompaña de mi soledad, mi respirar
y de los rasgos de mi letra y noto
que cada palabra, quiere trasmitir un algo
mezclado de emoción y sentimiento,
con la ansiedad de que sea receptivo
en la misma línea de sensaciones creadas…
¿Quién puede decir lo que siente si no lo expresa?,
no quiero oír el pulso de la tierra,
ni averiguar la velocidad del aire,
ni escuchar la banda sonora de la nostalgia,
sólo quiero dejarme sentirlo, expresarlo
y con ello ser y estar, recorriendo
ese camino de interior a exterior,
en busca de la luz creadora.
Marcelino Menéndez González
PRINCIPIO DEL VACÍO

Cuando se estremece nuestro interior
y se llena de vacíos,
qué importante es acudir a llenarlos
cuanto antes, dejando dentro de ti
renovados propósitos y creando nuevos espacios
de pensamientos y sueños, para ser matizados
de forma objetiva, y utilizarlos de manera positiva,
dentro de ese paisaje elegiaco de la existencia.
Incluso si es necesario humillar nuestra soberbia
y al hacerlo, rectificar, buscando una nueva compañía
y renovando nuestra fe en las cosas perdidas,
ya que no deja de existir la responsabilidad moral
de terminar el camino, que nos falta por andar…
Dejar entonces dentro de ti lo nuevo
tolerando que circule, enviando a tu cerebro
mensajes de que siguen existiendo momentos
agradables y maravillosos que valen la pena
de disfrutar y vivir.
Marcelino Menéndez González
y se llena de vacíos,
qué importante es acudir a llenarlos
cuanto antes, dejando dentro de ti
renovados propósitos y creando nuevos espacios
de pensamientos y sueños, para ser matizados
de forma objetiva, y utilizarlos de manera positiva,
dentro de ese paisaje elegiaco de la existencia.
Incluso si es necesario humillar nuestra soberbia
y al hacerlo, rectificar, buscando una nueva compañía
y renovando nuestra fe en las cosas perdidas,
ya que no deja de existir la responsabilidad moral
de terminar el camino, que nos falta por andar…
Dejar entonces dentro de ti lo nuevo
tolerando que circule, enviando a tu cerebro
mensajes de que siguen existiendo momentos
agradables y maravillosos que valen la pena
de disfrutar y vivir.
Marcelino Menéndez González
SOÑÉ UN SUEÑO

Quiero dejar libres los cinco sentidos
compartiendo momentos de conciencia
y abrir la puerta que está dentro de mí.
buscando su equilibrio y armonía…
Ya estando dentro, reparar en los pequeños
detalles y los contrastes para percibir
los efectos en el alma de los sentimientos
y su emotividad afectiva, y si están acordes
a la realidad, rechazar los mensajes ocultos
y recuperar la paz que ha sido destruida.
Y es que cada sonido tiene su idioma,
y la niebla su propio llanto, en ese tránsito
de la textura de la vida en la que vamos
tan de prisa, sin siquiera ver los bordes del camino,
incluso, sintiendo que algo estaba y ya no está,
como la luz sobre el olvido.
Y entonces, ¿seguirán los espíritus en el cielo?...
quién sabe, …yo no lo sé, pero quiero
dejar la puerta abierta, por si alguien necesita regresar…
Marcelino Menéndez González
07 noviembre 2010
DUBITATIVO

Qué es lo que nos hace sentirnos impregnados,
de los momentos vividos, retrotrayéndonos
de manera singular a una virulencia de sentimientos
emocionales, infiltrados de un no sé qué especial
que nos permite revivir con igual sensación
esos estados de ánimo pasados…
Es como una convulsión interior con aceleración
de latidos y que nos eriza la piel y nos llena de
ansiedad y algún sollozo reprimido, porque quizá
fue el encuentro entre dicha y angustia, el placer
sintiendo el adiós, la sonrisa que surgió de la tristeza
o el desaliento de haber perdido lo hallado.
También el resurgir el reproche a aquello
que no supimos decidir de forma adecuada,
o el lamento de haberlo hecho tal cual fue
con sus consecuencias inesperadas.
Siguen siendo como la luna de las hojas caídas,
reflejos de luz en las sombras, o el pequeño
ruido en medio del silencio.
Marcelino Menéndez González
de los momentos vividos, retrotrayéndonos
de manera singular a una virulencia de sentimientos
emocionales, infiltrados de un no sé qué especial
que nos permite revivir con igual sensación
esos estados de ánimo pasados…
Es como una convulsión interior con aceleración
de latidos y que nos eriza la piel y nos llena de
ansiedad y algún sollozo reprimido, porque quizá
fue el encuentro entre dicha y angustia, el placer
sintiendo el adiós, la sonrisa que surgió de la tristeza
o el desaliento de haber perdido lo hallado.
También el resurgir el reproche a aquello
que no supimos decidir de forma adecuada,
o el lamento de haberlo hecho tal cual fue
con sus consecuencias inesperadas.
Siguen siendo como la luna de las hojas caídas,
reflejos de luz en las sombras, o el pequeño
ruido en medio del silencio.
Marcelino Menéndez González
ENCUENTRO

Me he ido asomando a tu interior
a través de tus palabras y gestos,
que me han dado pareceres y sensaciones,
de lo que piensas y sientes.
Han surgido con una sencillez y una naturalidad
que han logrado el encuentro con lo grato
y lo sincero, con lo ameno y agradable de su tono,
abrazando todos los aspectos de lo que significa
el valor de una persona plena de matices
de lo humano y todo lo entrañable, que se puede ser.
Ha sido entonces, cuando yo he podido
desenterrar mis raíces y volcar mis vivencias,
animado por tu diálogo, resultando un encuentro
especial de convergencias y el inicio de una empatía
que ha nacido, con los matices más sinceros
de lo espontáneo.
Marcelino Menéndez González
a través de tus palabras y gestos,
que me han dado pareceres y sensaciones,
de lo que piensas y sientes.
Han surgido con una sencillez y una naturalidad
que han logrado el encuentro con lo grato
y lo sincero, con lo ameno y agradable de su tono,
abrazando todos los aspectos de lo que significa
el valor de una persona plena de matices
de lo humano y todo lo entrañable, que se puede ser.
Ha sido entonces, cuando yo he podido
desenterrar mis raíces y volcar mis vivencias,
animado por tu diálogo, resultando un encuentro
especial de convergencias y el inicio de una empatía
que ha nacido, con los matices más sinceros
de lo espontáneo.
Marcelino Menéndez González
LO QUE SIENTO Y LO QUE SOY

Lo que siento, sé que tú
puedes sentirlo también
a pesar de que, cuando me miras,
hay cosas que no ves…
Sin embargo, ¡yo quiero todo lo que eres!
y porque ahogas todo este miedo
que siento dentro, no puedo dejarte ir
porque, ya eres parte vital
en la esencia mía y todo lo que yo soy.
Marcelino Menéndez González
puedes sentirlo también
a pesar de que, cuando me miras,
hay cosas que no ves…
Sin embargo, ¡yo quiero todo lo que eres!
y porque ahogas todo este miedo
que siento dentro, no puedo dejarte ir
porque, ya eres parte vital
en la esencia mía y todo lo que yo soy.
Marcelino Menéndez González
PREGUNTAS

¿Quién da el color a las flores?
y ¿quién el aroma?,
¿quién las llena de belleza uniendo
el asombro y el encanto?,
¿porqué cierran o abren sus pétalos
según la luz y el tiempo?
¿ y es que cobran alma cuando tú las miras?
¿porqué los campos dan flores sin que
nadie las haya cultivado?.
¿Es que para escribir se requiere un
idioma castizo y estudiado?...
Siempre las preguntas, las eternas preguntas
Marcelino Menéndez González
y ¿quién el aroma?,
¿quién las llena de belleza uniendo
el asombro y el encanto?,
¿porqué cierran o abren sus pétalos
según la luz y el tiempo?
¿ y es que cobran alma cuando tú las miras?
¿porqué los campos dan flores sin que
nadie las haya cultivado?.
¿Es que para escribir se requiere un
idioma castizo y estudiado?...
Siempre las preguntas, las eternas preguntas
Marcelino Menéndez González
RECAPACITAR

Quiero dejar de huir de mi mismo
rechazando cosas que no siento
de lo que llevo conmigo.
Si bien cada uno guía su propio caminar
y lo realiza de acuerdo a su capacidad
de tiempo, espacio y movimiento,
- se hacen relativos- y muchas de las veces
no se acoplan a las circunstancias
de la verdadera realidad.
Y es cuando resulta necesario reflexionar
para no olvidar agradecer ,aceptar, compartir
y perdonar y, con todo ello, adaptarse
a lo bueno y a lo malo, a tener y no tener,
y saber ser y estar.
Aprender a crear la felicidad y para construirla
poco a poco, hacerlo transformando en positivo
todas las vivencias, dándoles sentido y forma
ya que lo que tiene forma y se puede definir, ¡existe!
y es cuando se pueden juntar el asombro y el encanto,
consumándose el sentido de la vida.
Marcelino Menéndez González
16 octubre 2010
UNICOS
UN OCASO DISTINTO

El instante de un crepúsculo
de increíble profundidad en donde,
el espacio acompaña los pensamientos
y los aromas el alma del atardecer…
¡Qué sabe nadie de lo que se siente
en esos momentos y lo que se piensa!,
si uno mismo es incapaz de describir
toda su intensidad, en medio de
ese puñado de silencios surgiendo,
como si fuera el nacer de una perpetua espera,,,
Sólo se oye un latir interno donde
el corazón parece buscar desacelerar
la emoción vivida, donde se llenó
un vacío de maravillosa policromía,
atravesando el breve tiempo de lo excelso,
y el arrebol flotando aún entre las nubes
con el adiós de sus matices de belleza.
Marcelino Menéndez González
de increíble profundidad en donde,
el espacio acompaña los pensamientos
y los aromas el alma del atardecer…
¡Qué sabe nadie de lo que se siente
en esos momentos y lo que se piensa!,
si uno mismo es incapaz de describir
toda su intensidad, en medio de
ese puñado de silencios surgiendo,
como si fuera el nacer de una perpetua espera,,,
Sólo se oye un latir interno donde
el corazón parece buscar desacelerar
la emoción vivida, donde se llenó
un vacío de maravillosa policromía,
atravesando el breve tiempo de lo excelso,
y el arrebol flotando aún entre las nubes
con el adiós de sus matices de belleza.
Marcelino Menéndez González
ME OLVIDO DE VIVIR
A veces ya no sé lo que siento,
y es que no quiero ocultar la verdad
con mentiras, ni robar a la noche los sueños;
olvido vivir los detalles pequeños
y los momentos más sencillos, momentos
que no vuelven otra vez.
en ese correr a ninguna parte y donde
voy dejando las raíces de mi ser.
Me olvido de apreciar los colores y
las tardes quietas y serenas; ya no veo
las noches de estrellas ni la luz de la aurora
en el amanecer; ya no miro la ternura en los ojos,
ni la sonrisa en los labios.
He perdido la razón del camino
y he encontrado el olvido de vivir…
Marcelino Menéndez González
y es que no quiero ocultar la verdad
con mentiras, ni robar a la noche los sueños;
olvido vivir los detalles pequeños
y los momentos más sencillos, momentos
que no vuelven otra vez.
en ese correr a ninguna parte y donde
voy dejando las raíces de mi ser.
Me olvido de apreciar los colores y
las tardes quietas y serenas; ya no veo
las noches de estrellas ni la luz de la aurora
en el amanecer; ya no miro la ternura en los ojos,
ni la sonrisa en los labios.
He perdido la razón del camino
y he encontrado el olvido de vivir…
Marcelino Menéndez González
COMO AGUAS DE RÍO
EN ETERNA BÚSQUEDA
Quiero relajarme y hallar
ese remanso mental deseado,
e imaginar algo que fuera tan bello
antes, que la propia belleza.
Como el tierno despliegue de las olas
sobre la arena, acariciadas por su espuma;
ver los reflejos de luz entre la urdimbre
de hojas tempranas y cómo se adornan
con las primeras candelas del día
el brillo del optimismo en los ojos
de las personas.
Cómo renace la vida cada mañana
sin detenerse y todo gira, bulle y se mueve,
agitándose en una singular rutina de normalidad
que nos impide apreciar, las circunstancias
diferentes que también se crean y amalgaman,
en esa unión eterna de principio y final.
Saber disfrutar de la gran diversidad
de colores con sus tonos, luces y sueños,
y respirar los aromas y la vida misma que existe
en todo lo que nos rodea y llegar a sentir
esa paz y tranquilidad interior que sea capaz,
de darnos la armonía deseada en nuestro estado de ánimo…
Marcelino Menéndez González
ese remanso mental deseado,
e imaginar algo que fuera tan bello
antes, que la propia belleza.
Como el tierno despliegue de las olas
sobre la arena, acariciadas por su espuma;
ver los reflejos de luz entre la urdimbre
de hojas tempranas y cómo se adornan
con las primeras candelas del día
el brillo del optimismo en los ojos
de las personas.
Cómo renace la vida cada mañana
sin detenerse y todo gira, bulle y se mueve,
agitándose en una singular rutina de normalidad
que nos impide apreciar, las circunstancias
diferentes que también se crean y amalgaman,
en esa unión eterna de principio y final.
Saber disfrutar de la gran diversidad
de colores con sus tonos, luces y sueños,
y respirar los aromas y la vida misma que existe
en todo lo que nos rodea y llegar a sentir
esa paz y tranquilidad interior que sea capaz,
de darnos la armonía deseada en nuestro estado de ánimo…
Marcelino Menéndez González
LA VIDA ES UN SOÑAR

A veces llegamos a saber
que algo es verdad,
porque alcanzamos a verlo;
aunque lo esencial es invisible
a la vista.
Y también a veces,
la vida es un soñar donde
no rige el tiempo y es cuando
sientes penetrar parte del alma
en el sosiego;
y en la contemplación de las estrellas
de la madrugada, que tanto sugieren
y muestran, permanecer con el pensamiento
abierto en el aire, y preguntándote
si tendrá eco la sombra….
Marcelino Menéndez González
que algo es verdad,
porque alcanzamos a verlo;
aunque lo esencial es invisible
a la vista.
Y también a veces,
la vida es un soñar donde
no rige el tiempo y es cuando
sientes penetrar parte del alma
en el sosiego;
y en la contemplación de las estrellas
de la madrugada, que tanto sugieren
y muestran, permanecer con el pensamiento
abierto en el aire, y preguntándote
si tendrá eco la sombra….
Marcelino Menéndez González
LARGOS CAMINOS

Cuando me pierdo por la vieja memoria,
recuerdo haber sufrido largos caminos
amontonando olvido; y donde el frío
se hacía más osco, escuchaba el silencio
de las palabras no dichas…
y me sentía más lejos preguntando
quien llenaba voz y oído, quien mis vacíos,
hasta llegar a inventar lo que no existía.
Soñaba paladear la dulzura de un sentimiento
y la sensibilidad de una caricia y como
los troncos de los árboles, sufriendo la amargura
de la soledad y sin saber qué hacer.
Siguió el ritmo de la vida y no sabiendo
donde estabas…¡llegaste tú!
y fue cuando se estremeció mi interior
de emociones intensas y cobraron alma
todas las cosas.
Marcelino Menéndez González
recuerdo haber sufrido largos caminos
amontonando olvido; y donde el frío
se hacía más osco, escuchaba el silencio
de las palabras no dichas…
y me sentía más lejos preguntando
quien llenaba voz y oído, quien mis vacíos,
hasta llegar a inventar lo que no existía.
Soñaba paladear la dulzura de un sentimiento
y la sensibilidad de una caricia y como
los troncos de los árboles, sufriendo la amargura
de la soledad y sin saber qué hacer.
Siguió el ritmo de la vida y no sabiendo
donde estabas…¡llegaste tú!
y fue cuando se estremeció mi interior
de emociones intensas y cobraron alma
todas las cosas.
Marcelino Menéndez González
05 septiembre 2010
AL ESCRIBIR

Encerrado en el aire de mi habitación,
al escribir, quiero mimar cada palabra
con la sensibilidad de la delicadeza,
y la capacidad de poder expresar la sensación
de desentrañar las cosas:
como la del espíritu que se posa en el tiempo
y el espacio, y contempla la luz..
con el deseo de ver en ella ese horizonte de paz
que tanto anhelamos, haciendo de ello
una bella filosofía de vida.
Y si las palabras pueden crecer hacia esa luz,
perfilar los detalles en los filtros de la mente,
convirtiendo los instintos en una realidad transparente,
y los propósitos en verdades absolutas, mecidos
en el columpio del mejor estado de ánimo
abrigados con el calor de la esperanza.
Aprendiendo de esa manera, a saber libar
toda la energía positiva generada, enriqueciendo
la esencia de esa forma de vida.
Marcelino Menéndez González
al escribir, quiero mimar cada palabra
con la sensibilidad de la delicadeza,
y la capacidad de poder expresar la sensación
de desentrañar las cosas:
como la del espíritu que se posa en el tiempo
y el espacio, y contempla la luz..
con el deseo de ver en ella ese horizonte de paz
que tanto anhelamos, haciendo de ello
una bella filosofía de vida.
Y si las palabras pueden crecer hacia esa luz,
perfilar los detalles en los filtros de la mente,
convirtiendo los instintos en una realidad transparente,
y los propósitos en verdades absolutas, mecidos
en el columpio del mejor estado de ánimo
abrigados con el calor de la esperanza.
Aprendiendo de esa manera, a saber libar
toda la energía positiva generada, enriqueciendo
la esencia de esa forma de vida.
Marcelino Menéndez González
ESPACIOS VACÍOS

Quiero, al contemplar esos espacios
que aún permanecen vacíos, poder llenarlos
de contenido capaz de crear e impregnar,
una forma de expresión distinta que abarque
toda la incertidumbre de lo esperado,
sin perder su intensidad emocional.
Quisiera tal vez que fuera, como los verdes arrancados
a la tierra desparramándose ante la vista
más allá de un suspiro, -de forma natural
sin pinceladas de adorno- o como figuras
escondidas entre luces y sombras marcando
su perfil en el horizonte o como un detalle más
de la vida, contemplar como discurren las aguas
libres de un río con sus meandros acariciando
orillas , en busca del confín de su mar…
Y con el vaivén de la vida, como las astillas
del bosque, dejar la puerta abierta
por si alguien regresa…
Marcelino Menéndez González
que aún permanecen vacíos, poder llenarlos
de contenido capaz de crear e impregnar,
una forma de expresión distinta que abarque
toda la incertidumbre de lo esperado,
sin perder su intensidad emocional.
Quisiera tal vez que fuera, como los verdes arrancados
a la tierra desparramándose ante la vista
más allá de un suspiro, -de forma natural
sin pinceladas de adorno- o como figuras
escondidas entre luces y sombras marcando
su perfil en el horizonte o como un detalle más
de la vida, contemplar como discurren las aguas
libres de un río con sus meandros acariciando
orillas , en busca del confín de su mar…
Y con el vaivén de la vida, como las astillas
del bosque, dejar la puerta abierta
por si alguien regresa…
Marcelino Menéndez González
FUE UN REMANSO

Mientras el sol se derrumba
en el borde del horizonte, aún
con una frágil resolana,
explota tal diversidad de matices
de una policromía tan increíble,
que llena todos los espacios callados
surgidos del silencio, con la agonía
de esa luminosidad.
Esta vez ha sido un ocaso distinto,
quizá por el sitio en el que lo contemplaba,
tal vez por la compañía mental con la que estaba,
o acaso por sentir vibrar una armonía
en la que surgía una empatía tan sincera,
como mi alma añoraba…
Fue un remanso en el que viví un instante
único e irrepetible…
Marcelino Menéndez González
en el borde del horizonte, aún
con una frágil resolana,
explota tal diversidad de matices
de una policromía tan increíble,
que llena todos los espacios callados
surgidos del silencio, con la agonía
de esa luminosidad.
Esta vez ha sido un ocaso distinto,
quizá por el sitio en el que lo contemplaba,
tal vez por la compañía mental con la que estaba,
o acaso por sentir vibrar una armonía
en la que surgía una empatía tan sincera,
como mi alma añoraba…
Fue un remanso en el que viví un instante
único e irrepetible…
Marcelino Menéndez González
MÍSTICA
PENSAR QUE SUEÑO

Cierro los ojos para pensar que sueño
ensimismado en mi propia reflexión,
tratando de cincelar los propósitos
estrujando los recuerdos en la memoria,
como una historia desguazada
de vías muertas, en estaciones abandonadas.
Todo cobijado de un frío de tristeza desolada
y, a pesar de la desgana y el cansancio
queriendo llenar los espacios de mi horizonte,
surge de improviso la visión de una luz intensa
que me ilumina y me conduce por un camino
de sugestiva ingenuidad, en el que percibo
un contorno cercano en el que tus ojos
hacen todo mi paisaje.
Es cuando el helado invierno se derrumba
y vencido, deja paso a esa deseada primavera en que
la reconciliación abraza todos los rincones,
y tu mirada irradia la paz y el sosiego
que mi alma necesita sintiendo renacer un nuevo día.
Marcelino Menéndez González
ensimismado en mi propia reflexión,
tratando de cincelar los propósitos
estrujando los recuerdos en la memoria,
como una historia desguazada
de vías muertas, en estaciones abandonadas.
Todo cobijado de un frío de tristeza desolada
y, a pesar de la desgana y el cansancio
queriendo llenar los espacios de mi horizonte,
surge de improviso la visión de una luz intensa
que me ilumina y me conduce por un camino
de sugestiva ingenuidad, en el que percibo
un contorno cercano en el que tus ojos
hacen todo mi paisaje.
Es cuando el helado invierno se derrumba
y vencido, deja paso a esa deseada primavera en que
la reconciliación abraza todos los rincones,
y tu mirada irradia la paz y el sosiego
que mi alma necesita sintiendo renacer un nuevo día.
Marcelino Menéndez González
03 agosto 2010
OÍ VOCES

Emocionado en el recuerdo
en medio de una soledad desnuda,
oí voces llorando en mi interior
en ese viaje invisible que hacemos
por dentro, como viajeros del tiempo
recorriendo caminos hacia las respuestas
a tantas cosas, ignorando que están ahí.
A veces las buscamos queriendo volar
con las alas de los ánimos fatigados o
con la incertidumbre de la ignorancia y
también viviendo momentos transitorios
buscando en la noche el encuentro hacia
el alba, olvidando esa riqueza que existe
sin descubrirla en nuestro propio yo.
Y no tener que permanecer más tiempo, hurgando
en los ojos de la tristeza sino viviendo en
la auténtica realidad de nuestra forma de ser.
Marcelino Menéndez González
en medio de una soledad desnuda,
oí voces llorando en mi interior
en ese viaje invisible que hacemos
por dentro, como viajeros del tiempo
recorriendo caminos hacia las respuestas
a tantas cosas, ignorando que están ahí.
A veces las buscamos queriendo volar
con las alas de los ánimos fatigados o
con la incertidumbre de la ignorancia y
también viviendo momentos transitorios
buscando en la noche el encuentro hacia
el alba, olvidando esa riqueza que existe
sin descubrirla en nuestro propio yo.
Y no tener que permanecer más tiempo, hurgando
en los ojos de la tristeza sino viviendo en
la auténtica realidad de nuestra forma de ser.
Marcelino Menéndez González
LA MÚSICA

Let the music play. Barry White
Ven y sube,
sube conmigo a la música y que suene
hasta que haya desaparecido la tristeza…
Dejémosla que venga hasta que desaparezca
mi dolor, utilizando los impulsos
y las sensaciones, sin tener que dar
ninguna explicación…
Estabilizando y armonizando las reacciones
sin enterrar el sentido común y sí hallar
el gusto y el disfrute de las cosas,
sabiéndolas vivir, sin que la fuerza de ánimo
nos abandone…
Ven, ven y sube conmigo a la música que suene
una y otra vez, permaneciendo así,
en el columpio de ese incomparable
equilibrio melódico y donde siempre te esperaré…
Marcelino Menéndez González
INCONCLUSO

Es el llegar al silencio, a la soledad a las sombras,
y perdido en el laberinto del vivir
con el tiempo agotado, -sabiendo quién se es-
llegar al vacío donde ya no hay nadie en el espejo,
en ese sin regreso, donde se halla…el final.
Y pensar que sólo quería que existiera ahora,
como entonces….
Marcelino Menéndez González
y perdido en el laberinto del vivir
con el tiempo agotado, -sabiendo quién se es-
llegar al vacío donde ya no hay nadie en el espejo,
en ese sin regreso, donde se halla…el final.
Y pensar que sólo quería que existiera ahora,
como entonces….
Marcelino Menéndez González
05 julio 2010
CUANDO SOPLE EL VIENTO

Quiero hallar el aliciente de un nuevo camino
y la rutina me lo impide; obstaculiza los intentos
de iniciarlo, haciendo surgir lo imprevisto
y ahí estoy, estático e inseguro como si fuera,
no lo primero ni lo último sino lo único que quiero hacer.
Y es que deseo mirarme en un rostro del que emane
al unísono, la sonrisa en los labios y en la mirada;
esa sonrisa que no empobrece a nadie
y si enriquece al que la recibe… y tú eres esa respuesta…
Eres el aroma que ,me gusta, la mirada que quiero ver,
y eres la que me hace sentir así…y yo no puedo fingir
que no te veo y tú… ¿es que no ves que eres tú?...
como el transcurrir silencioso de la armonía, el bienestar
de una agradable brisa, el remanso tranquilo de un arroyo,
la caricia de un rocío matinal o la noche plagada
de estrellas, con la luz de luna reflejando el sol.
Eres como lo diáfano,, lo sutil y verdadero,
como la realidad de cada día surgiendo
en cada amanecer y eres…lo irrepetible
de una maravilla; eres pues, la senda que tanto
sueño y tanto ansío andar…
Aunque quizá la respuesta llegue, cuando sople
el viento…
Marcelino Menéndez González
y la rutina me lo impide; obstaculiza los intentos
de iniciarlo, haciendo surgir lo imprevisto
y ahí estoy, estático e inseguro como si fuera,
no lo primero ni lo último sino lo único que quiero hacer.
Y es que deseo mirarme en un rostro del que emane
al unísono, la sonrisa en los labios y en la mirada;
esa sonrisa que no empobrece a nadie
y si enriquece al que la recibe… y tú eres esa respuesta…
Eres el aroma que ,me gusta, la mirada que quiero ver,
y eres la que me hace sentir así…y yo no puedo fingir
que no te veo y tú… ¿es que no ves que eres tú?...
como el transcurrir silencioso de la armonía, el bienestar
de una agradable brisa, el remanso tranquilo de un arroyo,
la caricia de un rocío matinal o la noche plagada
de estrellas, con la luz de luna reflejando el sol.
Eres como lo diáfano,, lo sutil y verdadero,
como la realidad de cada día surgiendo
en cada amanecer y eres…lo irrepetible
de una maravilla; eres pues, la senda que tanto
sueño y tanto ansío andar…
Aunque quizá la respuesta llegue, cuando sople
el viento…
Marcelino Menéndez González
PRESENTIMIENTO

Vivo la sensación de un presentimiento
que me hace intuir que algo se mueve
dentro de mi; es el sentir el nacer una pizca
nueva, inocente, limpia, pero muy diferente
e intensa; diría que es la expresión más cálida
de un sentimiento.
Es percibir la tranquilidad y el sosiego,
del transcurrir apacible de las aguas de un arroyuelo,
sin apenas ruido para no despertar a los silencios,
y con un leve chasquido que te permite notar
y asociar reflexiones diversas, sensibilizando
tu consciencia.
Enlazando así mismo estados de ánimo positivos,
que alimenten actitudes responsables, serias
y plenas de sentido, capaces de brindar comprensión
y afecto.
Sin duda es algo especial y muy grato;
es el sentirse bien y a gusto consigo mismo
Marcelino Menéndez González
que me hace intuir que algo se mueve
dentro de mi; es el sentir el nacer una pizca
nueva, inocente, limpia, pero muy diferente
e intensa; diría que es la expresión más cálida
de un sentimiento.
Es percibir la tranquilidad y el sosiego,
del transcurrir apacible de las aguas de un arroyuelo,
sin apenas ruido para no despertar a los silencios,
y con un leve chasquido que te permite notar
y asociar reflexiones diversas, sensibilizando
tu consciencia.
Enlazando así mismo estados de ánimo positivos,
que alimenten actitudes responsables, serias
y plenas de sentido, capaces de brindar comprensión
y afecto.
Sin duda es algo especial y muy grato;
es el sentirse bien y a gusto consigo mismo
Marcelino Menéndez González
RINCONES SIN LUZ

Estoy y me siento receptivo a muchas cosas;
son sensaciones como la de saber que las estrellas
que no ves, siempre siguen ahí…
Y siguiendo el camino de la reflexión,
encontrar y contemplar el rostro del horizonte,
pudiendo disfrutar el oro crepuscular de un paisaje
de aguas mansas y en los mundos del sentimiento
matizarlo todo con la belleza de la plenitud y el universo
de la sensibilidad.
Sintiendo así, en lo profundo del encantamiento interior,
la lectura de lo sublime y lo tierno.
Aprender a alumbrar los rincones despojados de luz
cuando todo oscurece, con el resplandor de las luces
del amor y aceptar que muchas veces, por largo
y deliciosamente maravilloso que nos parezca el silencio,
siempre existirá la palabra que lo rompa
Marcelino Menéndez González
son sensaciones como la de saber que las estrellas
que no ves, siempre siguen ahí…
Y siguiendo el camino de la reflexión,
encontrar y contemplar el rostro del horizonte,
pudiendo disfrutar el oro crepuscular de un paisaje
de aguas mansas y en los mundos del sentimiento
matizarlo todo con la belleza de la plenitud y el universo
de la sensibilidad.
Sintiendo así, en lo profundo del encantamiento interior,
la lectura de lo sublime y lo tierno.
Aprender a alumbrar los rincones despojados de luz
cuando todo oscurece, con el resplandor de las luces
del amor y aceptar que muchas veces, por largo
y deliciosamente maravilloso que nos parezca el silencio,
siempre existirá la palabra que lo rompa
Marcelino Menéndez González
SAKURA

A veces, sólo a veces,
con los matices simples de lo espontáneo,
siento estremecerse el alma
en una dulce armonía de luz de colores diversos,
llenando de viva emoción
la orilla profunda del sentimiento,
y lo más pleno y sensible del espíritu…
Y como blancas flores del cerezo, caer de sus ramas
en plenitud, sin marchitarse…
celebrando la vida sabia de la naturaleza,
con el símbolo de la delicadeza…
Marcelino Menéndez González
con los matices simples de lo espontáneo,
siento estremecerse el alma
en una dulce armonía de luz de colores diversos,
llenando de viva emoción
la orilla profunda del sentimiento,
y lo más pleno y sensible del espíritu…
Y como blancas flores del cerezo, caer de sus ramas
en plenitud, sin marchitarse…
celebrando la vida sabia de la naturaleza,
con el símbolo de la delicadeza…
Marcelino Menéndez González
02 junio 2010
AMBICIOSO ANHELO

A veces, como el cuerpo y la sombra,
lo real y la apariencia, así surge el sueño
de una poesía que viene hacia mí y cuyos
versos escucho, con el aire de la mañana.
Es el sueño del que uno se despierta una sola vez
y que te hace ver,- por la curva del cielo-, como vuela
el sol en esa bóveda celeste bajo las estrellas
y como alas de un pegaso se detienen, generando
la chispa de la inspiración…
Es la ansiedad manifiesta que sientes y no ves;
es el disfrute de un goce pleno pero intangible
y es la alegría de un estado de ánimo con
la necesidad de trasmitirlo, invadiendo todo
lo que te rodea.
Es cuando en tu ego interior vives la satisfacción
inmensa, de haberlo podido hacer realidad y que
deseas comunicarlo a todos, por el logro de tu
más ambicioso anhelo.
Has logrado crear un poema…
Marcelino Menéndez González
lo real y la apariencia, así surge el sueño
de una poesía que viene hacia mí y cuyos
versos escucho, con el aire de la mañana.
Es el sueño del que uno se despierta una sola vez
y que te hace ver,- por la curva del cielo-, como vuela
el sol en esa bóveda celeste bajo las estrellas
y como alas de un pegaso se detienen, generando
la chispa de la inspiración…
Es la ansiedad manifiesta que sientes y no ves;
es el disfrute de un goce pleno pero intangible
y es la alegría de un estado de ánimo con
la necesidad de trasmitirlo, invadiendo todo
lo que te rodea.
Es cuando en tu ego interior vives la satisfacción
inmensa, de haberlo podido hacer realidad y que
deseas comunicarlo a todos, por el logro de tu
más ambicioso anhelo.
Has logrado crear un poema…
Marcelino Menéndez González
ESPERO LOGRARLO

Cursan los días sin grandes cambios
en el recuadro de la vida y es que tengo
cada vez menos tiempo, de aquí en adelante.
La luz de la aurora invade las sombras
que regresan a las sombras y es cuando
la mañana aparece a mis pies..
Vuelve el dolor no dicho y la esperanza
que te mantiene como humano y es
que mi alma tiene prisa y quiero la esencia,
porque lo esencial es lo que hace que la vida
valga la pena de vivirla, con la intensidad
que sólo la madurez puede dar.
Y, a pesar de que lo que está quieto no se agita,
seguir caminando con los demás, como
ese último camello de una fila en el desierto
pero habiendo sabido encontrar la paz en la conciencia,
consolándome en sonreir en lugar de llorar,
y callar con ganas de gritar.
De verdad, espero lograrlo.
Marcelino Menéndez González
en el recuadro de la vida y es que tengo
cada vez menos tiempo, de aquí en adelante.
La luz de la aurora invade las sombras
que regresan a las sombras y es cuando
la mañana aparece a mis pies..
Vuelve el dolor no dicho y la esperanza
que te mantiene como humano y es
que mi alma tiene prisa y quiero la esencia,
porque lo esencial es lo que hace que la vida
valga la pena de vivirla, con la intensidad
que sólo la madurez puede dar.
Y, a pesar de que lo que está quieto no se agita,
seguir caminando con los demás, como
ese último camello de una fila en el desierto
pero habiendo sabido encontrar la paz en la conciencia,
consolándome en sonreir en lugar de llorar,
y callar con ganas de gritar.
De verdad, espero lograrlo.
Marcelino Menéndez González
EXTRAÑOS EN LA NOCHE

Ignorando el porqué, he vuelto a sentir
lo que en ese momento determinado sentí.
Me encontré de repente envuelto por la noche,
las calles desiertas, y caía una ligera lluvia
que salpicaba de añoranza las farolas de luz,
surgiendo un eco lejano de una música que
identifiqué como “Extraños en la noche.”
Fue entonces cuando sentí y viví una
espesa y profunda soledad y las gotas de lluvia
se mezclaron en mis mejillas con lágrimas
de un llanto que surgía de mi interior,
acompañado de un gran dolor.
Ese momento se volvió eterno en el tiempo
porque ,estuvo lleno de pena y de una tristeza
única que me abrazó con desesperación; la razón
era que, ya no estabas tú…y no sabía donde encontrarte.
Supe que te habías ido para siempre
sin habérmelo podido decir y ello originó
que ésta vivencia se acrecentara en el transcurso
de los años, con la nostalgia de aquellos recuerdos
maravillosos vividos y que siguen formando parte
de mi vida y que de vez en cuando brotan -como ahora-
y lo hacen adornándose cada vez de mayor belleza,
aunque con la evocación de ese aciago día.
Marcelino Menéndez González
lo que en ese momento determinado sentí.
Me encontré de repente envuelto por la noche,
las calles desiertas, y caía una ligera lluvia
que salpicaba de añoranza las farolas de luz,
surgiendo un eco lejano de una música que
identifiqué como “Extraños en la noche.”
Fue entonces cuando sentí y viví una
espesa y profunda soledad y las gotas de lluvia
se mezclaron en mis mejillas con lágrimas
de un llanto que surgía de mi interior,
acompañado de un gran dolor.
Ese momento se volvió eterno en el tiempo
porque ,estuvo lleno de pena y de una tristeza
única que me abrazó con desesperación; la razón
era que, ya no estabas tú…y no sabía donde encontrarte.
Supe que te habías ido para siempre
sin habérmelo podido decir y ello originó
que ésta vivencia se acrecentara en el transcurso
de los años, con la nostalgia de aquellos recuerdos
maravillosos vividos y que siguen formando parte
de mi vida y que de vez en cuando brotan -como ahora-
y lo hacen adornándose cada vez de mayor belleza,
aunque con la evocación de ese aciago día.
Marcelino Menéndez González
INTENCIONES

Siento que debo detener mi andar y recapacitar
para comprender, el delicado equilibrio de la vida.
Y es que no se puede seguir persiguiendo el arco iris
porque como surge, desaparece y es que nunca acabas
de acercarte a él, porque siempre se aleja…
Y la vida no funciona así como uno quiere, y hay
que rechazar muchas veces lo cuestionable y acercarnos
a lo justo y adecuado a nuestro forma de ser y sentir
no permaneciendo siempre asidos a la fe y a la esperanza,
como recurridos recursos, -que a veces no llegan-
sino aferrarnos a la entereza y al carácter, aprendiendo
a saber enfrentarnos a las vicisitudes, con la capacidad
de solucionarlas en positivo, a base de tenacidad,
esfuerzo y decisión.
Disipar las brumas del horizonte para apreciar la claridad
y la luz, consiguiendo con ello en cada nuevo día,
un renovado estado de ánimo apoyado en un sereno bienestar
sabiendo, que existen esos remansos capaces de hacernos
disfrutar lo mismo del olvidado gorjeo de los pájaros,
que de una plácida tarde contemplando el ocaso y su arrebol.
Marcelino Menéndez González
para comprender, el delicado equilibrio de la vida.
Y es que no se puede seguir persiguiendo el arco iris
porque como surge, desaparece y es que nunca acabas
de acercarte a él, porque siempre se aleja…
Y la vida no funciona así como uno quiere, y hay
que rechazar muchas veces lo cuestionable y acercarnos
a lo justo y adecuado a nuestro forma de ser y sentir
no permaneciendo siempre asidos a la fe y a la esperanza,
como recurridos recursos, -que a veces no llegan-
sino aferrarnos a la entereza y al carácter, aprendiendo
a saber enfrentarnos a las vicisitudes, con la capacidad
de solucionarlas en positivo, a base de tenacidad,
esfuerzo y decisión.
Disipar las brumas del horizonte para apreciar la claridad
y la luz, consiguiendo con ello en cada nuevo día,
un renovado estado de ánimo apoyado en un sereno bienestar
sabiendo, que existen esos remansos capaces de hacernos
disfrutar lo mismo del olvidado gorjeo de los pájaros,
que de una plácida tarde contemplando el ocaso y su arrebol.
Marcelino Menéndez González
LA BELLEZA DEL AMOR

No sé qué espíritus de inspiración
se elevan conmigo, hacia esos confines
de excelsitud, que son capaces de unir
el lazo de la melodía y la armonía…
Y que de ellos surjan vibraciones sutiles
de sentimientos en plenitud, capaces
de trasmitir sensaciones únicas de un equilibrio
total y único, en el que se hallan abrazadas
en el alma, la expresión más exquisita de la
música y la belleza del amor sublime.
Marcelino Menéndez González
se elevan conmigo, hacia esos confines
de excelsitud, que son capaces de unir
el lazo de la melodía y la armonía…
Y que de ellos surjan vibraciones sutiles
de sentimientos en plenitud, capaces
de trasmitir sensaciones únicas de un equilibrio
total y único, en el que se hallan abrazadas
en el alma, la expresión más exquisita de la
música y la belleza del amor sublime.
Marcelino Menéndez González
LA ESPERA

Vivo con la sensación de estar esperando algo;
siempre la siento e ignoro qué es.
Un eterno busco y no encuentro que a ratos,
me invade de incertidumbre; las palabras
que me acompañarían para poder describirlo,
no se donde están y mi caminar sigue
acompañado de vacío…
Es la interrogación en las preguntas
y el silencio en las respuestas, es como
el zumbido de un insecto que no se ve
y todo se mantiene como algo misterioso
y mágico.
A veces descubro mi miedo y escribo
con el ánimo de resolver esa nebulosa interna,
que tanto me inquieta y sobrecoge, aunque sé,
que cuando menos lo espere con callada quietud,
como algo subliminal, ¡llegará!...
Marcelino Menéndez González
siempre la siento e ignoro qué es.
Un eterno busco y no encuentro que a ratos,
me invade de incertidumbre; las palabras
que me acompañarían para poder describirlo,
no se donde están y mi caminar sigue
acompañado de vacío…
Es la interrogación en las preguntas
y el silencio en las respuestas, es como
el zumbido de un insecto que no se ve
y todo se mantiene como algo misterioso
y mágico.
A veces descubro mi miedo y escribo
con el ánimo de resolver esa nebulosa interna,
que tanto me inquieta y sobrecoge, aunque sé,
que cuando menos lo espere con callada quietud,
como algo subliminal, ¡llegará!...
Marcelino Menéndez González
SER YO

Es lo que llevo de desconocido en mí mismo,
lo que me hace ser yo.
Paul Valéry
A veces, mis palabras salen de otra voz,
de otra persona que me habita y no conozco
pero sé lo que siente, y sé también
que no soy yo, aunque vive en mí.
Tan diferentes somos los dos, en el mismo cuerpo…
Y es lo que llevo de desconocido en mi mismo,
lo que me hace ser yo.
lo que me hace ser yo.
Paul Valéry
A veces, mis palabras salen de otra voz,
de otra persona que me habita y no conozco
pero sé lo que siente, y sé también
que no soy yo, aunque vive en mí.
Tan diferentes somos los dos, en el mismo cuerpo…
Y es lo que llevo de desconocido en mi mismo,
lo que me hace ser yo.
Marcelino Menéndez González
03 mayo 2010
EN LA BÚSQUEDA

Veo las olas rompiendo en los espigones,
salpicándome con su espuma, haciéndome
revivir aquellos momentos, en que la ternura
perfumó con su paso mis sueños.
Con el fervor de la lucidez positiva
y la lluvia del sol, digo que me gustan
algunas tardes tristes, porque me llenan
de melancolía y entonces parece,
como si los sentimientos cobraran
un mayor significado y se deslizaran
con una nítida transparencia…
Son esos momentos en los que me sumerjo,
con la sensación de penetrar en busca
de lo intangible e inefable, como si fueran
paredes sin aristas, o como si mi corazón
tuviera que caber en un poema;
y continúo queriendo hallar esa mirada de mirar
intenso en la que me perdí, entre la pasión
y la razón, lo real y la apariencia.
Y sin dar explicaciones,- porque hay quien no
las necesitaría y otros a quien dándolas,
no me escucharían-, me sitúo donde nadie lo creería,
si supiera lo que deshecho y se sorprendería de
lo mucho que conservo, para alcanzar mi propósito.
salpicándome con su espuma, haciéndome
revivir aquellos momentos, en que la ternura
perfumó con su paso mis sueños.
Con el fervor de la lucidez positiva
y la lluvia del sol, digo que me gustan
algunas tardes tristes, porque me llenan
de melancolía y entonces parece,
como si los sentimientos cobraran
un mayor significado y se deslizaran
con una nítida transparencia…
Son esos momentos en los que me sumerjo,
con la sensación de penetrar en busca
de lo intangible e inefable, como si fueran
paredes sin aristas, o como si mi corazón
tuviera que caber en un poema;
y continúo queriendo hallar esa mirada de mirar
intenso en la que me perdí, entre la pasión
y la razón, lo real y la apariencia.
Y sin dar explicaciones,- porque hay quien no
las necesitaría y otros a quien dándolas,
no me escucharían-, me sitúo donde nadie lo creería,
si supiera lo que deshecho y se sorprendería de
lo mucho que conservo, para alcanzar mi propósito.
Marcelino Menéndez González
A TU MANERA

Los momentos sustanciales son los más silenciosos
y me parece a veces, como si navegara en el vacío
donde hay espacios en los que me pierdo, y son
la soledad y el miedo y sin embargo existe luz…
Luz que me ilumina de esperanza en ese caminar
errante, hacia la realidad que tantas veces
nos resistimos a aceptar y en la que no pensamos
en lo que tenemos, sino en lo que nos falta.
Y donde todo y nada parece entre lo perdido
y lo ganado, entre lo sufrido y lo gozado, entre
lo reído y lo llorado y es entonces cuando
nos llega el final; y entre el parecer y el ser,
con nudos en la garganta te das cabal cuenta,
de que el tránsito de tu vida ha sido simplemente…
a tu manera.
y me parece a veces, como si navegara en el vacío
donde hay espacios en los que me pierdo, y son
la soledad y el miedo y sin embargo existe luz…
Luz que me ilumina de esperanza en ese caminar
errante, hacia la realidad que tantas veces
nos resistimos a aceptar y en la que no pensamos
en lo que tenemos, sino en lo que nos falta.
Y donde todo y nada parece entre lo perdido
y lo ganado, entre lo sufrido y lo gozado, entre
lo reído y lo llorado y es entonces cuando
nos llega el final; y entre el parecer y el ser,
con nudos en la garganta te das cabal cuenta,
de que el tránsito de tu vida ha sido simplemente…
a tu manera.
Marcelino Menéndez González
EL RECUERDO

Me pareció como si su cuerpo
llegara del sol y su alma de la lluvia,
limpia como cielo de abril,
leve como brisa matinal y como si
toda ella fuera la caricia del silencio…
Creó una nueva energía en mi vida
poniendo paz con mi pasado y cerrando
la herida abierta del remordimiento;
con ello me hizo amalgamar nuevos sueños
para continuar el viaje, uniendo mis deseos
más íntimos ya que sentía que era verdad,
y lo veían mis ojos…
Pero de repente todo cambió y tal como vino,
desapareció… y me dejó en un encuentro,
sin encuentro y su ausencia creando
todas las ausencias, formando con su añoranza
el matiz de una leyenda y así ha permanecido
constante en mi horizonte, ya que supo crear
en mi interior un increíble equilibrio emocional,
que me permite seguir llevando la vida en armonía,
como si fuera una suave lluvia capaz de rociar mis raíces,
en silencio, serena y mansamente, con la esencia
de su recuerdo.
llegara del sol y su alma de la lluvia,
limpia como cielo de abril,
leve como brisa matinal y como si
toda ella fuera la caricia del silencio…
Creó una nueva energía en mi vida
poniendo paz con mi pasado y cerrando
la herida abierta del remordimiento;
con ello me hizo amalgamar nuevos sueños
para continuar el viaje, uniendo mis deseos
más íntimos ya que sentía que era verdad,
y lo veían mis ojos…
Pero de repente todo cambió y tal como vino,
desapareció… y me dejó en un encuentro,
sin encuentro y su ausencia creando
todas las ausencias, formando con su añoranza
el matiz de una leyenda y así ha permanecido
constante en mi horizonte, ya que supo crear
en mi interior un increíble equilibrio emocional,
que me permite seguir llevando la vida en armonía,
como si fuera una suave lluvia capaz de rociar mis raíces,
en silencio, serena y mansamente, con la esencia
de su recuerdo.
Marcelino Menéndez González
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