15 abril 2012

ENCANTAMIENTO


Toda la luz de la tierra la verá un día el
hombre, por la ventana de una
lágrima.
León Felipe.

Cuando se incorpora el misterio
a la leyenda, con el paso del tiempo,
sigue rescatándose de la oscuridad
con la altura luminosa del conocimiento,
la esencia de la vida; descubriendo
perfiles ignorados de estrellas y vientos
descalzos y perdidos, en el infinito camino
de múltiples asombros y desconciertos.

Y nos permite, a pesar de los percances
como llamas cambiantes de una hoguera,
poder penetrar por los pequeños resquicios
de la bondad, y llegar a descubrir
la inmensa belleza del alma de las cosas.

Marcelino Menéndez González

CONCORDIA


Son, de esas tardes apacibles
que transcurren sin darnos cuenta,
pero que nos colman de beneplácito
el poder vivirlas, al dejarnos
una especial sensación de lo grato
porque en sí, ya lo abarcan todo
con el fondo de su esencia, por los
momentos compartidos y sutilmente
sentidos en el disfrute de una dulce armonía
y placidez, en el regazo del tiempo.

Marcelino Menéndez González

DESPERTAR


Quiero descubrir cada vez algo nuevo;
ya que a veces, ni yo mismo se lo que siento,
como si mis poemas fuesen llevados por el viento,
buscando el rocío de un nuevo día
y éste, se hubiera roto en el anhelo de lograrlo,
y entonces hurgar en la madrugada de tu propio ser
encontrando, que no es suficiente querer despertar,
sino ¡despertar!...

Para encontrar, primero buscar y buscar soluciones
internas no es nada fácil, sobre todo para diferenciar
las cosas que uno quiere, a las que uno puede,
fijando sus límites sin crear sombras en la razón
y lograr conseguir seguir siendo uno mismo,
como el arco-iris, manteniendo su color.

Marcelino Menéndez González

EL ESPÍRITU DEL SENTIMIENTO


No sé si nace,
si brota o emana,
si surge o florece,
si brilla o resplandece;
lo que sé, es que es
¡el despertar!

Que existe, que está,
que vive y que mora dentro de mí
porque ¡lo siento!,
en lo más íntimo de mi cuerpo...
es, ¡ la luz del sentimiento!
y si logro verla, veré en su espíritu
reflejado en el mío tal vez,
el amor verdadero aunque sea
a través, del resquicio de una lágrima. 

Marcelino Menéndez González

LA VOZ DE UN POEMA


Cuando se viste el silencio
de constantes espacios insonoros,
me hace sentir esos extensos vacíos de sonidos
vagando en el éter sutil y sublime, que me trasmite
un fluido imponderable que me llena con la luz
de la inspiración, y me hacen sentir el ser capaz
de crear mil emociones.

Que me encaminan
a un horizonte de palabras que emanan de mi interior,
plenas de ansias por surgir, plagadas de sensibilidad
y con la esencia más pura del sentimiento.

En el tropel de su manantial
tengo que crear su sentido de existir,
para ser capaces de expresar y trasmitir
mi estado emocional, expresando las vibraciones
que poseen en una simbiosis capaz de estimular
otras sensibilidades.

Habrá nacido entonces la voz sonora y la palabra
escrita, de un poema…

Marcelino Menéndez González

CUÁNTAS COSAS


La vejez es el precio de estar vivo.

Cuántas cosas quise ser y no fui,
cuántas quise sentir y no sentí,
cuántas deseé amar y no amé,
cuántas perdonar y no perdoné,
cuántas olvidar y no olvidé,
y todo lo que ya es imposible de cambiar
subyace en mi interior,
como el caudal de un río que transcurre
con sus aguas y meandros recordándomelo,
en los momentos de reflexión…

Y que me impiden –en ese balance de la vida-,
no hallar aún esa paz interna,
de la que tanto anhelo apreciar y ver su belleza
reflejada para siempre, latiendo conmigo.

Marcelino Menéndez González

LO INTANGIBLE


Se crea en la mente
lo intangible y me impulsa
para que se haga realidad
y, se desprenda y surja
de mi intimidad.

Que no se interrumpa,
que fluya como cauce de infinito
y si tuviera alas de aurora,
realizar ese vuelo hacia
el rumbo de cualquier distancia
y viajar hasta alcanzar,
el más profundo perfil de lo real.

Marcelino Menéndez González

MAGNIFICENCIAS


Contemplé extasiado el ocaso
en el desierto y en las montañas,
ví el despertar de la aurora
en el límite entre cielo y mar,
aprecié lo mágico de los colores
de muy diversas especies florales
y con la lluvia surgir el arco iris;
en mi hombro se posó una mariposa
y ante tales magnificencias,
por un momento sentí...
lo privilegiado y a su vez, lo pobre que soy...


Marcelino Menéndez González

OSCILACIONES


Hay hechos, circunstancias o palabras
que nos marcan para siempre y que llevamos
como una cicatriz latente, a pesar de la perspectiva
de la voluntad de intentar olvidarlos.

Aunque todo sigue perviviendo con el asombro
de existir y como si todo formara
un vasto río de vida; no obstante como si surgiera
del fondo de algo que no sabemos, pero que habita
en nosotros…

Hay gustos y hay hastíos, pero para lograr una vida
interesante, habría que hacer lo que te gusta
y ello, no es fácil.

Al cabo de todo pienso, que por muy frío y desapacible
que sea el invierno, al final nos trae la primavera.

Marcelino Menéndez González

UN ANHELO


Ante mi particular asombro
y en singular desconcierto,
surgió lo imprevisible de un anhelo
con una curiosidad incansable
de tratar de obtener su ansiada realidad.

Y al no conseguirlo, en los espacios
de un instante se hundió en el éter
con un destino que desconozco, en busca
de lo aún no hallado...
¡la propia vida!.


Marcelino Menéndez González

VEHEMENCIA


Cuando se estremece nuestro interior
de fuertes emociones,
y nos hace vibrar hasta la extenuación
convirtiéndolas en energía vital,
es cuando más cerca se puede sentir
el surgir del verdadero centro de la existencia,
-el más íntimo y profundo- del que emanan
los sentimientos más claros, limpios e intensos,
capaces de enriquecer la razón,
de la vida misma…

Marcelino Menéndez González

01 marzo 2012

SIEMPRE HABRÁ ALGO


Me oigo y no me veo;
y no puedo borrar lo que siento,
teniendo que ocultar lo que me hace sufrir,
hasta que sienta que se haya marchado la tristeza.

Y al enfrentarme con la línea del horizonte,
veo caer mi mundo sobre el mar tratando
de no hundirme bajo sus aguas, sino aspirar
el aire crepuscular y resurgir de los ámbitos
de lo sombrío y avanzar, aunque muchas veces
hay que cambiar las existencias surgidas del trayecto,
con la seguridad de que pase lo que pase, siempre
habrá algo de nosotros que no cambiará…

Máxime habiendo logrado dentro de un esfuerzo
prolongado, lo podido de lo posible
abarcando sus límites, y…sabercontinuar.

Marcelino Menéndez González

MUDA RESPUESTA


Mientras duerme la noche,
una silenciosa y muda respuesta me acompaña
y, un sueño…
Y un algo me empuja siempre en esa sombra de la que
ojala pudiera y supiera sacarlo, para llegar
a convertirlo en realidad y recuperar con ello
la armonía de mi propio ritmo interior.

Como la luz y el color pueden iluminar las cosas
y el camino recorrido absorbe la marcha, creo que así
lo que llevo de desconocido de mi mismo es,
lo que me hace ser yo.

Marcelino Menéndez González

EN MI APOSENTO


Cuando estás a solas en el silencio
y oyes el latido de tu propio corazón
y sientes merodear la soledad,
parecen surgir entonces un ritmo de circunstancias
diversas, que te trasladan a la compañía
de recuerdos profundos y como si de repente,
apareciera en ellos la respuesta a lo que siempre
has buscado por todas partes, y de pronto
te das cuenta de que siempre ha estado dentro de ti,
pudiendo ser tu propio credo, tu sentimiento,
y tu razón de ser y de existir.

Pero por sorpresa, oyes el clic de la luz
de tu aposento que se enciende,
y en un instante todo cambia otra vez,
para tener que volver a empezar…

Marcelino Menéndez González

EL VAIVÉN DE UN PÉNDULO



Como en el vaivén y la oscilación de un péndulo,
vivo el soplo de una sombra, tratando
de componer los compases de la partitura de mi vida
sin cuestionarla, sólo viviéndola aunque a veces,
estremeciéndome por dentro con vehemencia inusitada,
olvidándome de dar cada paso sin correr,
sabiendo que el camino es el mismo.

Es cuando aquilato el poder ver, el ritual del amanecer
y percibo que, cuando el amor es más sutil,
se vuelve la esencia de muchas cosas, sobre todo,
cuando emerge la espontaneidad de la ternura
y la sensibilidad se vuelve una fuente de energía precisa.

Otras, sintiendo que el cauce no debe esclavizar al río,
ni el buscar el centro de gravedad de una sortija,
sólo tomar conciencia de apreciar lo posible y ser
cada vez más consciente, de que no basta un espejo
para que uno se vea, sino la necesidad de reconocerse en él.

Marcelino Menéndez González

24 febrero 2012

MI SENTIR


Lo permanente es funcional y forma una materia
apta para entrar en todas las combinaciones.

Veo en lontananza los horizontes de sueños,
que al no realizarlos, me impidieron encontrar
lo que buscaba….

Y ello creó en mi el deseo de tener algo
permanente, algo que no se me pudiera arrebatar,
como la fuerza de voluntad, el respeto a mí mismo,
la verdad y el entusiasmo.

Analicé que tengo sólo una vida y he querido vivirla
con la intensidad de aprovechar cada segundo, de
cada minuto, de cada hora y día siempre, con el
propósito de lo positivo, sin arrojar leña al fuego
de mi propio desconcierto cuando surja lo adverso.

Y cuando las cosas no tienen sentido, es que
no lo tienen, y sin embargo siguen surgiendo
sin establecer límites y ante la idea de padecerlas,
aceptar que están ahí y seguirán estando ahí,
a pesar de los pesares.

Y no por ello dejaré de seguir disfrutando
de la magia del aire viendo al colibrí levitar flotando
y aspirando el polen de las flores y como el otoño
desnuda las ramas, adornando con su pálida luz
los días cortos, haciendo surgir la melancolía
en cada atardecer…

Marcelino Menéndez González

MELODÍA DE AMOR


Mientras los sentimientos danzan
dulcemente al compás de la armonía
de un deleite musical en plenitud,
surge el resplandor donde lo sublime
va de la mano de lo mágico, en la magnífica
creación de lo bello.

Son momentos únicos llenando los espacios
de sueños y fantasía, capaces de pervivir
por siempre, uniendo la afinidad
entre la sensibilidad y el espíritu de las cosas,
con la melodía universal del amor…

Marcelino Menéndez González

LAS MISMAS INTERROGACIONES


Siempre he tenido la sensación
de un algo interno que no he sido capaz
de explicar; ¿son percepciones vagas?,
¿son acaso reflexiones profundas
que no tienen límite definido?
¿qué subyace en uno que no sea
la propia conciencia?...

¿Hay algo de energía en ese misterio?,
¿es como una intuición intangible pero
que parece que murmura y no sabes lo que dice,
como esencia abstracta que trata de ser,
sin conseguirlo?
¿es una frágil y sutil incertidumbre?,
¿es una voz interior que no tiene sonido ni tono?,
¿es un estímulo que no ejerce impulso ninguno?,
¿es una inquietud invisible?...

Y surge la pregunta…si quieres saber quien
y cómo eres, pregúntaselo a tu propio yo…

Y el silencio yace…la respuesta sigue encerrada
y sólo escucho la desnudez de las esquinas.

Marcelino Menéndez González

LAS ARENAS DEL TIEMPO


Aunque se dude por lo que digo
se creerá por lo que hago.

Las arenas del tiempo invadieron mi camino
llenándolo de recuerdos, gravitando
sobre la nostalgia y a veces, al querer huir
de esa cadena de añoranzas, buscar su ruptura
en el olvido, evadiendo el peso de la memoria.

Puede ser entonces, cuando usando los sentidos,
hallar el líquido de la transparencia
y el mismo centro de su esencia, conservando
la voluntad y el entusiasmo para continuar
caminando en pos de esa parte de vida que me queda,
antes de que todo se apague…

Tratando de descubrir y saber lo que debo hacer,
y haciéndolo, con lo mejor que tengo, y es que no puedo
borrar lo que siento, máxime que el futuro es creado
por nuestros propios deseos.

Y como dijo Cicerón, mi conciencia tiene para mí
más peso, que la opinión de todo el mundo.

Marcelino Menéndez González

12 enero 2012

LA FUERZA DE VOLUNTAD


Para tener algo que nunca has tenido,
tienes que hacer algo, que nunca has hecho.

Hay espacios del tiempo donde aparecen
momentos adversos y, en ese tránsito,
hay que aprender a vivirlos porque no me cabe duda
de que, lo que surja de esas experiencias,
normará e influirá sobre nuestra futura conducta,
así como las diversas formas de ser, pensar y sentir.

Y deberemos de contar con la energía de nuestro ser,
expresada en la voluntad, usándola con fuerza
e intensidad para alcanzar, metas y propósitos
que puedan resultar como increíbles,
ante nuestro futuro caminar.

Y sin dejar de sentir que vive en nosotros,
darnos con ello una seguridad capaz de disipar
cualquier vestigio de duda o temor, que pudiera
impedirnos ver el espacio de luz del porvenir.

Marcelino Menéndez González

INSPIRACIÓN


En azul sutil florece,
el techo del don celeste que me inspira,
lo más puro y lo más oculto
como un sueño, sin ninguna realidad.

Y como el espíritu audaz de un vuelo,
prediciendo que lo sencillo debe arrancarse
de lo complicado y ser uno mismo;
como la propia vida, pero tratando de instaurar
su propio ser si es preciso, entre lo indeciso
y lo común, el poder hablar y el poder oír,
para hacer o decir, lo que aun no lo sé.

Marcelino Menéndez González

DESDE LA DISTANCIA


Vengo desde un otoño y una pena,
desde la memoria como un viejo afecto
que yace en los umbrales del recuerdo;
como si casi fuese algo, como si jamás
hubiese sido o como una reflexión
en orden sensorial, o un gerundio
eternamente, siendo…

Y por si acaso, dejando que las cosas fluyan
por sí mismas, como en la naturaleza…

Marcelino Menéndez González

CUANDO EL TIEMPO


Cuando el tiempo ha perdido su importancia
dibujando los hilos de la vida,
cuesta ser insensible viendo como la bruma
matinal se vuelve opaca y espesa, así cómo
la frialdad en la piedra permanece,
hasta que el sol penetra en ella y la calienta.

Cuando sientes que has perdido el espacio
donde ya no existe horizonte, llegas a pensar
que revivir la vida puede darnos la ocasión
de disfrutarla de nuevo, con las valiosas monedas
de los recuerdos, -ya que los seres queridos e idos
pertenecen a la añoranza-, y recobras un matiz
singular de melancolía, vistiendo la vida otra vez.

Es quizá cuando percibo la voz quebrada y turbia
de un susurro que me dice, que necesito una relajación
mental capaz de despertar mi reflexión y hallar
la tranquilidad, esa tranquilidad que encuentran
los ansares posándose en aguas lacustres, llenas
de quietud y armonía, surgiendo entonces,
como un sueño con polvo de estrellas el pensamiento
de que, si perdiste el amanecer de hoy, habrá otro mañana.

Marcelino Menéndez González

16 diciembre 2011

SIEMPRE QUIERO UN MAÑANA

Fue un instante en el que, buscando
la pregunta que deseaba, llegó la respuesta
que no esperaba.
Allí donde nadie sueña con llegar a ser
porque cada uno ya es, ante la penumbra
de algún poder no visto con el traje de la duda
sin poder diferenciar lo que uno quiere
a lo que uno puede.

Y ante esas sombras de la razón, hallar
ese espacio de luz donde surgen las situaciones
diversas, para saber cuál es el límite
que une y separa lo conocido de lo desconocido,
en el ámbito o la naturaleza de las cosas
pensadas u observadas y todo aquello
que las haga vivir.

¿Existe entonces la casualidad?...Lo que si sé
es que siempre quiero un mañana.

Marcelino Menéndez González

LO INTANGIBLE

Quisiera llegar a poseer toda la imaginación
y creatividad posibles, para visualizar la fantasía
de la admirable disposición de la inmensidada
de sistemas estelares como existen…

Decidir así mismo, que las ideas son independientes
de los conceptos y están hechas de base de impresiones;
y aprender que un concepto es el desarrollo limitado
y limitante, de una cadena de ideas, dentro de
una forma cognoscitiva.

También – por qué no-aspirar, oír, respirar y vibrar
viviendo y sintiendo, cualquier momento
de las emociones y los sentimientos y se capaz de,
por mucho que las distancias se agranden,, no perder nunca
el camino de vuelta, ni tampoco el diálogo más interno
y verdadero que existe, en el centro de la existencia
entre mi cuerpo, mi mente y mi corazón.

Marcelino Menéndez González

FIRME ESPERANZA

Mientras oía a una abeja afanosa
que recorría el cristal de mi ventana,
recapacitaba en que la memoria
es el medio para conservar el pasado
y a su vez el cuerpo del pensamiento,
y que éste no existe sino expresado.

En medio de esos recuerdos opacos
y descoloridos, no olvido aquella golondrina
que equivocó la tarde y yacía muerta
y desolada, llenándome de una agudizada
sensibilidad y tristeza.

Otros llenos de luz y color los asocié
a las rosas que, a pesar de cumplir sólo días,
en ese pequeño espacio de tiempo y vida,
son capaces de brindarnos la magia de su aroma,
su belleza y su esplendor.

Parece entonces, como si el óxido de las edades,
se despertara a la percepción de hechos singulares,
percibiendo lo significativo, como si con ello
quisiéramos asirnos a esa luz tardía que ya no nos
calienta pero, sin embargo, sí ilumina nuestro horizonte
con el impulso incluso de una firme esperanza.

Marcelino Menéndez González

26 noviembre 2011

EL SUEÑO














Me siento consciente y extraño;
permanezco quieto, sin movimiento,
mi mente despierta pero vacía de pensamientos;
respiro por la nariz y escucho ese zumbido
tan especial del silencio;
mis párpados cerrados me impiden ver y siento,
como transcurre el tiempo…

No cambio de posición y me mantengo mudo;
en ningún momento dudo que soy yo y
me dejo llevar sin oponer resistencia alguna,
sólo espero… sigo esperando y nada ocurre
hasta que poco a poco me invade
un relajamiento total que me conduce a un estado
de absoluta inconsciencia y del que ya no me entero
hasta que, despierto…

Marcelino Menéndez González

LA ESPERA























Vivo con la sensación de estar esperando algo;
siempre la siento e ignoro qué es.

Un eterno busco y no encuentro que, a ratos,
me invade de incertidumbre; las palabras
que me acompañarían para poder describirlo,
no se donde están y mi caminar sigue
acompañado de vacío…

Es la interrogación en las preguntas
y el silencio en las respuestas, es como
el zumbido de un insecto que no se ve
y todo se mantiene como algo misterioso
y mágico.

A veces descubro mi miedo y escribo
con el ánimo de resolver esa nebulosa interna,
que tanto me inquieta y sobrecoge, aunque sé
que cuando menos lo espere con callada quietud,
como algo subliminal, ¡llegará!...

Marcelino Menéndez González

TRÁNSITO VITAL



















Hay tramos del camino que cuesta trabajo
recorrerlos, pero yo siempre seguiré
en ese viaje que conduce a la verdad y,
donde haya capacidad para crecer y donde
no se pueda pintar el color del viento.

Y a pesar de llenarse el aire de un aroma
de nostalgias y espacios del tiempo
que no se puedan ocupar, -únicamente
de recuerdos-, continuar persiguiendo
el horizonte aunque surjan tormentas
que te puedan impedir dirigirte hacia el sol…

Quiero preservar el continuar este tránsito vital,
convencido cada vez más, de lo importante
de cada paso ante el futuro siempre incierto
y que me aguarda expectante, pendiente eso sí,
e vivir todos aquellos pequeños detalles
que hacen resaltar grandes momentos y que
la caricia del tiempo les otorgue su consecuencia
y su verdadero significado. 

Marcelino Menéndez González

30 octubre 2011

UNA MIRADA


















Hoy he recuperado la sensación
de vivir un momento de emoción intenso;
fue como resultado de una mirada
espontánea y profunda, de la cual tuve que huir
sabiendo que, si no lo hacía, cabía el presentimiento
de perderme en ella.

Hay ojos tan expresivos, que encierran el misterio
de trasmitir palabras que, sin sonido alguno,
son capaces de acercarte a la emoción y al
sentimiento que vibra en el interior de cada ser,
dando matices de todo tipo, como ternura, tristeza,
alegría, dolor, enfado, así como otras formas diversas
de mirar, que encierran lo complejo de su esencia.

Pienso que algo fantástico es, cuando dos personas
son capaces de dialogar con sus miradas, de saber
lo que dicen, de interpretar lo que sienten, entregando
su verdad y su sentir de forma plena, sólo con verse
con la complicidad del silencio, abrazados
a un entendimiento casi total.

Es por todo ello, que no quise el reencuentro ante
el temor y la nostalgia, con aquella otra mirada perdida
en el tiempo…

Marcelino Menéndez González

LA FRAGILIDAD VITAL

















Deberíamos ser conscientes de lo que representa,
ese despertar que cada mañana
nos une a la vida y valorarlo.

Apreciando la dependencia con que lo hace,
lo frágil de ese hilo que, si de repente se rompe,
nos hace llegar a sitios increíbles desposeyéndonos
de nuestras capacidades, que pueden incluso
determinar el final.

Son hechos y circunstancias inesperados
y que no siendo capaces de prever,
cuando suelen llegar ocasionan situaciones
inimaginables en quien las sufre sin remedio.

Es solo un instante fugaz en el que se rompe todo;
una fracción de segundo lo que tarda
en producirse la oscuridad total y aún siendo
de vital importancia, cómo huimos ante la idea
de poder sufrirlo aunque esté ahí,
y siempre seguirá ahí, aunque lo evadamos,
lo pensemos y lo ignoremos o no,

Marcelino Menéndez González



ENCUENTRO
















Todo está dentro del cuerpo
y la piel que habito; el cerebro que poseo
y el alma que permanece en mí,
para ser yo mismo.

Aunque sigo buscando el paraíso
de la contemplación y esos cortos momentos
y esos detalles, que el tiempo magnifica
como la pequeña lágrima que encierra
todo un gran sentimiento.

Andar en el sendero de la calma
y de la constante reflexión, para que de ello
surja el espacio vital que me procure,
el entendimiento ante los diferentes modos
de pensar, ser y estar.

Aprendiendo a conocer la razón
que requiere el intelecto para ser capaz
de discernir sobre lo propio y adecuado
en el momento preciso, abrazando la esencia
de las cosas y lo infinito del espíritu.

Marcelino Menéndez González

12 septiembre 2011

LLEGARÁ

Quiero vivir sensaciones que me indiquen
formas distintas, actitudes diversas
y momentos diferentes, amalgamándolo todo
con presencias que brotan como luces y sombras
que parecen hablar conmigo, para decirme
propósitos y anhelos.

Y como si la mente se trasladara a un estado
superior y profundo, crear momentos de inspiración
y de un intenso entendimiento, capaces de imbuirlos
de sensibilidad y de emoción hasta su máxima expresión.

Y usando como telón de fondo el pasado, lanzarte
al presente con la fuerza de todos tus deseos anhelando
el futuro, para crearlo pleno de posibilidades y llegar
a hacerlas una realidad.

Contando eso sí, con el privilegio de volver a nacer
cada día, al despertar…

Marcelino Menéndez González

PLACER INTERNO

Los ruidos fueron disipándose
invadidos por los silencios;
mi cuerpo me depara bienestar y mi mente
se mantiene expectante, presintiendo
nuevos pensamientos, transcurriendo los instantes
llenando los espacios del tiempo y sintiendo
la vida dentro de mi…

Y aunque se desliza del fondo de la inquietud
la incertidumbre dejo que exista, sin perder el riesgo
de lo emocional cuando la energía fluye
y crea belleza de la simplicidad, en ese viaje continuo
del silencio y que no puede resumirse, sólo disfrutar
lo intenso de esa incomparable sensación,
utilizando entonces mi propia experiencia
para obtener nuevos aprendizajes, y sentir
la diáfana satisfacción de poder lograrlo
expresando mi pensamiento y con ello encontrar,
lo que no esperaba de mi mismo.

Marcelino Menéndez González

LA VERDADERA ESENCIA.


Me encantaría poder descubrir

la razón de las cosas, de sus porqué,
y de su sentido.

Encontrar su verdadera esencia y su significado
uniendo los eslabones de ese misterio profundo,
que lo encierra todo; se de antemano que no soy capaz
de darle el debido matiz que lo describa,
ni los aspectos que lo forman aún sumando
todas las percepciones y reflexiones más intensas
posibles…

Y me encontraría sin saber qué hacer, qué decir,
que pensar y, lo intangible estaría ahí,
en la respuesta de un silencio absoluto,
permaneciendo en lo inaccesible a la razón y a la lógica,
por lo difícil de explicar en su cualidad
de oculto y enigmático.

Marcelino Menéndez González

01 agosto 2011

INVADIDO DE TRISTEZA




Con un atardecer cargado de nostalgias
y viendo oscurecerse los alcores,
hurtando a la impaciencia los recuerdos
viví la sensación, de ser invadido por la tristeza
y sin apenas capacidad de reacción

Sentí una soledad y un vacío inmensos,
escuché cosas sin responder, oí cosas sin hablar,
y todo acabó fundiéndose en mi estado anímico,
con una plenitud emocional negativa.

Ahora me encuentro, en una situación confusa
con el firme afán de superar estas vivencias,
buscando la tranquilidad que serene mi inquietud,
y en esta oscuridad solo se puede esperar,
que los ojo se acostumbren a la ausencia de la luz
para poder llegar a ver todas las cosas y comprenderlas
en su más justa medida.

Marcelino Menéndez González

LA REALIDAD



En mi trasiego íntimo donde moran
pocas pero firmes convicciones,
siento un algo que me subyuga y me atrae
fuertemente, como un acicate a lograr
mis objetivos y propósitos; sabiendo eso sí,
que siempre hay tiempo para conseguir
el valor de ganar…el de ¡creer en uno mismo!.

Ha sido como estar en la penumbra
de una habitación en medio de un intenso silencio
y, de repente, oyeras el golpecito seco
de un clik de la luz que se enciende y sin esperarlo
surgió ese instante que puede cambiar
toda una vida; ese instante mágico que me dio
la respuesta que tanto buscaba y que ignoraba
que estaba dentro de mí.

Entonces, la realidad desplegó sus alas…

Marcelino Menéndez González

NUEVA ESPERANZA


Está quieta, apenas se mueve
y parece como si respirara de forma
imperceptible; consigue avanzar muy lento
y lo hace de forma sutil y tranquila,
como si quisiera disfrazar su actitud aunque,
va consiguiendo llenar los espacios vacíos
disimulando el ocuparlos, despacio, muy despacio.

Continúa en esa actitud de forma tenaz,
impertérrita y segura de si misma, como si fuera
reavivando de entre las cenizas, brasas
que aún conservan el más leve resquicio de fuego.

Trata y lo consigue, de enraizarse de sueños
que despiertan anhelos e ilusiones, en una danza
adornada de armonía y equilibrio, en busca
de la ansiada realidad y la verdadera esencia
y ¡por fin lo consigue! . Cobra vida logrando
renacer una vez más...con la fuerza incuestionable
de la fe y el respeto a sí mismo surgiendo en plenitud…

Marcelino Menéndez González

10 junio 2011

ANSIEDAD INESPERADA


Me hiende la espesura del tiempo
en ese viaje por los muchos caminos que surgen,
en busca y en espera de encontrar lo mejor
pero, sin dejar de ser uno mismo.

Y desenmarañando los hilos de los acontecimientos,
llegué a percibir esa fragilidad de la esperanza
cuando muere antes de nacer; aprendí que el eco
no es capaz de devolverlo todo y que cada vez
que llueve, escampa; aspiré el aroma de los pinos
a resina y encontré mis propios ojos en el espejo,
mirándome tan fijamente, que me generó
una inquietud y un desasosiego,
con el que me asomé al temor y al miedo.

Y parecía entonces, como si tuviera que ocultar
lo que me hace sufrir, mientras no deje de sentir
que se haya marchado la tristeza.

Vivo la sensación de estar incursionando sin pensarlo
y sin quererlo, en un espacio que me es ajeno y donde
no veo caras, ni ojos y sólo siento vibraciones
y percibo propósitos, donde surgen vivencias pasadas
capaces de tratar de hacerme sentir diferente.

Quiero disiparlo todo, pero no funciona;
mi boca enmudece, mis manos no hablan y nada
en esta ansiedad inesperada, es capaz de detener el tiempo.

Marcelino Menéndez González