24 agosto 2008

UN INSTANTE DE INSPIRACIÓN

Desposeídas de su aureola de lo inefable,
unas cuantas emociones quisieron erigirse
en sensaciones e invadieron para ello,
el espacio de un instante de inspiración.

Se introdujeron en él, moviéndose inquietas
como reflejos de luz iluminando sombras,
eludiendo la impaciencia de la prisa,
y se manifestaron como un manantial de vibraciones
de agua pura y cristalina, con los chasquidos
de su alegría por vivir, ocupando
la estancia incesante de ese breve tiempo,
convirtiéndola en una fuente de vida,
serena, tranquila y bella.

Marcelino Menéndez González

SOMBRA PENSATIVA

Con un leve contorno de claridad,
iba asomándose el amanecer
en el horizonte...

Absorto lo contemplaba como una invocación
en mi portal solitario, tratando de absorber
sus más bellos matices naturales.

Y con tu soledad en la mía, evoqué
los recuerdos, de aquellos momentos
que tanto disfrutamos y que hoy
sólo son melancolía.
Fui tuyo, fuiste mía, en una entrega
de plenitud de amor y fantasía,
en la que sólo nuestro mundo existía.

Hoy, sólo oscila el pasado balanceándose
en una constante sombra pensativa y,
según transcurre el tiempo, se agiganta
insondable e infinita...

Marcelino Menéndez González

SABIDURIA SIN SOMBRA

Leyendo las páginas del tiempo,
se tejen las hebras de la vida
en una urdimbre de matices diversos;
a veces en medio de una oscuridad eterna
surgiendo sólo luces fantasmales
y con la decepción hecha añicos,
como sombra agazapada sin la percepción
de un estímulo y sin conciencia de existir.

Y con sabiduría sin sombra, aprender
a reconducir el camino del pensamiento,
hacia tiempos sutiles, leyendo que llegan
atisbos felices y no permanecer, -como la castaña
escondida en la corteza de su erizo-,
aguardando la gran felicidad, sino vivir intensamente
las pequeñas alegrías, armonizándolas
como luces crepusculares, iluminando los alcores...

Marcelino Menéndez González

PROPÓSITOS


Por el camino de las horas vacías
en días vestidos de otro tiempo,
y sin separar la sombra del perfil,
encontré palabras escondidas por la prisa
y contemplé espejos que miran
y nos devuelven las imágenes que les damos,
alentando los ritmos del pasado.

Sin embargo, despierto ya de esa impaciencia
dormida, penetro bajo la piel de las cosas
en busca de su esencia y ya que hay vida
antes de la muerte, quiero vivirla, y quizá
perderme en mi propósito cerrando capítulos,
cerrando círculos, cerrando puertas,
-lo importante es poder cerrarlas- sabiendo eso sí,
cuando se acaba cada etapa de la vida y no
permanecer en ella mas allá del tiempo necesario.

¿Posibilidades de regreso?...a qué.
Marcelino Menéndez González

ELUCUBRACIONES


Lo tierno, lo tibio, lo tenue
de una mirada...

Lo trémulo, lo trivial, lo triste
de una sonrisa...

Como un gesto sin razón,
un gesto y...un nombre...

Y sólo con cierta perplejidad,
que no llega al asombro
me quedé esperando,
con imágenes color pastel
y la música de un vals...

Y como todas las cosas
en camino a alguna parte,
sin preguntar el ¡porqué!;
sabiendo eso sí, que a veces el reflejo
equivoca el color...

Al final todo quedó, como espejo astillado
en el suelo de los días.

Marcelino Menéndez González

CUANDO EL ATARDECER

Cuando el atardecer cobija gorriones,
cuando mi campo llora la
ausencia de espigas y lo invade
el frío y el hondo latido del silencio,
puedes si quieres, encontrarme ahí
en ese camino que une las distancias.

Y yo, acariciando la tierra
donde dejaré mis huellas
por si tú las recoges, estaré en el perfil
de una orilla ...esperando y latiendo
en soledad, donde el camino está
mientras la tarde cayendo va...

Marcelino Menéndez González

13 julio 2008

LA ESPERANZA


Quise poder contemplar
cómo se mantiene la esperanza,
suspendida en los intentos
ante los embates lacerantes
que pretenden romperla,
y quise ver cómo los propósitos
por evitarlo se agrupaban,
constriñendo los espacios
para que en ellos no cupiera
la duda o el desconcierto.

Sin embargo, el viento se llevó
en su giro muchos de mis
pensamientos y me dejó
confuso, vacilante y callado;
me temo que desde entonces,
en la lejanía arde como un faro
la inquietud, aunque el fondo de las
palabras, lo ocupa la prudencia.

Marcelino Menéndez González

VIBRACIONES


Surcan por mi mente
ideas con una explosiva energía
por hacerlas realidad,
y que me acercarían a conseguirlas
si encontrara las respuestas,
que no hallo.

Es como el polvo, que no se ve
hasta que aparece al contraste
con la luz.

Voy sembrando los ámbitos
de la imaginación, de palabras
rompiendo el silencio de mis versos,
y sólo consigo un ligero murmullo
que se escurre y se quiebra
en lo profundo de las distancias,
los espacios y el tiempo...

Y, en el que me queda,
no puedo evitar que lo ocupe
lo que he dejado atrás,
ante ese exiguo futuro que se disipa
y languidece poco a poco,
y no se interrumpe ni se detiene y voy
deslizándome con él, aunque quisiera hacerlo
imaginando cómo la luna,
reflejando su luz hace caminos en el mar,
y pasear en ellos sintiendo las vibraciones
de la música de un pájaro azul...

Marcelino Menéndez González

SIN LÍMITES


A veces vivo la sensación
de que algo se mueve en mi derredor;
quizá fue un pensamiento mudo
cruzando la barrera de lo inefable,
o quizá lo que no ha sido
o lo que nunca fue...
o lo inefable de la dulzura de tu serenidad...

Y al caer la noche, con el último brillo
de una gota de agua donde crece la sombra,
no sé porqué, todo se volvió triste,
¡hasta la tristeza!...

Marcelino Menéndez González

SI YO PUDIERA SABER

Si yo pudiera saber
que mi ausencia no provoca reproche,
dolor o amargura, mi distancia
sería más llevadera.

Permanezco en mi habitación,
lugar de paredes iguales entre
el vacío de sus aristas, que ahogan
luces de silenciosa soledad
esperando el ayer...

Junto a la almohada callada, fría
e imperturbable, hundida
por el peso de los recuerdos y la caricia
de mi mano dormida, que despierta
y habita en tu búsqueda y solo encuentra
el vacío de tu ausencia llenando
los espacios de la añoranza, de aquel
tiempo vivido.

Marcelino Menéndez González

MEDITO


Medito y aprecio que llegan los atisbos,
algunos indecisos y difusos, con el riesgo
de perder la estabilidad de lo sensato,
pues, a veces, siempre que conseguimos
parar nuestro diálogo interior, algo
extraordinario sucede en nuestras vidas
y descubrimos cosas que jamás pensamos;
y me deslizo en el abismo de los deseos
con la idea de escapar de todos los anclajes
y sujeciones ajenas que me impidan
descubrir en su punto el equilibrio.

Lo difícil, sin duda, es alcanzar ese silencio
interno, consiguiendo detener el flujo inútil
de reflexiones, que no nos conducen
a ninguna parte, cercados por la eternidad,
pero sabiendo, eso sí, usar la energía
en favor de uno mismo y conocer sus limitaciones
y sus posibilidades.

Y en la búsqueda de algo todavía no encontrado,
aunque lo haya buscado con diligencia
durante largos años, dejarme deslizar silente
con leves pisadas inaudibles y saber
cómo irrumpir ascendiendo en el pináculo
de la suma de la verdad,
donde no hay fallas ni vacío y donde todo
sin excepción, es cierto.

Marcelino Menéndez González

CUANDO EN LOS ÁRBOLES


Cuando en los árboles las ramas
flexibles se agitan con la suave brisa
y veo el rápido cambio de la luz a la sombra,
de las glaucas hojas en medio del amanecer,
aprecio los tonos más allá de los matices
de un misterio extraño e invisible
que quizá esbozo y no es; el vislumbrar
ese pequeño resquicio de tan pequeña
claridad, que sin embargo despeja
las inmensas sombras y las vuelve diáfanas,
pero sin dejar ver la savia de sus raices que
permanece silenciosa, oculta y callada...

Marcelino Menéndez González

TOCANDO A SU FIN LAS PALABRAS


El tiempo se quedó atrapado
en la telaraña de la memoria,
con la profundidad de las dudas
de palabras que no se dijeron,
y el silencio que lo invadieron.

Si bien el volumen de las palabras
no suplió el vacío, pero habría
que haberlas dicho, con un pulido
y una lisura incomparables, para
que tuvieran sentido con una acción en sí,
con intensidad de pureza.

La distancia lo impidió y esa relación
de hablarnos, decirnos, contarnos
se perdió, como apego que nos unía
sintiéndonos uno al lado del otro,¡mirándonos!
adentrándonos juntos, en el peligro y la
maravilla de emociones inolvidables.

Tiempo y distancia en la que fuimos
perdiendo el matiz de los colores
y sus combinaciones, en una agonía
en la que vimos irse apagando todas las velas,
llegando a su fin nuestras plegarias
rodeadas de silencio...

Marcelino Menéndez González

30 junio 2008

NUNCA SE ACERCO A MI


Quisiera poder adentrarme
en la profundidad de los sentidos
y notar la transcripción del sentimiento
en el momento en que se produce.

Aprender a percibir la realidad
-como el gorrión el alba-,
y es que sólo escucho el toque en la puerta,
y cuando abres…nadie, no ves los ojos
de nadie. pienso entonces y siento
estar donde nadie alcanza a ver,
como si fueran huellas solitarias
del viento en las hojas…

Y en lo oblicuo, como el borde de un cristal,
brilla algo dentro de mí que ignoro y
sin embargo brilla, como si se encendieran
a la vez, los cirios en todos los candelabros
y surgiera de esa luz, una música invisible
que destilara felicidad que se apresurara
hacia su goce, como hermosura que nunca
conocí y como todo lo bello que
resplandece mudo…

Marcelino Menéndez González

LO INEFABLE

Cuando veo reunidas la tristeza y la pena
es, cuando más siento la mía y así,
buscando que doy y que me dan
encuentro, quien era y quien soy.

Y me siento entonces, como un pájaro
marino huérfano sobre las olas, donde
surgen espacios vacíos para la añoranza
del tiempo vivido, segados por la propia
nostalgia y cuyos silencios, hacen más
intolerable la soledad íntima.

¡Ah! si tuviera entonces una nueva oportunidad
para cambiar mis sentíres más internos,
pero cómo, de qué manera, para que pudiera
mostrarse lo inefable…

Marcelino Menéndez González

NADA SE OYÓ


Nada se escuchó…
ni un balbuceo, ni un sollozo,
ni la lágrima deslizándose evasiva,
ni el silencio, ni el adiós…¡todo calló!

Mientras, una sonrisa estaba
construyendo una esperanza pero,
en el azul infinito se diluyó, en ése espacio
en ese vértice donde…tampoco,.¡nada se oyó!

Y lo que sentía y lo que pensaba
con gesto de horizonte donde ya nada queda,
solo el aire…permaneció…

Marcelino Menéndez González

BUSCA EN TI

Guarda tus pensamientos para tus deseos más íntimos.
Aristóteles.

Vamos siendo nuestra propia isla
rodeados de los límites de las aguas,
de nuestro propio mundo…
viéndonos así mismos, como un destino
que no escapa al orden universal.

Quizá buscando lo que nunca fue,
y si fue, es eso que no se dice
y se queda en el borde de las cosas,
en un atisbo de eternidad.

Viviendo el propio cauce
sintiéndolo fluir al rededor tuyo,
ya sea materia o esencia y todo
lo que no se encuentra bajo otra perspectiva,
pero donde tu agua, será siempre mi agua…

Marcelino Menéndez González

29 junio 2008

VÉRTIGOS

Son finos sonidos en el borde del oído
que me hacen oscilar,
son olas que van y vienen
como vida que navega en el columpio
del mar, en un horizonte infinito
de profunda soledad.

Huye la vida buscando otra vida
sin lágrimas, sin conciencia,
huye y no regresa y adquiere la forma del pensamiento
y permanece en el fondo de una transparencia,
con sensación de cristal y brilla,
brilla en el espacio buscando el aliento de
lo desconocido, sin regresos y ausencias, con alas
eternas y luz bajo los párpados, leyendo el mundo
con los ojos abiertos y dejando las sombras,
en los follajes del viento…

Son tenues sensaciones de un final.

Marcelino Menéndez González

04 mayo 2008

SUSPIROS SOLITARIOS

Cuando se crea una leyenda de hechos pasados,
se adorna de un halo místico dibujado siempre
en el horizonte y, en su lontananza nos une
con la otra orilla, como perfil de un sueño inalcanzable.

Parece dibujarnos espacios de colores, en un viaje
por otros mundos, lejos de la memoria como polvo
de algo indefinido, irrumpiendo en el aire
como una mariposa que nos procura, una singular
sensación de grato sosiego y bienestar acompasado
suavemente de una melodía, que nos deleita de
un placer especial y nos acerca por las sinuosidades
de la belleza, inyectándonos el ensueño.

Es en fin, como cuando el árbol se viste de sol,
los rumores callan y en sus ramas basculantes,
los pájaros cantan invadiendo de trinos los silencios...
con un goce sin retener y sin poseer.

Marcelino Menéndez González

SUPUESTO FINAL

Estaba sin fuerza alguna
y de repente sentí que me invadía
un fuerte escalofrío y lo hizo,
acompañado de una sensación
de miedo y soledad intensa;
sabía que algo iba a pasar,
tembloroso lo presentía y llegó...

Se posó en mi suavemente,
sin ruido y de pronto nació
un absoluto silencio y llenándose
todos los espacios de oscuridad total,
vi morir la luz...y no hubo más.
sólo nada y final.

Marcelino Menéndez González

SENSACIONES


Quiero dejarme llevar por las sensaciones;
aquellas que te hacen sentir distinto,
pensar diferente y ser y vibrar,
de forma desigual...

Vivir el continuo instante que viene
tal como surge, aceptándolo sin condiciones
y saber disfrutarlo con intensidad. si es
positivo y afrontarlo con realidad, si es
negativo, pero sin perder el equilibrio
del horizonte emocional y matizándolodel sentimiento adecuado.

Marcelino Menéndez González

PERMANECER


La vida puede resultar en su final
como un páramo en el que, entre
los recuerdos, el polvo y el paso del tiempo,
hemos ido dejando jirones en el camino
y permanecen los surcos sólo sembrados
de añoranzas y recogiendo el fruto
del miedo y las soledades...

Soledades que hieren y desnudan el alma
y en las que, en noches de encuentro con el
vacío de los vacíos, surge un frío que estremece
el cuerpo, que mora sin aliento y sin nombre.

Habitas apenas con señales de vida, exánime,
y con un ruido indefinido, como cuando el pájaro
deja bruscamente la rama y vuela,
y buscas en los silencios algo misterioso
que sigue...y sigue y nunca acaba, hasta que no
llegues a encontrar, lo más puro, lo más solo, lo más nada.

Marcelino Menéndez González

MELODÍA


Como una melodía despertando a las flores
con rayos de luz, en danzas increíbles
de ensueño, iluminando nenúfares de fantasía
y color, entrelazando sus matices
en burbujas de aire exhaladas por peces,
aleteando en un mar de esplendor.

Se despliegan por el espacio
mariposas blancas, amarillas, azules
y tan versátiles, como la cadencia musical
de un vals vienés en el marco de la magnificencia,
deslizándose en artes mágicas, para invadir
todos los espacios de lo inusitado y lo bello.


Marcelino Menéndez González

27 abril 2008

LA SOMBRA DEL TIEMPO

Es una amalgama de sensaciones
todas diferentes, conjugando recuerdos
y momentos que se dispersan y alteran
unos a otros, y de ellos sólo queda el poso
de vacíos y tristezas.

Son momentos lánguidos y algunos gratos
y que te penetran al interior, creando
un hueco en el estómago y un latir distinto;
no importa si sucedieron de mañana, tarde
o noche y sus respectivos color de cielo,
pues tienen en común esa vivencia. de ser
singulares y únicos, habiendo llenado
todos tus sentidos de emoción y sentimiento.

Pero viendo que todo ello a nadie importa,
hace que se incremente tu inconformidad
al tener que soportar de forma solitaria
tu sentir, que se vuelve sórdido, triste y
apesumbrado, en unas circunstancias extrañas
-casi todas- sólo recordando, esa etapa que
ya ha pasado y que no volverá.

Te has vuelto así, sin quererlo, una sombra
del tiempo y de la vida.

Marcelino Menéndez González

INDEFENSO VAHO

A veces la vida no acompasa los tiempos
de forma adecuada, los ralentiza o los acelera
a su albedrío, alterando así tus deseos.

Te hace con ello, vivir sensaciones
como algo que está sin estar y me pregunto
-y no se qué pensar-, ¿qué es lo que me atrae
de sentirme tan distante?...
¿qué es lo que trato de alcanzar?,
¿es infinita esa búsqueda?,
al final, las tardes son demasiado largas...

Marcelino Menéndez González

EXTRAVÍO


En un cielo tan grande, es fácil el extravío
en busca de lo mágico
por descubrir lo no conocido,
y querer hallar la armonía de la forma
y la esencia, cuando la luz se atenúa
en diferentes tonalidades...

Puede ser entonces cuando surja la duda
y el desconcierto, y todas las sinuosidades
de la incertidumbre, sin definirse
ni el color de sus matices, ni el espacio
de sus límites, prevaleciendo así la incógnita.

Marcelino Menéndez González

ESTABLECER ESPACIOS

Cuando lloras quedamente, sin sollozos,
y cuando algo vibra en tu interior
al escrutar los repliegues misteriosos de la mente,
qué necesario es establecer espacios
para crear distancias, frente al trabajo
incesante del destino.

Y ante el viento que flagela ese paisaje
y la fatiga de los pájaros, no dejes
de sentirme con el pensamiento y la gran
complicidad que nos ha unido siempre
para, a mi vez, no dejar de seguir
sintiéndome distinto.

Marcelino Menéndez González

DE INSTANTE EN INSTANTE


Quise iluminar cada rincón
de las innumerables cavernas
de la memoria, para hallar los silencios
largos y serenos, cobijando sueños,
ilusiones y tristezas; y dónde
la sencillez se había escondido.

Encontré entonces la inspiración
hacia los dominios de lo extraordinario,
con el aroma de la aventura y los espacios
sin límite, donde un viaje es un proceso,
un descubrimiento; un viaje es,
la vida misma y la vida es aquí, ahora,
viviendo de instante en instante.

Veo cómo la cera se derrite y se consume
con el calor del pabilo, entre el silencio
de los párpados y el vacío de la sombra;
Y apenas me acerco si digo árbol,
a lo que saben los pájaros y la forma
de estar unidas las hojas sin tocarse,
entonces tuve que amordazar las soledades
reflejadas en el ancho espejo de ésa memoria,
ya que en el fondo, todos somos soledades…

Marcelino Menéndez González

24 marzo 2008

ABSORTO


Quiero dejarme llevar
como luz que penetra de forma inesperada
en la oscuridad y sorprender con su haz
lo imprevisible, como un sueño
inesperado de espacios infinitos.

Permanecer debajo de los alisos, donde
canta la postrera luz de las cigarras
y se guardan las sombras en un azul
que ya no existe, ensimismado como estoy
en un limbo sin fronteras…

Marcelino Menéndez González

A VECES IMAGINO


A veces imagino el juego de la luz
y sombras de los árboles, cuando
se agitan sus ramas y en el bosque
cuando éstos mueren, siento oír la voz
de la madera, -donde se cruza con la
soledad-, como heridas en el tiempo.

También llego a ver la luz, que viaja
sin lazos, sin conciencia, descifrando
sombras y resplandece en silencios
como hogueras en la noche, con un
tono bajo de voz. en medio de la realidad.

Es como el idioma de las cosas,
la verdad en un vacío y el miedo
de los pájaros…

Marcelino Menéndez González

ATRAVESANDO OLVIDO


Un instante sin límites abandonándome
la luz, en una extraña existencia.

La luz se interrumpe y desciende la sombra;
y vuelve a su fruto el silencio y más allá
del silencio, te oigo llorar.

Todo está preso de sentido y ya sólo
acaricio la luz, hasta que llega su cansancio
y vuelve la sombra aún imprecisa,
y la vivencia que pesaba de ese instante,
y esa época plagada de infinito y tú…
te olvidaste de mirarme y yo
aprendí la lectura del silencio, el frío
de límites y el sonido del amanecer…

Marcelino Menéndez González

23 marzo 2008

DESALIENTO


Cuando el desaliento cruza mi cancela,
veo un ancho espacio y un largo tiempo…
e intento andar por caminos
que al final no llegan a ninguna parte.

No oigo voces, sólo la levedad
de un murmullo, y mientras, el vaho viste
el cristal y opaca mi anhelo, que permanece
callado e inasible, en la frialdad de mi ánimo.

Me quedo mirando hacia lo lejos y sólo veo
sombras, que se juntan y hacen juegos
animadas por la luz y me percato entonces
de que pocos escritos hay en mis silencios,
y es que me faltan palabras para avanzar;
y ante el trazo, la tinta, el papel y la frágil
esperanza de hallar ese poema, me pregunto:
-entre silencios, sombras y distancias-…
¿Dónde van los versos íntimos de las rimas sin palabras?
¿Y las crisálidas muertas de las mariposas blancas?


Marcelino Menéndez González

06 enero 2008

TODAS LAS VERDADES


Bajo las desfallecientes estrellas
de la madrugada, agónica el alba
se arropa en su rocío y el emblema
del ánimo surge, como un vapor
de colores de luces brillantes y con una
bocanada de fragancia, en el hálito
de las flores.

Todas las verdades esperan en todas
las cosas, como algo que tiene que
adivinarse, por no poder describirlo
con la diversidad en su superficie
hasta que logre integrarse
en el interior de la autoestima,
impulsando el presente hasta el infinito futuro,
para llegar a comprender que el Universo,
lo constituyen también los perfectos milagros,
y todos ellos profundos…

Marcelino Menéndez González

16 diciembre 2007

LOS DESEOS HABLAN MAS QUE LOS SILENCIOS


Quisiera recorrer esos cielos
con vastos espacios sin senderos,
acariciando la vida siempre cambiante,
oyendo el murmurar del trigo
que se agita, y contemplar desmoronamientos
que vuelvan a unirse, antes de que
el canto de los pájaros se apague en el aire.

Acostumbrarme al vehemente haz
del relumbrar de la luz, ante una olvidada
oscuridad y hacia esa distancia, dejar volar
mis fantasías, escuchando el siempre
sollozante líquido de la vida, en un territorio
de sueños entre espacio y tiempo; detenerme
en un rincón perdido y, disfrutar las horas
inciertas como esperando…pasivo, receptivo
y silencioso, ante los vacíos asombros
de un destino y la frágil eternidad.

Marcelino Menéndez González

RECUERDOS


Recordó la memoria el frío repentino
que humilla pareceres de sueños perdidos
y palabras soportadas; con pisadas
de huellas sin rumbo que sin embargo,
me llevan al tiempo de la meditación
donde se detienen los pasos de una vida
rutinaria, en donde contemplo la soledad
del horizonte, con las grietas del tiempo.

Es una inquietud que no se desvanece
y perdura con matices de asombro, hasta
convertirse en enigma.

Es como preguntar sin respuesta
en un rincón del viento, con olor de espera
inútil en el desesperado abismo de los sueños,
aunque no tengo que aprender a recordarte,
porque traigo la distancia de tu propio tiempo
y la distancia de otra tierra, sin olvidar que de ti
y de allí vengo.

Marcelino Menéndez González

EN EL VÉRTICE DEL TIEMPO


Con un inmortal silencio
y el reposo de la luz,
el eterno tiempo con el velo
de las sombras, fue cerrando el postigo
donde ya nadie me espera,
ni a nadie espero.

Fue un momento indiferente
y, sin embargo, en el humo se quedaron
las palabras; humos blancos
que se alejaron, en la callada altura
de nuestra despedida…

Donde yo quedé, perdido en tu silencio
y tú, flotando en mi infinito;
y la esperanza en el vértice del tiempo…

Marcelino Menéndez González

31 octubre 2007

PAISAJE INTERIOR


Camino a ciegas, como el volar
de una mariposa obnubilada,
mientras mis pensamientos
van sepultando el día; atardece en mí
y en mi paisaje de adentro
y me siento solo, sólo con nada
en esa penumbra abierta que va
desplazando el crepúsculo a una noche
silenciosa, con sus vacíos insondables.

Y en medio de mi languidez,
quiero desasirme de los nudos, los lazos
y los enredos que me atan como herencia
de horas perpetuas de soledad y dolor;
caminar tornando sombras en luz por el sendero
tranquilo de una realidad, sin ataduras
convencionales y que me permitan ser
el yo que aspiro y deseo, para verlo y sentirlo
reflejado en mi paisaje interior.

Marcelino Menéndez González

LO IMPALPABLE


Fue un momento;
la noche se quedó quieta, oscura,
profunda, y en medio de un silencio total;
en un segundo escuché y sentí en el pecho
y en las sienes cómo mi diástole y sístole,
vibraban en un latir intenso y emocionado
al que se sumó entonces,-de repente- una percepción
de miedo y una soledad que se hizo eterna.

En ese basto vacío, como en un páramo,
sentí una brisa impalpable que me originó
un intenso frío y una sensación penetrante
y única, acompañada del presentimiento que alguien estaba ahí…

Marcelino Menéndez González

EL AYER

El tiempo vuelve opaca y fría
la luz de la memoria, sobre todo
cuando sopla el viento del olvido.

Son como gritos mudos de gargantas
secas que no se refrescan y ruidos
que no aturden, pero cuando
entre la puerta de la luz y la sombra
surge un sol radiante que te rescata,
te sientes como una gaviota que liba
el oro del día, aspirando los viejos
perfumes del mar.

Siempre habrá agua y sol, y aquellos
momentos únicos que ni ojos
tan llenos de otros ojos, contemplaron,
y en que las horas danzaban sin prisa
y se deshacían solas, entrando en la
memoria para siempre.

Hoy ya no escuchas la melodía
de los guijarros en el río y rendimos
homenaje al bostezo, donde un minuto es eterno.


Marcelino Menéndez González

29 septiembre 2007

LAS PÁGINAS GASTADAS


Escribir con palabras de invierno
con voluntad de hielo, derritiéndose
el frío silencio.

Y a través de los cristales helados
de una ventana, contemplar la mañana
evocando los recuerdos, con el tibio calor
de la nostalgia, plasmándolos en el papel
que ocupa la senil soledad.

Viendo como se trasponen los sentimientos
en un camino de distancia,
que no alcanzas a detener…y que te acercan
con cada día transcurrido,
al agotamiento de los estímulos
como voz de un gris herido.

Es leer las páginas gastadas de la vida,
con su inmensurable realidad…


Marcelino Menéndez González

LAS FATIGAS ACUMULADAS


Me siento como una planta en soledad,
mojada por gotas que caen sin sonido
creciendo en la humedad.

Son las fatigas y las edades acumuladas
que preservándose, alteran el existir;
es como un nudo ciego sin desatar, con un sabor
en el alma que te deprime y una mirada
perdida, buscando un no sé qué.

Es el viento de las sombras y yo quiero
encontrar el viento de la vida, abriendo
camino entre ellas, con voz de luz
y seguir paladeando, el ácido aroma y el sabor
de una fruta, el del pan recién nacido,
el de la madera y la fragancia de los bosques,
en las distancias mojadas de la aurora.

Olvidar que se va el otoño por la ventana rota
acompañando el ocaso de un mar abandonado,
y no quiero ser sólo raíz en las tinieblas, sino
mantenerla en un fuego que no se apague,
y que arda sin consumirse.


Marcelino Menéndez González

UNA RAMA DE JAZMÍN


Tocando el pasado
con la punta de los dedos,
uso la memoria forjada en el tiempo
creando el arte de la evocación,
y cruzo el umbral de un laberinto
de puertas ignoradas, donde siempre
existe un lugar para el disfrute
de la máxima esencia.

Surge entonces una pausa
para reemprender el propósito,
aunque no me quejo, ni defiendo,
ni hallo, ni busco, para saber
valorar la distinta dimensión de las cosas.

A veces la sola actitud de intentarlo,
me depara una grata sensación de acordes
y múltiples experiencias, como una
plataforma que no está quieta, moldeándose
a cada instante pero, como si a la vez fuera,
una rama de jazmín que florece,
y da su aroma al tiempo y a la vida.

Marcelino Menéndez González

23 agosto 2007

SIN RESPUESTAS


Mudas respuestas circunvalan
el incierto camino, con un nuevo
cerco de preguntas en cada segundo
de cada día, como prisionero que soy
de aquel tiempo.

Y es que se pierden como árbol que cae
en el bosque sin que nadie lo oiga,
o como hoja vagabunda en un espacio
otoñal; es, como una huella que no se borra
y que su respuesta permanece interrogante,
como duda que encontró su cauce
en el silencio eterno de una impronta,

Y así me siento en la orfandad de los días
venideros, imponiéndole al recuerdo
dónde se albergan los olvidos aplazados
intercambiando los sueños, en el constante
sonido del tiempo bajo nubes acariciadas
por el alba, como aliento de vida, pero…
sin respuestas.

Marcelino Menéndez González

La sencillez se escondió entre las palabras
en busca de su existencia subliminal,
tratando de acercar su estímulo en los
detalles sin ser descubierta y poder crear
lo bello.

El autor.

MIENTRAS TANTO


Aunque a veces me siento
como gaviota indiferente
que no encuentra su mar,
yo vivo en mis poemas
como esperanza que busca su perfil
y la sombra vive a mis pies,
y tiembla sola cuando vibra
la melancolía, en la evocación
de un tiempo de olvidada oscuridad.

Todo aparece entonces, como un mar
sin orilla mecido en las horas del
silencio, - como el sueño que no
recuerdas cuando despiertas-, sin embargo,
el mar permanece coloreado de deseos
profundos y curvados, el viento
se acuna junto al frío y la llanura, cuando
florecen las violetas otoñales,
mientras tanto, el cuco rompe la noche
oscura en soledad, como si cantara
a las estrellas…


Marcelino Menéndez González

RECONCILIACIÓN


Con la mente transida
en el claro insólito de mi abandono,
afilo la idea
de aprender a acompasar
el tiempo de la calma,
trenzando en sargazo mis remordimientos
oteando lontananzas reconciliables.

Marcelino Menéndez González

24 julio 2007

PENSAMIENTO PRISIONERO


Quisiera en la eternidad de un instante,
desenredar el nudo de las corrientes
que se lleva el cierzo arrastrando las pausas
inciertas, con alientos sin voz y permanecer
inalcanzable y libre en las islas del pensamiento,
y quedarme en los hilos en que se enreda
el lazo de la vida, donde no fatiga el arrullo
del tiempo, viviendo la sensación de un
saludable alivio, con un ramo arrancado al azar.

No hay ningún pensamiento prisionero y es así,
como el alma verde busca vida donde reina
la sequía y las plantas requemadas ansiosas
de agua, codician las primeras lluvias.

El vacío inhabitado que fue nuestro aún aguarda
todavía, mientras el trino aflautado del mirlo
se esparce en el aire, como el eco de un suspiro.

Y después…un luego espera.

Marcelino Menéndez González

TAL VEZ NO ERA INÚTIL

Andaba a tientas
hasta el último recodo del silencio,
en medio de una maraña inerte
de memorias, donde todo era difícil,
todo inútil ¿ y si después de todo
así no fuera? o ¿ tal vez no era inútil?...

Siempre hay un porqué, un algo más
y aunque sea poco, tal vez lo es todo.

Y así consumimos el hilo, sabiendo
que la madeja se adelgaza y a veces somos
incapaces de darle algún sentido
a lo tangible, sintiendo el vértigo a la
atracción al vacío y a lo banal, usando
eso sí, el goce de los dispendios.

Mientras se estrecha el horizonte
a un solo punto y la noche se insinúa
entre los pliegues más oscuros, en esa
oscilación entre lo sublime y lo material,
cuando la realidad se desmorona y nos
advierte, que se ha roto la cadena.

¿Tal vez no era inútil?...


Marcelino Menéndez González

EL RIESGO DE LO DESEADO

Pensando que el poeta debe de ir
a la caza de sus contenidos, como
un gambusino buscaba la combinación
de la razón y el sentimiento, ante
una desvaida esperanza que se apagaba.

Quizá quise penetrar en el espacio
de lo absurdo y sin respetar los límites,
crucé el riesgo de lo deseado y me
encontré en un desconcierto total y sin
más liturgias de lo inesperado, me conformé
con la actitud de lo simple y hallé
la respuesta en un pensamiento de Tagore,
“arrancando los pétalos no atraparás
la belleza de la flor”…

Marcelino Menéndez González

09 junio 2007

ÚLTIMOS COMPASES

Sentí algo mágico
donde la música es ave...
y oí la alondra y la calandria
y aún reverbera en el jardín,
el ruiseñor invisible.

Y también vi en la tierra
los surcos de la sed y, la mañana,
estaba en la ventana y no tenía voz,
sólo luz de cristal frágil quebrando
los espacios del silencio...
¿es la luz que atraviesan con su canto
los pájaros?, mientras, deslizándose
los últimos compases de la melodía
en el azul dormido, el ciprés canta
su misterio y las arañas tejen
sus caminos de seda...

TARDE DE LLUVIA


Tarde lluviosa en gris cansado.
Cita de García Lorca.

Escribo frente a mi ventana
y llueve...
Es una tarde lluviosa en gris cansado,
que genera momentos de intensa
introversión; te imaginas entonces
y acabas por sentir, que la lluvia tiene
secretos de ternura y ves las gotas
muertas en el cristal, aunque parece
que meditan... y tiemblan,
y me dejan heridas de evocación
con un viejo rumor de nostalgias
que vienen de lejos,
como eco de sombras y roídos sueños...
la frescura vieja del otoño
y las hojas marchitas en la niebla.

RUMOR DE AVE

Quiero centrar el pensamiento y mirar;
todo habla cuando se observa, los cielos,
los árboles, el viento, el ruido, hasta
el propio silencio...

Hacer una intensa reflexión y valorar cosas,
como la esencia, la energía, y la vibración
sin profundizar sus aspectos decisivos.

Conformarme con imaginar armonía en la
conciencia y respetar límites y derechos
y en lo lúcido de lo mío, disfrutar de las
palabras leídas y escritas, como resultado
de placer interno e inspiración sintiendo
la orilla más íntima de la satisfacción
y el goce intenso y ser capaz de crear, con
singular estímulo, algo legítimo, espontáneo
y auténtico.

y con el precioso metal de la voluntad,
con esos potentes acordes, aliviar el frío
de la soledad, adivinar una llama a través
de la niebla y vivir el paradigma de la propia
vida, sí, la propia, como un rumor de ave
que agita las alas porque no quiere dejar
de volar...

ME QUEDÉ JUNTO AL SILENCIO


Los náufragos no eligen puerto.
Jacinto Benavente.


Como los amarillos del otoño,
mis noches son el tiempo de la meditación,
y cruzo la humilde soledad del horizonte
por el umbral de mis sueños.

Lo hago con pasos lentos, en solitario
y sin recordar siquiera el camino;
y, en ese tránsito, imagino ver lo grácil
de la rama verdecida, las primeras
gotas en los árboles y la agilidad
insigne de los pájaros...

Ahí donde la soledad se reclina
ante la mano del tiempo, me dejo llevar
por un remolino de emociones, que me hacen
vibrar como un náufrago que no elige
puerto, en el vaivén de esos mares
de tumbas no cavadas y siempre abiertas
con el son y el retorno del agua,
cuando el viento sopla.

Y aún con sabor a sal, en lo último
de ese sueño, entrecerré la puerta
a la melancolía, penetró la luz
y ... me quedé junto al silencio...

04 marzo 2007

UNA CALLE


Una calle, sin tiempo, sola,
abandonada y, de repente
apareció el recuerdo y el eco
de una voz, que me dejaron
un extraño frío y, ante ésa
gélida sombra...¡cuánta nada!
y Dios, sólo era realidad en el silencio...

Marcelino Menéndez González