03 noviembre 2009

PROPÓSITOS


Cuántos clamores logran permanecer
sin ser escuchados, cuántos anhelos
sin verse realizados, cuántos deseos
rodeados de ignominia y después de todo,
no dejan de seguir existiendo en cada instante.

Son como los retoños verdes en las ramas,
los sentimientos en los corazones,
el sol acariciando la espiga y las palabras amables,
aliviando las preocupaciones y el dolor.

Sin embargo, hay muchas cosas que nunca
sabré, decir, olvidar y sentir y a pesar de ello
quisiera aprenderlas y sensibilizarme con ellas
porque creo, que cuando más amplitud
tiene un paisaje, más ámbitos de belleza surgen
y existen, para contemplar y disfrutar

Marcelino Menéndez González

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