23 marzo 2014

VÉRTIGOS

 Son finos sonidos en el borde del oído
 que me hacen oscilar,
 son olas que van y vienen
 como vida que navega en el columpio
 del mar, en un horizonte infinito
 de profunda soledad.

 Huye la vida buscando otra vida
 sin lágrimas, sin conciencia,
 huye y no regresa y adquiere la forma del pensamiento
 y permanece en el fondo de una transparencia,
 con sensación de cristal y brilla,
 brilla en el espacio buscando el aliento de
 lo desconocido, sin regresos y ausencias, con alas
 eternas y luz bajo los párpados, leyendo el mundo
 con los ojos abiertos y dejando las sombras,
 en los follajes del viento...


 Son tenues sensaciones de un final.

Marcelino Menéndez González

2 comentarios:

  1. Anónimo1:36 p. m.

    Hermoso poema, cuanto acierto...hermoso sin lugar a dudas, lo que creo que falta es ver la profundidad de las cosas algo ¡ Que no alcanza ! de todas formas mis felicitaciones por sus palabras.

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  2. SI TE QUITARAS LA GORRA DIRÍAS MUCHO MEJOR EL POEMA.. PORQUE CON LA GORRA PUESTA EL POEMA DEJA DE SER POEMA.........PARA PASAR A SER UN TOSTÓN.

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