21 agosto 2014

A MIS 82 AÑOS

 Cómo adaptar el equilibrio emocional
 del ahora, con el de entonces…
 y ¿cómo responder sin reflejos
 a las situaciones imprevistas?

 De repente, me he dado cuenta
 de que la edad se me vino encima;
 mi estado físico no responde y los problemas
 surgen por una razón u otra;
 sin embargo mi mente se encuentra
 plena de lucidez, permitiéndome vivir
 con toda mi esencia existencial.

 Digamos que lo uno por lo otro
 y doy gracias que así sea, ya que sigo siendo
 capaz, de realizar con toda mi experiencia,
 el desentrañar aspectos de la vida,
 en los que antes no reparaba siquiera,
 y que hoy me otorgan un aprendizaje
 nuevo y único y con ello, un disfrute
 especial y muy profundo.

 Se muy bien que lo vivido pertenece al ayer,
 y no vuelve nunca más; de ahí
 que quiero aprovechar todo el tiempo
 que me queda y hacerlo, con mayor placer,
 entusiasmo y con toda su mágica intensidad.

 Si supieras lo que desecho, te sorprenderías
 de lo que conservo, sobre todo cuando percibo,
 como se adelanta a veces el desenlace final,
 viendo los brotes de nuevos vástagos verdes
 que se marchitan, antes de terminar de crecer…

 Y en el relieve de las cosas y las piedras del camino,
 he aprendido, que el diálogo verdadero que existe,
 es el que uno mantiene consigo mismo.

Marcelino Menéndez González

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