02 septiembre 2014

DIÁLOGOS


Debo confesar que, a veces,
 mantengo cortos diálogos con mi conciencia
 y que me resultan muy necesarios.

 Es como estar en el linde del ruido,
 con la caricia del silencio y que
 te permite la comunicación;
 ¿medito?, quizá sería la palabra más adecuada
 y diría que necesito esa relajación mental,
 ya que siempre me despierta reflexión.

 También a veces me pregunto si estoy pleno
 de cosas hechas ¿adónde voy a poner las que
 aún tengo por hacer?...

 Me gustaría entonces ser como el mar,
 que durante la noche recoge la luz de las estrellas
 y como delicadas ascuas las deposita en el horizonte,
 haciéndolas resurgir de la mano del amanecer…

Marcelino Menéndez González

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