03 octubre 2014

DUBITATIVO


Qué es lo que nos hace sentirnos impregnados
 de los momentos vividos, retrotrayéndonos
 de manera singular a una virulencia de sentimientos
 emocionales, infiltrados de un no sé qué especial
 que nos permite revivir con igual sensación
 esos estados de ánimo pasados…

 Es como una convulsión interior con aceleración
 de latidos y que nos eriza la piel y nos llena de
 ansiedad y algún sollozo reprimido, porque quizá
 fue el encuentro entre dicha y angustia, el placer
 sintiendo el adiós, la sonrisa que surgió de la tristeza
 o el desaliento de haber perdido lo hallado.

 También el resurgir el reproche a aquello
 que no supimos decidir de forma adecuada,
 o el lamento de haberlo hecho tal cual fue
 con sus consecuencias inesperadas.

 Siguen siendo como reflejos de luz en las sombras,
 como la luna de las hojas caídas, o el pequeño
 ruido en medio del silencio…


Marcelino Menéndez González

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