13 julio 2008

TOCANDO A SU FIN LAS PALABRAS


El tiempo se quedó atrapado
en la telaraña de la memoria,
con la profundidad de las dudas
de palabras que no se dijeron,
y el silencio que lo invadieron.

Si bien el volumen de las palabras
no suplió el vacío, pero habría
que haberlas dicho, con un pulido
y una lisura incomparables, para
que tuvieran sentido con una acción en sí,
con intensidad de pureza.

La distancia lo impidió y esa relación
de hablarnos, decirnos, contarnos
se perdió, como apego que nos unía
sintiéndonos uno al lado del otro,¡mirándonos!
adentrándonos juntos, en el peligro y la
maravilla de emociones inolvidables.

Tiempo y distancia en la que fuimos
perdiendo el matiz de los colores
y sus combinaciones, en una agonía
en la que vimos irse apagando todas las velas,
llegando a su fin nuestras plegarias
rodeadas de silencio...

Marcelino Menéndez González

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