05 octubre 2008

PREÁMBULOS

Cuando silenciosa yace la noche
y puedo serenar lo emocional
dentro del campo de energía de mi cuerpo,
llego a percatarme que no importa
el movimiento de oscilación de las cosas
y los sucesos, pero el ritmo sí, y suele ser
la compensación y respuesta que buscas,
ya que los colores, las densidades
y las formas, sólo son apariciones ocasionales.

Y entonces percibo lo simple, lo simple
que no tiene partes y si no hay partes,
no hay extensión, ni figura, ni divisibilidad,
y me apoyo en la experiencia y en la
observación, ¡vaya! en lo empírico,

Aún despierto y con los ojos cerrados,
desvío mi pensamiento y quiero entonces
hurtar inspiración al infinito, disfrazándome
de poeta y vivo mi cama vacía en busca
de un último verso, que no llega.

Al final cojo un ramo al azar de mi mismo,
y lo arrojo para que caiga donde sea y espero,
a que me despierte mi espíritu tras iniciar
ese viaje de los sueños...

Marcelino Menéndez González

4 comentarios:

  1. Estimado señor, anoche tuve la suerte de ver sus vivencias por televisión, y me dejaron conmovida, usted y su señora son dignos de admiración. No dejaré de leer sus poemas. Un saludo.

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