25 mayo 2014

COHESIÓN



 Estaba absorto;
 escuchaba el eco de un ligero susurro
 de voces infantiles a lo lejos como cosas
 que no se pueden ver pero sí sentir,
 imaginar y oír.

 Y sentí de pronto la vibración de una energía interior,
 como el despertar de algo que siempre espera
 y brota de repente, como un destello
 cubierto de fina sensibilidad.

 En un momento, me sentí abrazado de sensaciones
 tan diversas y variadas de sutileza, que me hicieron
 vivir la presencia de algo inexplicable;
 como si fuera una energía creadora, con un flujo
 inquieto, aglutinante y unificador.

 En un instante, consiguió realizar un cambio
 que me permitió sentir una percepción distinta,
 cohesiva y cognitiva diferente a todo y que
 pude compartir, como la luz de una vela con otra
 sin perder su intensidad, en una armonía que llamaría
 espiritual, con mi propio yo…

Marcelino Menéndez González

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