13 mayo 2014

INTROSPECCIONES


Es, según pasa el tiempo,
 que he aprendido a notar,
 estar suspendido en el consciente de mi mente,
 desarrollando percepciones como
 la fuerza de la bondad, lo sutil de la suavidad,
 o lo dulce de la ternura,
 sintiéndome significativamente vivo.

 Y cuando corre la brisa del alba
 abriendo la puerta a un nuevo día
 con el olor fresco de la mañana,
 siento formarse una energía vital, capaz de
 mantener la firme voluntad, en conseguir
 los objetivos deseados.

 Siempre acompañados de la complacencia
 interior, de un especial estado de ánimo positivo.

 En ese espacio, no hay ruido que perturbe
 el silencio, en el que se crean sensaciones
 con luz propia que iluminan, momentos
 significativos de emociones y sueños,
 capaces de adornarse de una singular sensibilidad.

 Todo esto hace que me reconcilie con todo…
 Sin perder el contacto conmigo mismo.

Marcelino Menéndez González

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