28 agosto 2006

LAS ALMAS QUE LLEVO DENTRO

Los caminos se guardan solos
pues habitan en la memoria
de los peregrinos y los brillos
inquietos del ocaso, se pelean
con las sombras al ver cómo el sol
se escapa, y se hunde
en el último horizonte de la tarde.


¿De dónde nace esta emoción
que me enturbia los ojos?,
de la alegría de haberlos andado
y la nostalgia de haberlos dejado,
con pasos que devoran las distancias
para conseguir poder llegar,
dentro de uno mismo...


Mientras, el viento me remueve
las almas que llevo dentro...

Marcelino Menéndez González

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